La historia tiene ese aroma a cuento exagerado que pasa de boca en boca, pero lo cierto es que lleva más de un siglo circulando como si fuera un caso real. Según se cuenta, todo arranca en 1883, en la localidad texana de Honey Grove. Allí, un joven llamado Henry Ziegland decide poner fin a su relación con Maysie Tichnor. Ella, desolada, acaba quitándose la vida. El drama salta del corazón roto a la pólvora cuando el hermano de Maysie, decidido a vengar la tragedia, va en busca de Ziegland con un revólver.
Dispara a la cabeza del joven. Ziegland cae, el hermano cree haber cumplido su misión y, consumido por la culpa o por la rabia, también se suicida. Pero el supuesto muerto no lo está. La bala solo le ha rozado la cara antes de quedar incrustada en el tronco de un árbol cercano. Ziegland se recupera y sigue adelante, como si hubiese sorteado un mal susto y no el intento de asesinato más torpe del siglo.
Años más tarde, entra en juego el giro final. Ziegland, ya mayor, quiere deshacerse del árbol que todavía guarda la bala del incidente. No le atrae la idea de pasarse horas con el hacha, así que opta por la vía rápida: dinamita. Coloca las cargas, se aleja con su hijo y prende la mecha. La explosión libera la bala dormida durante décadas. Sale disparada, atraviesa el aire con precisión de francotirador y se incrusta en la cabeza de Ziegland. Esta vez, sí. Muerte instantánea. La bala cumple su destino veinte años después, como si la venganza hubiese estado aguardando su momento perfecto.
Demasiado redondo para ser verdad. Y justamente por eso, demasiado sospechoso.
Un suceso perfecto para la prensa de 1905
El incidente no aparece en registros judiciales ni en documentos oficiales de Honey Grove. Lo que sí existe es un artículo publicado en marzo de 1905 en un periódico de Mississippi que describe el caso con tono moralizante, calificándolo de ejemplo perfecto de castigo terrenal. No parece un informe policial, sino un sermón envuelto en tinta.
Poco después, otros diarios de la época replican la historia palabra por palabra. Incluyen los mismos ingredientes explosivos: la novia abandonada, el suicidio, el hermano vengador, la bala errante, el árbol implacable, la dinamita redentora y la muerte final. Se nota la mano de quien disfruta del drama y sabe que la tragedia vende.
A comienzos del siglo XX, la prensa se alimentaba de historias así. Eran sensacionalistas, baratas de producir y muy eficaces para atraer lectores. Nada como mezclar fatalidad romántica, supuesta justicia divina y un toque de modernidad explosiva para mantener al público enganchado. Una bala en reposo, un árbol testarudo y una explosión final componían un menú irresistible.
Cuando los historiadores se ponen serios: el caso huele a bulo
Un siglo después, algunos curiosos decidieron comprobar si Ziegland y Tichnor habían existido realmente. El resultado no favorece al relato. No aparece ningún Henry Ziegland en la zona y época indicadas. Tampoco una Maysie Tichnor. Ni rastro del hermano vengador. Ni documentos médicos. Ni actas policiales. El silencio administrativo es total.
La explicación más probable es que todo fuese un invento publicado como noticia. El texto original no aportaba nombres verificables, ni testimonios oficiales, ni fuentes de archivo. Era un relato diseñado para impresionar, no para informar. Lo que en su día era carne de sensacionalismo ha llegado a la actualidad como si fuera historia pura, pese a que carece de cualquier sustento documental.
Aun así, sigue reapareciendo en medios y webs de curiosidades, que repiten la anécdota sin pestañear, calificando a Ziegland como “el hombre más desafortunado del mundo”. Algunos añaden la coletilla de que “nadie ha podido confirmarlo ni desmentirlo”, usando ese vacío como si fuera un argumento de peso y no la prueba más obvia de que el caso nunca existió.
La sed de justicia poética y la bala que nunca muere
El éxito del relato se entiende mejor desde la narrativa que desde la historia. No se trata de un documento policial, sino de una fábula moderna. Un hombre rompe un corazón. Una mujer se quita la vida. El hermano busca venganza, pero falla. La bala queda suspendida entre ramas. Décadas después, el universo ajusta cuentas con puntualidad quirúrgica.
El esquema es tan limpio que parece diseñado deliberadamente. Es justicia poética sin matices, sin contexto social, sin dudas. Solo causa y efecto. Un árbol convertido en caja fuerte del destino. Un proyectil que espera su momento como si obedeciera una voluntad propia.
Este tipo de relatos funcionan igual que las leyendas urbanas. La casualidad extrema se interpreta como señal cósmica. Una mano invisible que mueve la trama, siempre hacia la moraleja deseada. Por eso la historia continúa viva en foros, cadenas de mensajería, vídeos cortos y recopilaciones de supuestas coincidencias imposibles. Se repite porque es irresistible, no porque sea cierta.
Del recorte amarillista al meme histórico
Con el tiempo, el caso Ziegland ha mutado y se ha adaptado al ecosistema digital. Ya no vive solo en hemerotecas, sino en blogs de curiosidades, hilos virales y listas de “historias increíbles” que se consumen entre clics y anuncios. Algunos la llaman “la bala que esperó veinte años”. Otros, “el hombre que no pudo escapar de su destino”. Siempre con el mismo tono de fascinación ingenua.
Lo realmente llamativo es lo bien que le salió la jugada al autor original del bulo, si es que lo hubo. Su historia saltó de un periódico local a decenas de publicaciones impresas. Después llegó a libros de misterios, revistas de sucesos, webs modernas, redes sociales y vídeos cortos. La bala puede que jamás existiera. El mito, en cambio, sigue circulando como si fuese de plomo puro.
Vídeo: “A Bullet that Waited 20 Years – la bala que tardó 20 años en matar”
Fuentes consultadas
- Kimberly. (2019, 4 enero). Successful 1905 hoax still duping people. Old Spirituals. https://oldspirituals.com/2019/01/04/1905-hoax/
- Commonplace Fun Facts. (2016, 26 enero). Henry Ziegland and the 20-year flight of the killer bullet: A fascinating historical coincidence or hoax? Commonplace Fun Facts. https://commonplacefacts.com/2016/01/26/henry-ziegland-bullet/
- Datos Freak. (s. f.). Una bala de dos disparos. Datos Freak. https://www.datosfreak.org/datos/slug/muerte-de-henry-ziegland/
- Muñiz, F. (2025, 5 febrero). La surrealista historia de los límites territoriales de Melilla fijados a puro cañonazo. El Café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/limites-de-la-frontera-de-melilla/
- Wikimedia Commons. (1905, 19 mayo). Henry Ziegland hoax in The Pineville Democrat of Pineville, Missouri on 19 May 1905 [Imagen]. Wikimedia Commons. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Henry_Ziegland_hoax_in_The_Pineville_Democrat_of_Pineville,_Missouri_on_19_May_1905.jpg
- Shadow Ranger. (2022, 23 julio). La bufala del “proiettile paziente di Ziegland” compie 117 anni. Bufale.net. https://www.bufale.net/la-bufala-del-proiettile-paziente-di-ziegland-compie-117-anni/
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






