A comienzos de los años 2000, en Turkmenistán, el calendario pasó de ser un objeto anodino a convertirse en una especie de altar portátil dedicado a un solo hombre. Saparmurat Niyazov, presidente de por vida y aficionado a rebautizar cualquier elemento que se dejara, decidió que los meses y los días de la semana también merecían un homenaje a su figura, su familia y su particular visión de la historia. El personaje, que se autoproclamó “Türkmenbaşy” —el “líder de los turcomanos”—, transformó el almanaque en un escaparate más de su culto personal.
El 10 de agosto de 2002, y sin encontrar resistencia alguna en el parlamento, se aprobó una ley que cambió de arriba abajo los nombres oficiales de los meses y la semana completa. En teoría, se pretendía abandonar denominaciones de raíz rusa o persa para abrazar referencias plenamente nacionales. En la práctica, la reforma terminó convertida en una colección de homenajes íntimos, patrióticos y simbólicos donde el propio Niyazov ocupaba el lugar central.
Los meses: del yanvar soviético al reinado doméstico
Hasta ese momento, los turcomanos convivían con los meses heredados del ruso: Ýanwar, Fewral, Mart y compañía. Niyazov consideró que aquello carecía de alma nacional y, con un gesto que mezclaba el fervor patriótico y la autopromoción, decidió diseñar un calendario propio. No añadió festividades ni introdujo pequeñas modificaciones: directamente los rebautizó todos.

Enero pasó a llamarse Türkmenbaşy, igual que él. Un mes convertido en estatua lingüística del líder. Febrero se renombró Baýdak, “bandera”, quizá porque el Día de la Bandera coincidía con su cumpleaños. Marzo adoptó el nombre tradicional de Nowruz, vinculado al año nuevo persa. Abril se convirtió en Gurbansoltan, un homenaje directo a su madre, fallecida en el terremoto de 1948. Mayo recibió el nombre de Magtymguly, en honor al poeta que encarnaba el espíritu turcomano. Junio se transformó en Oguz, referencia al mítico fundador de los pueblos túrquicos. Julio pasó a llamarse Gorkut, evocando al héroe épico cuyas hazañas forman parte del imaginario nacional. Agosto tomó el nombre de Alp Arslan, el sultán que abrió Asia Menor a los turcos. Septiembre se bautizó como Ruhnama, igual que el libro que el propio Niyazov elevó a texto espiritual y guía para la nación. Octubre pasó a ser Garaşsyzlyk, “Independencia”. Noviembre se llamó Sanjar, recuperando a un antiguo sultán selyúcida. Diciembre cerró el año con el nombre Bitaraplyk, “Neutralidad”, en referencia al estatus internacional del país.
Quien intentara pedir una cita para septiembre debía decir “Ruhnama”, y quien planificara vacaciones en agosto tenía que pronunciar “Alp Arslan”. En la vida diaria, muchos siguieron usando los nombres antiguos, más por costumbre que por rebeldía. El nuevo calendario quedó, sobre todo, en documentos oficiales y en publicaciones que no se leían para entretenerse precisamente.
Los días de la semana también pasan por chapa y pintura
Niyazov no podía dejar a medias una operación simbólica tan ambiciosa, así que también retocó los días de la semana. La idea era que cada jornada evocara un pilar moral, familiar o espiritual acorde con su proyecto ideológico.
El lunes, Duşenbe, se rebautizó como Başgün, el “día principal”. El martes pasó a ser Ýaşgün, “día de la juventud”. El miércoles se rebautizó Hoşgün, el “día favorable”. El jueves se convirtió en Sogapgün, “día del mérito”. El viernes adoptó el nombre Annagün, el “día de la madre”. El sábado pasó a llamarse Ruhgün, “día del espíritu”, otro gesto hacia el omnipresente Ruhnama. Y el domingo terminó como Dynçgün, el “día de descanso”.

De este modo, la semana avanzaba desde el día principal hasta el consagrado al reposo, pasando por la juventud, la buena fortuna, la virtud, el homenaje a la madre y la elevación espiritual. La rutina cotidiana se transformó en un mosaico propagandístico que acompañaba al ciudadano sin que este lo pidiera.
Ruhnama, melones y pan: cuando el país orbita sobre un solo nombre
El renombrado calendario no fue una extravagancia aislada, sino una pieza más del universo simbólico que Niyazov construyó alrededor de sí mismo. El Ruhnama, por ejemplo, se presentó como obra fundacional, manual de identidad nacional y referencia moral. Según el propio presidente, leerlo tres veces garantizaba la entrada al cielo. El libro aparecía en los exámenes, en los colegios, en los sermones y en monumentos que lo mostraban junto al Corán.
La devoción institucional alcanzó niveles que bordeaban lo caricaturesco. Abril, ya dedicado a la madre de Niyazov, arrastró una medida sorprendente: la palabra turcomana para “pan” fue sustituida oficialmente por “Gurbansoltan”, el nombre de aquella. Los ciudadanos, de ese modo, mencionaban a la madre del presidente cada vez que pedían una hogaza.
Y mientras tanto, el país también vivía bajo normas peculiares: desde prohibiciones de música grabada o de ballet hasta un día nacional en honor al melón turcomano. La sensación de que todo giraba en torno a un centro único no era una metáfora, sino un hecho cotidiano.
El regreso a la normalidad (relativa)
El experimento tuvo un final relativamente rápido. Niyazov murió en diciembre de 2006 y su sucesor, Gurbanguly Berdimuhamedow, buscó marcar distancias sin desmantelar por completo el entramado simbólico heredado. La forma más visible de hacerlo fue restaurar el calendario tradicional.
En abril de 2008 se anunció la intención de recuperar los nombres anteriores y, en julio de ese mismo año, los meses y los días volvieron a su denominación habitual. La población regresó al enero y al lunes de toda la vida, aunque el episodio quedó como una de las muestras más llamativas de hasta dónde puede llegar un gobernante cuando decide que incluso el paso del tiempo debe inclinarse ante su figura.
Vídeo: “Saparmurat Niyazov: The Dictator Who Renamed the Calendar”
Fuentes consultadas
- Wikipedia. (s. f.). Renaming of Turkmen months and days of week. En Wikipedia, the free encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Renaming_of_Turkmen_months_and_days_of_week
- Wikipedia. (s. f.). Saparmyrat Nyýazow. En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Saparmyrat_Ny%C3%BDazow
- Siurana, N. (2021, 6 mayo). Turkmenistán, totalitarismo y liderazgos excéntricos. Geopol 21. https://geopol21.com/turkmenistan-totalitarismo-y-liderazgos-excentricos/
- Muñiz, F. (2020, 9 septiembre). El único 30 de febrero de la historia: 1712, el año en el que febrero tuvo 30 días. El Café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/30-febrero/
- Ruiz-Ramas, R. (2017). Turkmenistán, evolución de un estado neopatrimonial y persistencia de su vulnerabilidad al golpe de palacio. Revista UNISCI, 45, 163–194. https://www.researchgate.net/publication/320930518_TURKMENISTAN_EVOLUCION_DE_UN_ESTADO_NEOPATRIMONIAL_Y_PERSISTENCIA_DE_SU_VULNERABILIDAD_AL_GOLPE_DE_PALACIO https://doi.org/10.5209/RUNI.57290
- Bonet, P. (2005, 23 octubre). Cuando el presidente es Dios. El País. https://elpais.com/diario/2005/10/23/domingo/1130039557_850215.html
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






