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Ray Shayler, el policía del último concierto de los Beatles

Los cuatro Beatles saltan con traje oscuro en una calle peatonal de Estocolmo en 1963

«Bien puede uno ser ahorcado por una oveja como por un cordero.» Con ese refrán inglés, un agente de la Policía Metropolitana de 25 años le dio permiso al jefe de carretera de los Beatles para tocar una última canción en la azotea del número 3 de Savile Row. Era el 30 de enero de 1969 y, aunque nadie lo sabía todavía, era la última vez que los Beatles tocaban en público. El agente se llamaba Ray Shayler y pasó a la historia como el policía que paró el último concierto del grupo, un título que él rechaza: según contó en 2021, solo les sugirió que no siguieran.

Un concierto en el tejado, en plena hora de comer

Aquel mediodía de enero, los Beatles subieron a la azotea de Apple Corps, su sede en Savile Row, en el centro de Londres, con el teclista Billy Preston. Estaban rodando lo que acabaría siendo la película Let It Be, y McCartney y el director querían cerrar las sesiones con una actuación en directo. Tocaron durante unos 42 minutos nueve tomas de cinco canciones nuevas, entre ellas «Get Back», «Don’t Let Me Down» e «I’ve Got a Feeling», mientras en la calle y en los tejados de alrededor se juntaba gente que había salido a comer.

Placa azul redonda en una fachada de ladrillo que recuerda el último concierto de los Beatles en la azotea, el 30 de enero de 1969
La placa del número 3 de Savile Row que recuerda la última actuación en directo de los Beatles, el 30 de enero de 1969. Foto: MatthewHoobin (CC0).

No a todos les hizo gracia. Los comercios de la zona se quejaron del ruido y del atasco, y la policía tenía la comisaría de West End Central en la misma calle, a unos pasos. Según el ingeniero de sonido Glyn Johns, el grupo daba por hecho que los iban a interrumpir. El director, Michael Lindsay-Hogg, también lo esperaba: había escondido una cámara detrás de un espejo de doble cara en la recepción del edificio y había pedido a algunos cámaras de la azotea que grabaran a los agentes si aparecían. Encajaba, además, con lo que había propuesto McCartney a principios de enero: tocar «en un sitio donde no nos dejen hacerlo» y acabar desalojados por la policía.

Ray Shayler sube a la azotea

Aparecieron. Ray Shayler tenía 25 años y tres de servicio, e iba al frente de un grupo de cuatro agentes; con él subió su compañero Ray Dagg. Los empleados de Apple los entretuvieron en la recepción y no los dejaron subir hasta que los policías amenazaron con detenerlos. Cuando por fin llegaron al tejado, según Shayler, los Beatles «nos miraron y siguieron a lo suyo».

Fachada de la comisaría de West End Central, en Savile Row (Londres), con el letrero Police sobre la entrada
La comisaría de West End Central, en la misma calle Savile Row, de donde salieron los agentes. Foto: Daniel X. O’Neil (CC BY 2.0).

Así que habló con Mal Evans, el jefe de carretera del grupo. Le dijo que, por mucho que apreciara lo que estaban haciendo, aquello no podía seguir porque estaba alterando el orden público, y le preguntó cuánto les quedaba. «Una canción más», le contestó Evans. Y Shayler tiró de refrán: si te van a ahorcar igual por robar una oveja que por robar un cordero, mejor que sea por la oveja. «Terminad esa y se acabó.» Según él, fue una conversación y nunca subió de tono. La Wikipedia, que dice que los agentes les pidieron que bajaran el volumen, añade que, siguiendo sus instrucciones, Evans apagó a mitad de canción los amplificadores de Lennon y Harrison; Harrison volvió a encender el suyo, y Evans acabó encendiendo también el de Lennon.

Cada Beatle a su manera

Shayler contó al Daily Mail cómo reaccionó cada uno al bajar. George Harrison y John Lennon no les dirigieron la palabra, y él lo atribuía a algún lío reciente con el cannabis; a Lennon, de hecho, lo habían condenado en 1968 por posesión de cannabis. Paul McCartney se disculpó por el concierto, y Ringo Starr se lo tomó a broma: «¡No me pongáis las esposas!». El concierto terminó con «Get Back» y con Lennon dando las gracias en nombre del grupo y deseando que hubieran «pasado la audición».

Los cuatro Beatles saltan con traje oscuro en una calle peatonal de Estocolmo en 1963
Los Beatles en Hötorgscity, Estocolmo, en octubre de 1963 (dominio público).

El agente reconoció que no era un gran admirador del grupo, sobre todo desde que se pusieron «un poco Hare Krishna», aunque en casa tenían algunos discos suyos. Pero cuando subió a la azotea tenía un trabajo que hacer. Aquello fue tan poca cosa para él que ni siquiera lo puso por escrito.

Ray Shayler, en vídeo

La cadena canadiense CTV News presenta en este vídeo al policía que interrumpió el último concierto de los Beatles.

Meet the police officer who ended The Beatles' last show

«Yo no paré a los Beatles»

Durante décadas, Shayler fue uno de los policías sin nombre de Let It Be, la película de 1970; según Beatlesperu, su identidad no se conoció hasta el estreno de The Beatles: Get Back. En 2021, la serie documental The Beatles: Get Back, de Peter Jackson, recuperó la escena completa, y a sus 77 años, ya jubilado, dio entrevistas para contar su versión. Dijo que no creía haber hecho nada mal y que, si sale con cara de pocos amigos, la culpa es del casco. Y sobre su fama: «No paré a los Beatles. Solo sugerí que sería buena idea que no siguieran». Si se hubieran puesto difíciles, añadió, quizá las cosas habrían sido distintas, pero entonces la policía no trabajaba así y él siempre intentaba resolverlo todo sin detener a nadie.

Otras historias del blog: la insólita historia de Glyn Johns y el disco de los Beatles versionados por perros. Y de la comida que reunió en 2001 a los tres que seguían vivos, la última reunión de los Beatles, diecisiete días antes de la muerte de George Harrison. Siete años antes de la azotea, en enero de 1962, Decca los había rechazado tras una audición de Año Nuevo.

Lee también: Why Don’t We Do It in the Road? y los monos de McCartney y La última reunión de los Beatles: las risas y las lágrimas 17 días antes de la muerte de George Harrison

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