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El Día del Subnormal: la caridad oficial del franquismo

Fotograma en blanco y negro de un grupo de chicos, uno de ellos con síndrome de Down

«Acuérdate de él en este y todos los días». Con ese lema se celebró en 1968 el primer Día Nacional del Subnormal, que cada 26 de abril sacaba a la calle mesas petitorias y llenaba los periódicos de reportajes. Detrás estaban las propias familias, agrupadas desde 1964 en la Federación Española de Asociaciones Pro Subnormales, la FEAPS, que querían que se viera a sus hijos. La palabra, que entonces se usaba con toda naturalidad, no desapareció de los papeles oficiales hasta 1986.

Primero, las familias

La idea no salió de ningún ministerio, sino de las familias. En 1959, unos padres de Valencia fundaron ASPRONA, la Asociación pro Niños Anormales, la primera de España para personas con discapacidad intelectual. Siguieron otras, y el domingo 26 de abril de 1964, a las diez y cuarto de la mañana y «debidamente autorizados por la Jefatura Superior de Policía», representantes de una veintena de asociaciones se reunieron en el Hotel Reina Victoria de Valencia y fundaron la FEAPS. Desde 2016 se llama Plena inclusión.

La palabra la llevaban en el nombre, y la habían elegido ellas: aquellas familias llamaban «subnormales» a sus hijos. Con los años, la federación fue pasando por «retrasados», «deficientes mentales» y «personas con discapacidad mental» hasta llegar a «personas con discapacidad intelectual o del desarrollo».

Calle con una pancarta del Día del Subnormal y una joven con hucha haciendo la cuestación entre los coches
Una joven con hucha hace la cuestación entre los coches, bajo una pancarta del Día del Subnormal

Según las hemerotecas del ABC y La Vanguardia que repasó El Independiente, el primer Día del Subnormal se celebró el 26 de abril de 1965, en el primer aniversario de la federación. El primer Día Nacional llegó en 1968, a impulso de la FEAPS: la mayoría de los periódicos publicaron informaciones, reportajes y editoriales, y la federación difundió un escrito que calculaba que el 5 % de la población tenía «una forma más o menos leve de subnormalidad». Aun así, pedían paciencia: «No podemos hacer la sociedad, a toda la sociedad, comprensiva con nuestro problema de la noche a la mañana».

Calle con la pancarta «Día Nacional del Subnormal, 26 de abril» y una mesa petitoria atendida por enfermeras
Pancarta del Día Nacional del Subnormal y mesa petitoria atendida por enfermeras

Ese mismo año, Mercedes Carbó ganó el concurso de televisión Un millón para el mejor y, al recoger el premio, contó que tenía una hija con discapacidad intelectual e hizo un llamamiento a la conciencia de todos, y muy especialmente a los políticos. La prensa la bautizó como «la mamá del millón». Años después lo resumió así en la revista Siglo Cero: hasta que los padres no salieron a la calle diciendo «Mi hijo es subnormal, bueno, ¿y qué? Voy a luchar por él», la gente no empezó a descubrir aquel mundo.

Reportaje de revista con el titular «Un millón de madres dicen: Mi hijo es subnormal»
Titular de un reportaje de revista: «Un millón de madres dicen: Mi hijo es subnormal»

Así lo contaba la prensa

De subnormales se hablaba con toda naturalidad. En 1962, La Vanguardia calculaba que en España había «cerca de 200.000 niños subnormales», de los que «muy pocos» recibían educación especial, y advertía de que esconder a un niño así era «funesto para éste y desmoralizador para la familia». Otros titulares iban por el estilo de «Uno de cada 600 nacidos es mongólico».

Titular de La Vanguardia: «En España existen aproximadamente 25.000 niños subnormales»
Titular de La Vanguardia: «En España existen aproximadamente 25.000 niños subnormales»

La jornada tenía mucho de cuestación de pueblo. En San Juan de Alicante, el Día del Subnormal de 1970 cayó en domingo, 10 de mayo, y se celebraba allí por primera vez. Según el corresponsal del diario Información, solo iba a instalarse una mesa petitoria, en la avenida de José Antonio, «atendida por un nutrido grupo de distinguidas damas de nuestra sociedad». La noticia compartía columna con la última reunión del Consejo local del Movimiento.

Vídeo: «El niño subnormal»

Este fragmento de 37 segundos, titulado El niño subnormal, da una idea del tono con que se hablaba entonces del asunto:

'El niño subnormal'

El subnormal, según el NO-DO

El NO-DO también le dedicó su reportaje. El 24 de marzo de 1969 emitió unos tres minutos en blanco y negro sobre los chicos de la Fundación Centro de Enseñanza Especial: cantaban en un coro, atendían en la pizarra, hacían manualidades. El narrador explicaba que hasta hacía poco se les consideraba «como inútiles» y que, «en contra de lo que se creía, el deficiente mental es capaz de progresos insospechados si se sabe despertar su iniciativa y creatividad en un clima de amor y de respeto».

Valla publicitaria del Día del Subnormal con un niño escribiendo y el lema «Ayúdame a seguir…»
Valla publicitaria del Día del Subnormal: «Ayúdame a seguir…»

El Estado, con calma

El Estado se lo tomó con calma. En 1968 creó un Servicio Social de Asistencia a Menores Subnormales, y un decreto reconoció a cada familia con un menor con discapacidad 1.500 pesetas para gastos de educación y formación: la primera ayuda de ese tipo en España.

Sobre del Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, del Hospital General de Galicia
Sobre del Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad (1978)

Diez años después, en 1978, llegó un Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad que, según contó El País, calculaba el coste anual «por subnormal» en medio millón de pesetas.

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Vídeo: «Ayúdale a caminar»

Así pedía ayuda en televisión, en 1978, la asociación «Ayúdale a caminar»:

Ayúdale a caminar

La hucha, a la hoguera

En 1980, más de 8.000 personas de muchas asociaciones quemaron una hucha en Córdoba para reivindicar la dignidad de las personas con discapacidad intelectual. Mercedes Carbó, la del millón, lo dejó escrito: ya no era tiempo de pedir «por caridad», sino «de exigir, de plantar cara a la Administración, reivindicando, día a día, los derechos que, como ciudadanos, tienen los deficientes».

La ley fue detrás. En 1982, la Ley de Integración Social de los Minusválidos, la LISMI, desarrolló los derechos que la Constitución reconocía en su artículo 49 a los «disminuidos». Y el 10 de febrero de 1986, un real decreto, siguiendo las recomendaciones del Defensor del Pueblo, ordenó sustituir «subnormalidad» y «subnormal» por «minusvalía» y «persona con minusvalía» en las normas vigentes.

Palabras que se gastan

Con «mongólico» había pasado algo parecido, y antes: la Organización Mundial de la Salud dejó de usar «mongolismo» en 1965, después de que lo pidiera formalmente el delegado de Mongolia.

Y las palabras se siguen gastando. En 2020, Juan Antonio Ledesma, del CERMI, rechazaba tanto «minusválido» como los eufemismos del tipo «diversidad funcional» o «capacidades especiales»: «No somos personas especiales, somos personas con discapacidad. Ni más ni menos».

Del Día del Subnormal quedan las hemerotecas, unas cuantas pancartas en blanco y negro y una hucha quemada en Córdoba.

Las palabras dan muchas vueltas, y algunas, como el coño de la Bernarda, pasan del folclore al insulto cariñoso.

Fuentes consultadas

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