Pocas historias combinan deporte, enredo sentimental y un cierto vértigo moral como la protagonizada por Fritz Peterson y Mike Kekich. Dos lanzadores zurdos de los Yankees que, en plena década de los setenta, decidieron que compartir estadísticas estaba bien, pero que compartir familias podía ser todavía más estimulante.
El día en que los Yankees comunicaron el “traspaso” más insólito de su historia
Primavera de 1973, Fort Lauderdale. Entrenamientos de pretemporada. La prensa acude confiada, preparada para escuchar el anuncio rutinario de un movimiento deportivo más. Sin embargo, Mike Kekich y Fritz Peterson aparecen por separado para comunicar algo que convierte la sala en una mezcla de asombro y murmullos incómodos: han intercambiado esposas, hijos y hasta los perros.

Aseguran que no es un simple intercambio caprichoso ni una travesura que se les haya ido de las manos, sino un intercambio completo de vidas. La Norteamérica deportiva, que aún lucía un barniz de estricta moral, queda paralizada. Cuesta imaginar a los periodistas, bolígrafo en mano, procesando si siguen cubriendo béisbol o si, de repente, han sido absorbidos por una especie de experimento social que alguien olvidó anunciar.
De compañeros de equipo a intercambio de familias
Peterson y Kekich no eran meros colegas de vestuario. Desde finales de los sesenta, sus familias mantenían una amistad estrecha: cenas compartidas, excursiones, celebraciones familiares y esa convivencia relajada que recuerda a los barrios residenciales de manual.

Una noche de 1972, después de una reunión entre amigos, toman una decisión tan impulsiva como reveladora: cada esposa regresa a casa con el marido de la otra. Lo que podría haber quedado en anécdota se transforma en costumbre. Las cenas se repiten, las sobremesas se alargan y los afectos empiezan a reorganizarse. Lo que antes parecía un grupo de amigos se convierte en un rompecabezas emocional que encaja demasiado bien por caminos inesperados.
A partir de ese momento, el término “traspaso” deja de ser una metáfora deportiva. Ambos jugadores se mudan con la esposa del otro. Los niños permanecen con sus madres. Incluso las mascotas se reparten como si formaran parte del acuerdo. El lenguaje del béisbol queda pequeño para explicar la magnitud del cambio.
“No fue algo sucio”: la versión de Fritz Peterson
Fritz Peterson, un lanzador fiable y respetado en el equipo, insistiría durante años en que todo aquello fue, sobre todo, una historia de amor. Aseguraba que no hubo engaños clandestinos ni teatralidad escandalosa: simplemente dos personas que descubrieron que encajaban mejor juntas. Peterson se casó con Susanne, la exesposa de Kekich, en 1974, y permanecieron unidos durante toda su vida.

