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Sylvester Stallone como John Rambo, con el pelo largo y una camiseta negra de tirantes

En la Provincia Occidental de Papúa Nueva Guinea, junto a las cataratas del río Wawoi, viven los kamula, un pueblo cuya lengua hablaban unas 800 personas a mediados de los años noventa. Tienen un héroe de película: John Rambo. El antropólogo Michael Wood, de la Universidad James Cook (Australia), recogió lo que los hombres kamula contaban de él, y lo que encontró dice bastante más del Estado papú que de Hollywood.

Auriculares de madera y pistas sin aviones

Se llama cultos cargo a una serie de prácticas que surgieron en Melanesia, sobre todo en Nueva Guinea, al entrar en contacto con los occidentales. El primero que se ha descrito así fue el movimiento Tuka, en Fiyi, en 1885, pero los más famosos llegaron con la Segunda Guerra Mundial. Los isleños vieron llegar a los soldados con enormes cantidades de suministros, muchas veces lanzados desde el aire, y cuando la guerra acabó y los soldados se fueron, algunos concluyeron que esos bienes, el cargo, venían en realidad de los espíritus o de los antepasados, y que los blancos se los habían quedado.

Para que el cargo volviera, imitaban lo que habían visto hacer a los militares: desfilaban con fusiles de madera, se ponían auriculares tallados en madera sentados en torres de control fabricadas por ellos, hacían señales de aterrizaje en pistas sin aviones y encendían hogueras para iluminarlas.

De la pantalla a la selva

Rambo es el protagonista de la saga basada en la novela Primera sangre, de David Morrell, que interpreta Sylvester Stallone: un boina verde veterano de Vietnam, experto en supervivencia y en guerra de guerrillas, que al volver a casa se encuentra con el rechazo de sus compatriotas y acaba enfrentándose a las autoridades. En Papúa Nueva Guinea sus películas circularon en copias piratas, y llegaron hasta los rincones más apartados del país.

Lo que encontró el antropólogo

Wood ya había estudiado cómo entendían los kamula su relación con la tierra y sus reclamaciones de compensación al Estado y a las madereras. En 2006 publicó en la revista Oceania el artículo «Kamula accounts of Rambo and the state of Papua New Guinea», en el que analiza cómo cambia la idea de masculinidad de los hombres kamula a través de lo que contaban sobre los choques entre las fuerzas de seguridad del Estado, los propios kamula, Rambo y otros personajes.

Un hombre y dos niños de Papúa Nueva Guinea muestran los tubérculos recién cosechados en un huerto de la selva
Una familia muestra los tubérculos recién cosechados en un huerto de Papúa Nueva Guinea (foto ilustrativa)

Según Wood, esos relatos muestran a unos hombres cada vez más enredados en el poder y la violencia del Estado, y en ellos parte del poder que se atribuye a Rambo pasa a los propios kamula. Con Rambo, sostiene, los kamula también exploran distintas formas de soberanía y de poder estatal. No describe un culto con su mesías y su segunda venida, así que llamarlo «culto cargo» es una licencia, aunque el parentesco con aquellos cultos salta a la vista.

Vídeo: Rambo, el mesías de Kamula

El canal M24 repasa en este vídeo la historia de los kamula y su Rambo:

Rambo: el Mesías de Kamula | La Historia en #TodoporlaMismaPlata

John Frum, el otro héroe que llegó de fuera

No es la primera vez que una figura de fuera entra en el imaginario de un pueblo de Melanesia. En la isla de Tanna, en Vanuatu, el culto a John Frum surgió en la década de 1940 en torno a un personaje que, según sus seguidores, se marchó prometiendo volver con regalos; quizá fuera un soldado estadounidense que se presentaba como «John from America». Cada 15 de febrero sus fieles celebran el día de John Frum, y en su momento llegaron a formar un «ejército de Tanna» que desfilaba con gorras americanas y fusiles de bambú.

Cruz ceremonial roja del culto cargo de John Frum en la isla de Tanna, en 1967
Cruz ceremonial del culto a John Frum en la isla de Tanna (entonces Nuevas Hébridas, hoy Vanuatu), en 1967. Foto: Tim Ross (CC BY 3.0, Wikimedia Commons)

La diferencia es que a Rambo nadie lo vio llegar en barco ni en avión: los kamula lo conocieron por el cine.

Los otros Rambos de Papúa Nueva Guinea

La historia tiene un eco bastante menos simpático en las Tierras Altas del país. Allí, según contaba The Guardian en 2019, la llegada de armas automáticas en los años noventa convirtió las viejas disputas tribales en enfrentamientos mortales, y las copias piratas de Rambo sirvieron de tosco manual para usarlas. Tanto que, en las lenguas papúes, «Rambo» ha acabado designando a los mercenarios a los que se paga para apoyar a uno de los bandos.

Si te interesan los cultos cargo, aquí contamos la historia de John Frum y los suyos. Y no es el único caso de devoción por lo inesperado: en la China de 1968, unos obreros veneraron como reliquias los mangos que les regaló Mao, y en 1967 la portada de Axis: Bold As Love convirtió a Jimi Hendrix en dios hindú.

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