El llamado monstruo de Montauk nació como tantos iconos contemporáneos: sin anunciarse, sin nombre y sin intención alguna de convertirse en leyenda. Era simplemente un cadáver hinchado que apareció en julio de 2008 en la costa de Montauk, en el extremo oriental de Long Island, y que en cuestión de días pasó de ser un bulto maloliente a un críptido célebre. Aquella criatura, a medio camino entre lo grotesco y lo fascinante, alimentó teorías conspirativas, discusiones de salón y una oleada de especulaciones que recorrieron el mundo con sorprendente rapidez.
Quien se acerca hoy a la historia no se encuentra con un monstruo clásico, sino con un ejemplo perfecto de cómo una foto tomada con prisa, un verano sin grandes sobresaltos y un público deseoso de novedades pueden dar forma a un mito prácticamente instantáneo.
El hallazgo en Ditch Plains: un cadáver incómodo en un día de playa
La escena inicial tuvo lugar el 12 de julio de 2008 en Ditch Plains, playa frecuentada por surfistas y curiosos de Montauk. Aquel día, Jenna Hewitt, de 26 años, paseaba con sus amigas Rachel Goldberg y Courtney Fruin cuando se toparon con un grupo de personas rodeando algo en la arena. Se acercaron con esa mezcla de morbo y prudencia que despiertan los hallazgos extraños, y descubrieron un cuerpo hinchado, casi sin pelo, con dientes prominentes y una especie de “pico” que descolocaba a cualquiera que intentara identificarlo.
Años después, las protagonistas recordarían que la criatura impresionaba menos de lo que sugería su fama posterior. El cadáver tenía un tamaño similar al de un gato grande, o quizá un perro pequeño, y mostraba las marcas típicas de un cuerpo que ha pasado demasiado tiempo en el agua: piel curtida, extremidades estilizadas por la hinchazón, cola larga y una dentición que parecía exagerada por efecto de la descomposición.
Hewitt, sin pensárselo demasiado, tomó una fotografía. El cuerpo desaparecería pronto, pero la imagen quedaría a salvo. Y en un mundo donde lo visual manda, una foto sugerente pesa mucho más que cualquier cadáver abandonado.
Del “Sabueso de Bonacville” al “Monstruo de Montauk”
El primer impulso mediático no partió de círculos esotéricos, sino de la prensa local. El 23 de julio de 2008, un periódico de la zona publicó la imagen en blanco y negro bajo un título tan literario como humorístico: “El Sabueso de Bonacville”. Entre bromas y teorías improvisadas, se sugería que la criatura podía ser cualquier cosa, desde una tortuga sin caparazón hasta un experimento fallido escapado de un centro de investigación cercano.

En ese mismo texto aparecía la voz de Larry Penny, director de Recursos Naturales de East Hampton, quien aportaba una explicación mucho menos misteriosa: un mapache deteriorado por el agua, al que probablemente le faltaba parte de la mandíbula superior.
La teoría científica, sin embargo, resultó menos seductora que la misteriosa, y la imagen empezó a circular de blog en blog. Una empleada de una agencia de comunicación envió la foto a una conocida página de noticias ligeras, que la compartió con otra aún más popular. A finales de julio, la criatura ya tenía titular propio, difusión masiva y un nombre con gancho: Montauk Monster, fórmula que un conocido criptozoólogo ayudó a consolidar desde su blog.
Cómo se cocina un monstruo viral: blogs, correos y mucho verano por delante
El cadáver encajó de forma impecable en el clima digital de 2008: proliferación de blogs, redes sociales en expansión y una creciente avidez de historias desconcertantes. La imagen comenzó a distribuirse por correos electrónicos, foros y páginas de noticias breves. Se convirtió en el tema perfecto para alimentar conversaciones estivales, especulaciones más o menos delirantes y debates entre defensores de enigmas y escépticos aburridos.
Medios sensacionalistas, programas de televisión y páginas de temática paranormal se sumaron rápidamente a la difusión. La criatura incluso terminó registrada en sitios dedicados a desmontar bulos, que la señalaban como un ejemplo claro de cómo puede formarse una leyenda urbana sin pretenderlo.
Desde el punto de vista comunicativo, el monstruo de Montauk ofrecía una receta perfecta:
- Una imagen llamativa y ambigua.