Ambos se instalaron en las afueras de Chicago, con una familia mixta que, con el tiempo, construyó una rutina doméstica que poco recordaba al terremoto mediático inicial. Cuando Peterson murió en 2023, seguía casado con la que fuera señora Kekich. Para esa mitad del insólito cuadrado sentimental, el experimento funcionó con precisión quirúrgica.
Peterson siempre defendió que era preferible una reorganización sincera de los afectos a un matrimonio convencional sostenido por la inercia o la mentira. Un argumento que, como era de esperar, encendió debates morales y avivó curiosidades sociológicas.
El lado perdedor del intercambio: Mike Kekich y Marilyn Peterson
La otra mitad de la ecuación fue menos afortunada. Mike Kekich y Marilyn Peterson también iniciaron vida en común en 1972, pero la relación empezó a tambalearse con rapidez y terminó desmoronándose pocos meses después del anuncio público. No llegaron a casarse y cada uno siguió su camino.
La carrera de Kekich pagó parte del precio. Fue traspasado a Cleveland en 1973 y, tras una sucesión de equipos, recaló incluso en Japón en un intento por recuperar una estabilidad que nunca llegó del todo. Finalmente abandonó el béisbol profesional y reconstruyó su vida lejos de la atención mediática, formando un nuevo matrimonio y estableciéndose en las proximidades de Albuquerque.
Quedó, según algunas versiones, la sensación de un pacto moral incumplido: si una de las nuevas parejas no funcionaba, todo debía revertirse. Pero Peterson, ya instalado en su nueva felicidad, no tenía intención de deshacer lo que consideraba una decisión acertada. Y así quedó un eco de agravio que nunca terminó de apagarse.
Escándalo, Steinbrenner y la imagen de los Yankees
Para los Yankees, aquello fue dinamita. El flamante propietario, George Steinbrenner, había llegado con voluntad de imponer orden, disciplina y una estética casi militar. De pronto, dos de sus jugadores más visibles eran protagonistas de un intercambio de familias que parecía extraído de una sátira social.
Los medios deportivos, que habitualmente respetaban cierta privacidad de los jugadores, devoraron el escándalo con entusiasmo. Columnistas de peso denunciaron el episodio como inmoral, dañino e impropio de un deporte con pretensiones de respetabilidad. En las gradas, los abucheos se hicieron habituales, dirigidos no a los errores deportivos sino a la vida privada de los protagonistas. Ambos jugadores terminaron fuera del equipo poco después, víctimas de traspasos más tradicionales que ya no movían familias, sólo contratos.
De posible película a canción rockera
La historia, tan delirante como irresistiblemente humana, atrajo durante años el interés del cine. En 2015 existió un proyecto impulsado por Ben Affleck y Matt Damon para llevar el caso a la gran pantalla. Sin embargo, el temor de Kekich a verse ridiculizado dificultó su desarrollo hasta dejarlo paralizado.
El mundo cultural, sin embargo, no dejó pasar la oportunidad. The Baseball Project (una suerte de súper-banda formada por miembros de formaciones míticas del indie-rock como R.E.M., Dream Syndicate y The Minus 5) dedicaron una canción al episodio, «The Ballad of Mike Kekich and Fritz Peterson» convertida en una especie de relato cantado de lo que es uno de los escándalos más peculiares del deporte profesional estadounidense.
Y así ha sobrevivido la historia: un intercambio de esposas que derivó en un intercambio de destinos, donde el mismo gesto se recuerda como historia de amor luminosa para unos y como desastre emocional para otros, mientras un equipo legendario trataba de seguir lanzando bolas rápidas con el público pendiente no del marcador, sino de las alianzas matrimoniales.
Vídeo: “When Two Baseball Players Swapped Lives Forever (Yankees pitchers Fritz Peterson & Mike Kekich)”
Fuentes consultadas
- García Sr., H. (2021, 5 marzo). Escándalo de MLB, lanzadores intercambiaron sus esposas. Momento Deportivo RD. https://momentodeportivord.com/escandalo-inmoral-de-mlb-lanzadores-intercambiaron-sus-esposas/
- Rojas, B. (2023, 4 marzo). Peterson y Kekich intercambiaron sus esposas. Diario Libre. https://www.diariolibre.com/deportes/columnistas/2023/03/04/peterson-y-kekich-intercambiaron-sus-esposas/2245006
- Associated Press. (2024, 16 abril). Pitcher de Yankees que cambió esposa con compañero murió a los 81 años. Séptima Entrada. https://www.septimaentrada.com/mlb/jugador-de-yankees-que-cambio-esposa-con-companero-murio-a-los-81-anos
- Muñiz, F. (2025, 21 noviembre). Deportes inventados en Canadá: baloncesto, béisbol, hockey y el origen del fútbol americano. El Café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/deportes-inventados-en-canada/
- Datos Freak. (s. f.). ¡Long live free trade! Datos Freak. https://www.datosfreak.org/datos/slug/intercambio-de-esposas-de-fritz-peterson-y-mike-kekich/
- Decine21. (2014, 9 mayo). Matt Damon y Ben Affleck producen un drama sobre un oscuro escándalo en el mundo del béisbol. Decine21. https://decine21.com/noticias/101439-matt-damon-y-ben-affleck-producen-un-drama-sobre-un-oscuro-escandalo-en-el-mundo-del-beisbol
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






