Saltar al contenido
INICIO » El incendio de Montreux de 1971 y el nacimiento de “Smoke on the Water”

El incendio de Montreux de 1971 y el nacimiento de “Smoke on the Water”

Montreux antes del humo: casino, lago y jazz

A comienzos de los años setenta, Montreux era algo más que una postal perfecta junto al lago Lemán. A pesar de su tamaño modesto y su apariencia apacible, la localidad suiza se había convertido en un pequeño epicentro musical capaz de atraer a algunos de los grandes nombres del rock y del jazz. Todo giraba en torno a un edificio muy concreto: el casino.

El casino no era solo un templo para la ruleta y el blackjack. Funcionaba también como sala de conciertos, con un auditorio enorme, buena acústica, barras estratégicamente colocadas y espacio suficiente para festivales ambiciosos. Desde 1967 acogía el Montreux Jazz Festival, una creación del joven Claude Nobs, funcionario de turismo que, casi sin proponérselo, terminó evolucionando en figura legendaria y rostro indispensable de la vida cultural del lugar.

El modelo daba resultados. Tanto que, cuando llegaba el invierno, el casino cerraba para obras y, ya que estaba libre, se alquilaba como espacio de grabación. Era una oportunidad magnífica para las bandas: amplitud, silencio, vistas al lago y la posibilidad de aparcar fuera un estudio móvil. En verano, aristócratas y turistas jugaban su suerte en las mesas; en invierno, los músicos jugaban con decibelios.

Por ese edificio habían pasado ya grupos del calibre de Led Zeppelin, Pink Floyd o Black Sabbath. Deep Purple conocía bien el lugar: habían actuado allí en mayo de 1971 y guardaban un recuerdo más que favorable. Tanto, que decidieron convertir el casino en su “refugio” creativo unos meses más tarde.

El plan no podía ser más práctico: grabar fuera del Reino Unido para ahorrarse impuestos, aislarse del ruido cotidiano y concentrarse en su nuevo disco de estudio, Machine Head. Nadie les avisó de que el edificio elegido tenía los días contados.

Deep Purple llega a Suiza con un camión muy famoso

El 3 de diciembre de 1971, la banda aterrizó en Montreux con una mezcla de ilusión, necesidad y cálculo económico. Habían escuchado que grabar en Suiza resultaba más barato que hacerlo en suelo británico, así que decidieron aprovechar la circunstancia.

Además, habían reservado un artefacto extraordinario: el estudio móvil de los Rolling Stones, un camión gigantesco cargado de equipos de grabación, mesas de mezcla, cables interminables y toda la cacharrería necesaria para convertir cualquier espacio en un estudio profesional andante. El método era sencillo: el camión aparcado fuera, los cables entrando por las ventanas, y el casino convertido en una fábrica de rock.

incendio del casino de Montreux

Deep Purple tenía la sala reservada justo después del último concierto de la temporada: un espectáculo de despedida de Frank Zappa y The Mothers of Invention antes del cierre invernal. El plan parecía infalible: Zappa tocaba, el público se emocionaba, la banda recogía, los técnicos conectaban el camión y, al día siguiente, Deep Purple empezaría a grabar tranquilamente su álbum.

Pero la historia decidió complicarse.

Frank Zappa, una bengala y un techo traicionero

El 4 de diciembre, Frank Zappa ofrecía aquel concierto final en el casino. Dos mil personas abarrotaban la sala en un ambiente muy propio de la época: psicodelia por todas partes, improvisación electrificada y un público con predisposición a la euforia.

Durante un solo de sintetizador de Don Preston, un asistente del público, con más entusiasmo que sentido común, disparó una pistola de bengalas hacia el techo. Ese techo, recubierto de ratán y materiales inflamables, ardió con una rapidez alarmante. Lo que empezó como una anécdota imprudente se convirtió en llamas que crecían sin control.

