El tong zi dan —que suele traducirse como “huevo del niño” y, con un punto más folclórico y concreto, “virgin boy egg”— es una especialidad de Dongyang, en la provincia china de Zhejiang, cuya fama se sostiene en una mezcla de tradición, desconcierto y olor penetrante. Se elabora hirviendo huevos de gallina en orina de niños prepuberales, casi siempre menores de diez años. Cada primavera, los vecinos reconocen su llegada por una coreografía bien establecida: vendedores apostados en las calles, cubos estratégicamente colocados en los colegios y un aroma que, según quienes lo defienden, anuncia la estación con más precisión que cualquier calendario.
Preparación: entre lo artesanal y lo logísticamente sorprendente
La elaboración no requiere grandes misterios, aunque sí cierta coordinación comunitaria. La orina se recoge en recipientes situados en baños escolares o en pasillos donde los niños, sin mayor ceremonia, aportan la materia prima. Los huevos se sumergen y cuecen de forma parecida a los populares “huevos de té”. Cuando la cáscara adquiere el tono adecuado, se agrieta ligeramente para que el líquido penetre mejor, y se continúa la cocción a fuego lento. En una jornada queda listo el lote, que se vende a un precio superior al de un huevo cocido normal, detalle que los comerciantes justifican como “costo de tradición y temporada”.
Origen y reconocimiento cultural
La costumbre, transmitida por generaciones en Dongyang, se mueve entre lo gastronómico y lo ritual. Su permanencia no responde tanto a avales científicos como a un arraigo social que da prestigio a quien la mantiene. En 2008, la preparación fue incluida en un inventario municipal de patrimonio cultural inmaterial, una forma de proteger lo que los habitantes consideran parte de su identidad local. Ese reconocimiento, eso sí, no implica que la práctica tenga validación médica ni respaldo estatal más allá del ámbito cultural.
¿Por qué orina de niños? La lógica interna de la tradición
La explicación tradicional remite a la medicina china, donde conceptos como “rebajar el fuego interno” o “nutrir el yin” se utilizan para hablar de equilibrio térmico y buena circulación. Según ese marco, el tong zi dan ayudaría a combatir el cansancio primaveral, los mareos o los golpes de calor. Quienes lo consumen aseguran que el sabor es suave y que el efecto terapéutico “se nota”. La medicina contemporánea observa estas afirmaciones con prudencia y cierta distancia, aunque sin negar del todo la dimensión cultural que sostiene la costumbre.
Seguridad, salud pública y el inevitable debate
Desde un enfoque moderno, cocinar un alimento en orina despierta preguntas obvias. La orina humana contiene urea, sales y otros compuestos que reaccionan al calor, y la evidencia científica disponible no respalda beneficios concretos para la salud. Varias crónicas internacionales han mostrado preocupación por la higiene del proceso, señalando riesgos potenciales que, sin embargo, muchos habitantes de Dongyang consideran exagerados. Incluso algunos médicos locales han señalado que, al hervirse el conjunto, el peligro es mínimo. El debate se mueve así entre el instinto cultural de preservación y la mirada global, mucho más crítica.
Curiosidades y pequeñas escenas sociológicas
La mera existencia del tong zi dan revela cómo una comunidad construye identidad a través de sus rituales cotidianos. Hay historias que se repiten: niños que participan sin darse cuenta del carácter extraordinario del acto, turistas que frenan en seco al descubrir el origen del aroma, vecinos que narran anécdotas de primaveras pasadas con cierta nostalgia. La prensa extranjera suele calificar la práctica de “bizarra”, lo que a veces descontextualiza su significado real. Para los locales, forma parte del folklore; para muchos visitantes, representa un choque frontal entre tradición y ciencia.
Presencia mediática y circulación global
El fenómeno alcanzó notoriedad internacional a comienzos del siglo XXI, cuando reportajes de agencias y medios especializados divulgaron la historia más allá de Zhejiang. Desde entonces, el tong zi dan ha aparecido en documentales, blogs y debates digitales donde se mezcla la curiosidad antropológica con la sorpresa cultural. Las narraciones suelen coincidir: un origen muy localizado, una recolección anual en primavera, un reconocimiento municipal y un debate persistente sobre su higiene y sentido.
Palabras, nombres y sensaciones
El nombre tradicional 童子蛋 y la versión extendida 童子尿煮鸡蛋 expresan sin rodeos en qué consiste el plato. Las traducciones occidentales —“virgin boy eggs”— añaden una capa de exotismo que contribuye al halo de rareza. Las reacciones varían entre el rechazo teatral y la fascinación por una práctica que, más allá del morbo inicial, abre una ventana a cómo vive y se define una comunidad.
Vídeo:
Fuentes consultadas
Wikipedia. (s. f.). Tong zi dan. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Tong_zi_dan
Reuters. (2012, 29 de marzo). Urine-soaked eggs a spring taste treat in China city. Reuters. https://www.reuters.com/article/lifestyle/urine-soaked-eggs-a-spring-taste-treat-in-china-city-idUSBRE82S0EF
Univisión. (2017, 21 de mayo). Huevos hervidos en orina, un clásico en la medicina china que tienes que conocer. Univisión. https://www.univision.com/explora/huevos-hervidos-en-orina-un-clasico-en-la-medicina-china-que-tienes-que-conocer
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