- Falta absoluta de contexto fiable.
- Ningún cadáver disponible para estudiar.
- Mucho tiempo libre propio del verano.
En la prensa hispanohablante, la historia se adoptó con entusiasmo, y el misterio se convirtió en un valor añadido que permitía estirar el interés incluso cuando las explicaciones zoológicas estaban al alcance de cualquiera.
¿Criatura desconocida, mapache o simple engaño? El desfile de teorías
La fama convirtió al cadáver en objeto de análisis casi obsesivo. Se amplió la imagen, se recortó, se comparó con esqueletos y se sometió a interpretaciones más o menos técnicas. Nadie conservó el cuerpo, de modo que toda conclusión debía basarse en unas pocas fotografías tomadas en condiciones improvisadas.
Las teorías se multiplicaron: tortuga sin caparazón, perro o coyote en avanzado estado de descomposición, roedor de gran tamaño, cerdo, e incluso animales exóticos. La lista crecía a medida que cada medio añadía una hipótesis nueva para mantener viva la conversación.
Algunas propuestas se descartaron rápidamente. Una tortuga no puede desprenderse de su caparazón sin destruir su estructura ósea. Un roedor debería mostrar incisivos prominentes, que no aparecían. La creatividad, en cambio, no tenía límites: hubo quien comparó la criatura con ratas de agua australianas mediante radiografías, y quien sugirió que se trataba de un capibara, pese a que estos animales carecen de una cola como la observada.
Otros expertos fueron más escépticos. Un biólogo marino llegó a plantear que todo podría ser un engaño confeccionado con látex y restos orgánicos, aunque admitió que la hipótesis más probable seguía siendo la de un perro o un coyote muy deteriorado.
El veredicto de los especialistas: un mapache hecho polvo
Entre la maraña de hipótesis, la explicación más contundente vino de especialistas acostumbrados a trabajar con restos en mal estado. El paleozoologo británico Darren Naish analizó con detalle las fotografías, fijándose en la dentición, la forma del cráneo y las proporciones de las extremidades. Su conclusión fue rotunda: un mapache cuyo aspecto había cambiado drásticamente por la pérdida de pelo, la hinchazón y los efectos corrosivos del agua.
Naish incluso respondió a quienes alegaban que las patas eran demasiado largas para un mapache. Comparó la silueta de un ejemplar normal con la foto y mostró que, pese a las deformaciones propias de la descomposición, las proporciones coincidían con sorprendente precisión.
El divulgador Jeff Corwin también señaló, tras revisar la imagen, que lo más razonable era pensar en un mapache o en un pequeño cánido muy deteriorado.
Como nunca se efectuó un examen forense, la identificación no puede considerarse oficial. Y para complicar todo aún más, el cadáver desapareció. Según algunas versiones, un joven se lo llevó y nadie pudo después aclarar su destino. El cuerpo, que era lo único que podía cerrar el debate, se esfumó sin dejar rastro.
Plum Island, el Proyecto Montauk y la inevitable conspiración
Ningún monstruo moderno está completo sin un trasfondo conspirativo, y el de Montauk lo tenía servido. A pocos kilómetros de la playa se encuentra Plum Island, sede de un centro de investigación de enfermedades animales con fama de hermético y un pasado vinculado, según algunos documentos, a programas militares durante la Guerra Fría.
No sorprendió que Hewitt y sus amigas bromearan con la posibilidad de que aquel cadáver procediera de la isla. La prensa recogió el comentario con entusiasmo, y la teoría se disparó. Algunos empezaron a hablar de experimentos genéticos, criaturas híbridas o fugas de laboratorio.
A ese cóctel se sumó la leyenda local del Proyecto Montauk, conjunto de historias sobre supuestos experimentos secretos relacionados con el control mental y los viajes en el tiempo. El monstruo, faltaría más, encajó enseguida en este imaginario que mezclaba ciencia, rumorología y fantasía.
El resultado fue una tormenta perfecta: un cadáver extraño, un centro de investigación controvertido y un público deseoso de imaginar que la criatura era algo prohibido. Que la explicación zoológica fuese mucho más mundana importaba poco frente a la sed de misterio.
¿Engaño deliberado, estrategia publicitaria o pura casualidad?
