El otoño de 1940 convirtió buena parte del sur de Inglaterra en un escenario de resistencia cotidiana: sirenas de madrugada, incendios al fondo y una calma disciplinada que sólo los británicos parecen dominar sin despeinarse. En ese paisaje, a escasos kilómetros del centro de Londres, los socios del Richmond Golf Club decidieron que, si la guerra pretendía alterar sus costumbres, habría que negociar. Y lo hicieron a su manera: redactando unas “Reglas temporales” para poder seguir jugando mientras la Luftwaffe sacudía el cielo. El documento, lejos de ser una invención simpática, está recogido en los archivos del club y se ha citado en fuentes especializadas que confirman su autenticidad.
Reglas insólitas para días todavía más insólitos
El conjunto de normas parece escrito por alguien con un humor finísimo y una estricta devoción por el juego limpio. Entre las instrucciones figuraba recoger restos de bombas para que las segadoras no acabasen destrozadas, señalizar con banderas rojas las bombas de acción retardada y permitir que los jugadores se escondieran durante un tiroteo sin que nadie les acusara de interrumpir la partida por flojos. También se aclaraba cómo proceder si una bola se desplazaba por una explosión, si aparecía dentro de un cráter o si la metralla interrumpía un golpe. Y, como toque final, se autorizaba repetir cualquier golpe afectado por el estallido de una bomba, añadiendo una penalización mínima. Sobriedad británica con una pizca de ironía aplicada a la supervivencia.
De anécdota doméstica a herramienta propagandística
El texto no quedó encerrado en los límites del club. En plena guerra radiofónica, el famoso propagandista William Joyce —conocido como “Lord Haw-Haw”— lo empleó para burlarse del supuesto esnobismo inglés, como si jugar al golf bajo las bombas fuese un capricho aristocrático y no una estrategia mental para no perder la cordura. Con el tiempo, su discurso quedó como un pie de nota en el catálogo de extravagancias propagandísticas de la época. En cambio, las reglas del Richmond Golf Club, paradójicamente, se convirtieron en un símbolo de resistencia y serenidad.
¿Leyenda, exageración o simple sentido del humor británico?
A primera vista, la lista podría parecer una broma viral surgida con el paso del tiempo. Sin embargo, los documentos respaldan su existencia. La propia historia oficial del club conserva el texto, y publicaciones especializadas han reproducido su contenido e imagen. Vaivenes y pequeñas variaciones al margen, el consenso es claro: las reglas existieron y circularon como ejemplo de cómo una comunidad afrontó la guerra con resignación y un humor duramente probado. Y, aunque hoy parezcan casi un sketch, representan fielmente esa mezcla de disciplina y sarcasmo tan característica del espíritu británico.

Un retrato sociocultural de disciplina y evasión
Mirando atrás, aquellas normas ofrecen una lectura más profunda. Son un recordatorio de cómo, en tiempos de caos, una comunidad puede transformar la rutina en refugio y el humor en un escudo emocional. La insistencia en mantener el césped cuidado —incluso cuando caían bombas— convierte la vigilancia del campo en metáfora de orden y normalidad frente al desorden absoluto. Las reglas improvisadas, lejos de ser un mero chiste, funcionaron como guía práctica para sostener el ánimo colectivo mientras el entorno se venía abajo.
Detalles que terminan de hacer la historia creíble
Los registros y testimonios añaden piezas que encajan con sorprendente naturalidad en este rompecabezas histórico: la destrucción de un edificio anexo, los caddies marcando zonas de peligro, las competiciones benéficas organizadas en años posteriores y una tradición oral que mantuvo viva la anécdota entre generaciones de socios. Todo encaja con la vida deportiva en el Reino Unido durante la guerra, cuando muchos clubes siguieron funcionando de forma intermitente, adaptándose como podían a las circunstancias sin perder el espíritu comunitario.
Unas reglas que renacieron ochenta años después
La historia no terminó en 1940. En pleno confinamiento de 2020, reaparecieron unas nuevas “reglas temporales” inspiradas claramente en las del Richmond Golf Club. Se publicaron con sentido del humor y sirvieron para recordar que, cuando todo parece detenerse, la ironía permite mantener cierta dignidad colectiva. La vieja lista de normas del club londinense, lejos de ser una nota al pie, sigue funcionando como modelo de cómo afrontar situaciones límite sin perder el aplomo… ni el swing.
Vídeo:
Fuentes consultadas
- The Richmond Golf Club. (n.d.). Our History – The Richmond Golf Club. https://therichmondgolfclub.com/our-history/
- United States Golf Association. (2016). Rules Throwback: Golf During World War II – USGA. https://www.usga.org/articles/2016/04/rules-throwback–wartime-rules.html
- Golfing Herald. (2022). History : World War II – Temporary Golf Rules. https://golfingherald.com/temporary-golf-rules/
- Club & Resort Business. (2017). British Wartime Golf Rules Unearthed in Archives at Richmond GC. https://clubandresortbusiness.com/british-wartime-golf-rules-unearthed-archives-richmond-gc/
- National Club Golfer. (2024). Richmond Golf Club and its incredible wartime rules. https://www.nationalclubgolfer.com/club/features/richmond-golf-club-wartime-rules/
- Inside The Vault: Wartime Rules [Video]. (n.d.). YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=elVByZeBvGU
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






