En los verdes valles de Dorset, donde las ovejas pacen con resignación y los turistas buscan sentido a todo lo que brilla bajo la lluvia inglesa, se encuentra una de las figuras más desconcertantes del patrimonio británico: el Gigante de Cerne Abbas. Un coloso de tiza, tallado con esmero (y bastante mala leche, todo sea dicho) en la ladera de una colina que parece salida de una postal rural… si no fuera por el detalle anatómico que le cuelga entre las piernas como una cuerda de saltar. Sí, porque este señor blanco, esculpido sobre la tierra, no solo es inmenso: también está empalmado.
¿Un dios pagano? ¿Un héroe griego? ¿Una broma política? Pues… sí
El Gigante mide unos impresionantes 55 metros de altura por 51 de ancho. Pero lo que realmente deja a los visitantes ojipláticos no es su envergadura general, sino su bastón de caza de 37 metros en la mano derecha… y el otro bastón que cuelga sin disimulo del centro de su ser. Los testículos, perfectamente delineados, no dejan lugar a interpretaciones castas. Si alguien pensó alguna vez que era una representación simbólica del poder viril, que no se engañe: es una oda al pene con todas las letras.
El cuerpo del Gigante está delineado con surcos de unos 30 centímetros de ancho, rellenados meticulosamente con tiza blanca, lo que permite que sea visible desde el otro extremo del valle o desde los aviones de Ryanair que sobrevuelan el sur de Inglaterra. Y ahí sigue, impasible, mirando al infinito con una expresión que no tiene rostro pero que transmite, curiosamente, una energía muy de «aquí estoy yo».
Las teorías: una para cada gusto y ninguna con pruebas
Y como todo lo que no se entiende del todo, ha generado teorías para todos los públicos.
La más académica, o al menos la que más tinta ha gastado, es la que afirma que se trata de una representación de Hércules, el fornido héroe griego. ¿Motivo? La postura del Gigante, con un garrote en la mano derecha, recuerda vagamente a la iconografía clásica del semidiós. Además, en los años 90 se descubrió, mediante análisis del terreno, una línea casi borrada en el brazo izquierdo que podría haber sido una piel de león. O un error de cálculo. O un conejo muerto. La ciencia tampoco se moja demasiado.

Otra teoría, esta mucho más británica en su sarcasmo, es que el Gigante fue creado como parodia del mismísimo Oliver Cromwell, el gran líder puritano que abolió la monarquía y arruinó la diversión nacional durante más de una década. Se dice que Lord Denzill Holles, dueño de la colina durante el siglo XVII, mandó tallar la figura como burla directa a Cromwell, al que sus detractores llamaban con retranca “el Hércules de Inglaterra”. Claro, nada dice “anti-puritanismo” como un pene de treinta metros apuntando al cielo.
La primera mención escrita del Gigante aparece en 1694, lo cual ya pone en duda su supuesta antigüedad celta o romana. No hay rastro de él en documentos anteriores, lo que es bastante sospechoso tratándose de una figura que, literalmente, no se puede ignorar. Que alguien lo haya pasado por alto durante siglos es tan probable como que los británicos ignoren un pub.
Folklore y fertilidad: la tiza que engendra
A pesar de la nebulosa en torno a su origen, lo cierto es que el Gigante se ha convertido en una suerte de dios pagano de andar por casa. Según la tradición local —esa mezcla irresistible de superstición, ginebra y consejos de abuela— dormir en el falo del Gigante aumenta las probabilidades de concebir. Y si se practica el coito ahí mismo, ni te cuento.
Hay testimonios (anecdóticos, cómo no) de parejas desesperadas que, tras peregrinar al coloso de tiza, han conseguido finalmente descendencia. La lógica científica detrás de esto es nula, pero el marketing rural británico lo ha abrazado con entusiasmo. Incluso los grupos neopaganos modernos le rinden tributo, aunque su origen precristiano sea más bien una ilusión óptica provocada por tanta tiza y tantos años sin cortar el césped.
Cada 1 de mayo, como si el calendario agrícola no hubiese cambiado desde la Edad del Hierro, se planta un palo de mayo (sí, otro símbolo fálico, porque aquí todo va de lo mismo) en el recinto cuadrado que hay sobre la cabeza del Gigante. Este recinto, de hecho, sí es prehistórico y ha sido identificado como un lugar ritual celta. Pero no hay pruebas sólidas de que esté directamente relacionado con el Gigante. Podría haber sido un templo druida, una despensa comunal o un aparcamiento de carros.