En medio de todo este ruido surgió otra teoría: que el hallazgo podría haber sido utilizado como herramienta de promoción. Algunos especialistas en comunicación señalaron que la historia encajaba tan bien con ciertos lanzamientos de cine y televisión relacionados con el terror que era tentador pensar en una campaña oculta.
No existen pruebas concluyentes de que el monstruo fuera creado con fines publicitarios. Sin embargo, sí está claro que muchas agencias y plataformas aprovecharon su tirón para ejemplificar cómo un contenido aparentemente trivial puede convertirse en fenómeno masivo en cuestión de horas.
De este modo, la criatura terminó funcionando como un caso de estudio: una muestra perfecta del poder de la difusión digital y de la facilidad con la que una imagen puede encender la imaginación colectiva.
Monstruos hermanos: East River, Northville y los “feos” canadienses
El monstruo de Montauk no fue único. En años posteriores aparecieron otros cadáveres extraños en la costa neoyorquina y zonas cercanas. En 2011, un cuerpo hallado en Northville fue descrito como muy parecido al de Montauk. En 2012, bajo un puente de Brooklyn, otro cadáver mal identificado terminó siendo apodado “el monstruo de East River”, aunque las autoridades lo atribuyeron a un cerdo.
Incluso en Canadá se han documentado restos deformados por el agua que las comunidades ojibwa llaman omajinaakoos, “el feo”, considerados a veces presagios negativos. Para los zoólogos, no obstante, suelen tratarse de simples globsters: masas orgánicas en avanzado estado de descomposición que resultan difíciles de identificar a simple vista.
Todos estos casos comparten un patrón: cuando un cuerpo pierde su forma habitual por efecto del agua, la hinchazón y la putrefacción, deja de parecer un animal reconocible. En cuanto surge un precedente célebre, como el monstruo de Montauk, las comparaciones se vuelven inevitables.
El monstruo de Montauk como leyenda urbana contemporánea
Con el paso de los años, el monstruo ha dejado de ocupar titulares para convertirse en una pieza más del folclore moderno. Ha aparecido en documentales sobre fenómenos paranormales, en listas de criaturas misteriosas y en recopilaciones de críptidos menores que, sin alcanzar la fama del monstruo del Lago Ness o del Bigfoot, mantienen su atractivo en la cultura popular.
Para la criptozoología, sigue siendo un ejemplo delicioso: una criatura mal identificada que permite fantasear sin comprometerse con pruebas reales. Para la biología, es un recordatorio de cómo la descomposición puede alterar por completo la apariencia de un animal.
Y para los lectores curiosos, queda como un espejo nítido del funcionamiento de internet:
- Una imagen sin contexto puede imponerse a cualquier explicación lógica.
- La ausencia del cadáver aviva décadas de teorías.
- Un nombre sugerente basta para convertir un hallazgo trivial en un mito imperecedero.
En definitiva, en aquella playa no apareció ninguna criatura sobrenatural. Lo más probable es que emergiera un mapache muerto y muy deteriorado. El monstruo auténtico lo fabricaron después las fotografías, los titulares, las tertulias y, sobre todo, la imaginación colectiva que siempre estará dispuesta a abrazar un buen misterio antes que una explicación rutinaria.
Vídeo: “Monstruo de Montauk”
Fuentes consultadas
- Wikipedia. (2023). Monstruo de Montauk. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Monstruo_de_Montauk
- Naish, D. (2022, 13 enero). ¿Qué era el monstruo de Montauk? Una mirada al 2008. Marcianitos Verdes. https://marcianitosverdes.haaan.com/2022/01/qu-era-el-monstruo-de-montauk-una-mirada-al-2008/
- Suárez, S. (2021, 16 abril). El irresoluble misterio del Monstruo de Montauk. Códigos News. https://www.codigosnews.com/articulo/el-irresoluble-misterio-del-monstruo-de-montauk-13609
- Muñiz, F. (2025, 8 enero). El misterioso pájaro gigante de Barcelona. El café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/pajaro-gigante-de-barcelona/
- Naish, D. (2021, 23 octubre). What was the Montauk Monster? A look back to 2008. Tetrapod Zoology. https://tetzoo.com/blog/2021/10/23/montauk-monster-a-look-back
- NY Ghosts. (2025, 11 julio). The Montauk Monster. NY Ghosts. https://nyghosts.com/the-montauk-monster/
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