Modificaciones, tapujos victorianos y restauraciones viriles
No todo ha sido fertilidad y festivales florales. Durante la era victoriana, esa época en que se cubrían las patas de las mesas por miedo a la lujuria, el Gigante fue censurado. Literalmente. Su falo fue tapado con tierra porque, claro, semejante desvergüenza anatómica no podía tolerarse en una Inglaterra decente. Lo irónico es que, al volver a destaparlo años después, no estaban muy seguros de dónde empezaba el falo y dónde terminaba el ombligo. Resultado: probablemente lo alargaron más de la cuenta. Lo que hoy se ve puede ser la suma de una restauración mal orientada y un exceso de entusiasmo.
Desde entonces, el Gigante ha sido restaurado en varias ocasiones, como quien repasa una línea de tiza antes del examen. Cada cierto tiempo se convocan voluntarios para limpiar y repasar sus contornos, asegurando que siga luciendo su forma fálica en todo su esplendor. Que no se diga que los ingleses no saben conservar su patrimonio.
El arte de la parodia: cuando Homero se codeó con el gigante
No podía faltar el humor contemporáneo. En 1997, unos estudiantes de Bournemouth —porque la juventud británica tiene ideas muy claras— dibujaron una versión femenina del Gigante junto a él. Una giganta temporal, por así decirlo, cuya silueta desapareció con las primeras lluvias. El experimento no gustó a todos, pero al menos demostró que la ladera daba para más de una fantasía escultórica.
En 2007, con motivo del estreno de Los Simpson: La película, alguien con mucha creatividad y escaso respeto patrimonial decidió dibujar a Homer Simpson en calzoncillos junto al Gigante. Con una rosquilla en la mano, claro. La obra fue efímera y biodegradable, pero provocó una ola de indignación entre los defensores del patrimonio… y una buena cantidad de risas entre los que no se toman la historia tan en serio.

Y en 2013, la National Trust (la organización que se encarga de proteger estos lugares con tiza y gloria) consintió añadir un gigantesco bigote de césped al Gigante para promocionar la campaña Movember. El resultado fue un coloso con más pinta de hipster de Shoreditch que de Hércules mitológico, pero nadie lo tomó demasiado mal. A estas alturas, el Gigante ya está acostumbrado a que se rían con él, o de él.
- Ordnance Survey(Autor)
Vídeo aéreo del Gigante
Fuentes consultadas
- Historic England. (s. f.). Hill figure called The Giant, Cerne Abbas (List Entry No. 1003202). Historic England. https://historicengland.org.uk/listing/the-list/list-entry/1003202
- National Trust. (s. f.). History of the Cerne Giant. National Trust. https://www.nationaltrust.org.uk/visit/dorset/cerne-giant/history-of-the-cerne-giant
- Petrie, W. M. F. (1926). The Hill Figures of England (Occasional Paper No. 7). Royal Anthropological Institute. https://www.cantab.net/users/michael.behrend/repubs/petrie_hfe/pages/index.html
- Brown, M. (2021, 12 de mayo). Cerne Giant in Dorset dates from Anglo-Saxon times, analysis suggests. The Guardian. https://www.theguardian.com/science/2021/may/12/cerne-giant-in-dorset-dates-from-anglo-saxon-times-analysis-suggests
- Smithsonian Magazine. (2020, 9 de julio). Snail shells reveal England’s 180-foot Cerne Abbas Giant not prehistoric. Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/smart-news/snail-shells-reveal-englands-180-foot-cerne-abbas-giant-not-prehistoric-180975274/
- Mead, R. (2021, 12 de mayo). The mysterious origins of the Cerne Abbas Giant. The New Yorker. https://www.newyorker.com/magazine/2021/05/24/the-mysterious-origins-of-the-cerne-abbas-giant
- ITV News Meridian. (2013, 1 de noviembre). Movember moustache for Cerne Abbas giant. ITV. https://www.itv.com/news/westcountry/update/2013-11-01/moustache-for-cerne-abas-giant/
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.
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