Muchos espectadores pensaron al principio que aquello era parte del espectáculo. En un concierto de Zappa, nadie descartaba nada. Sin embargo, el humo empezó a espesarse y la confusión dio paso al miedo. Fue entonces cuando Zappa, con más serenidad que la mayoría, pidió al público que no cundiera el pánico y se dirigiera a las salidas.

La evacuación tuvo un protagonista inesperado: Claude Nobs. El mismo visionario detrás del festival entró y salió del edificio en repetidas ocasiones para rescatar a jóvenes que habían quedado atrapados en sótanos y pasillos interiores. Aquella valentía espontánea le valió el apodo de “Funky Claude”, inmortalizado más tarde en una canción que no imaginaba entonces que nacería de aquella tragedia.

incendio del casino de Montreux

Pese al caos, no hubo víctimas mortales. Hubo heridos, algunos por inhalación de humo o pequeños golpes, pero nada comparado con lo que mostraban las imágenes posteriores: un edificio calcinado hasta los cimientos, y un casino convertido en esqueleto humeante junto al lago.

Frank Zappa, por su parte, perdió prácticamente todo su equipo. Años más tarde contaría con un humor resignado que lo único que se salvó del desastre fue un cencerro. Una ironía cruel para un músico rodeado siempre de aparatos, instrumentos y experimentos electrónicos.

Para rematar el surrealismo, existe una grabación del momento en el que el concierto se interrumpe. Se oye el aviso de “¡Fuego!” y la música cortándose de golpe. Un documento que suena a mezcla imposible entre directo improvisado y sirena de emergencia.

Mientras tanto, fuera del edificio, Deep Purple contemplaba con incredulidad cómo ardía el lugar donde debían grabar su esperado álbum.

El humo sobre el lago: así nació un título eterno

La banda, alojada en un hotel cercano, tuvo que desalojar sus habitaciones mientras el incendio escalaba. Acabaron refugiados en un restaurante con vistas al lago Lemán, observando cómo el casino ardía sin remedio y una enorme columna de humo se extendía sobre el agua helada.

La escena era digna de un paisaje apocalíptico: llamas devorando el edificio, sirenas, gritos, un cielo ennegrecido y un grupo de músicos ingleses intentando procesar que su estudio de grabación acababa de desaparecer.

Días después, el bajista Roger Glover soñó con esa imagen del humo sobre el lago. Al despertar, tuvo clara una frase: “Smoke on the Water”. La propuso como título para una canción que aún no existía. Y no convenció a todos. Algunos temían que sonase demasiado a alusión a sustancias prohibidas, algo habitual en los prejuicios de la época.

Sin embargo, el título no escondía metáforas. Era literal: humo sobre el agua del lago Lemán, mientras el casino se reducía a brasas.

De casino en llamas a hotel vacío: la grabación de Machine Head

El incendio dejó a Deep Purple sin espacio, sin calendario y con el estudio móvil aparcado al pie de un edificio carbonizado. Habría sido lógico abandonar el proyecto, pero la industria musical no suele dejar margen a los retrasos. Había compromisos firmados, fechas de entrega y una discográfica esperando su álbum.

Claude Nobs volvió a intervenir. Tras salvar vidas, se propuso salvar también el disco. Primero les ofreció el Montreux Pavilion, una sala más pequeña donde empezaron a grabar. Allí nació un tema provisional llamado “Title No. 1”, germen de la futura “Smoke on the Water”.

Pero la paz duró poco. El volumen de la banda era tan descomunal que la policía apareció varias veces, no para pedir autógrafos precisamente, sino para exigir silencio. Montreux no estaba preparada para un grupo que tocaba como si quisiera mover montañas.

La solución final fue un edificio aún más particular: el Grand Hotel de Montreux, cerrado por temporada, vacío y frío. Lo que para cualquiera sería un lugar poco acogedor, para Deep Purple funcionó como estudio improvisado. Con el camión de los Rolling Stones aparcado fuera, tendieron cables por pasillos interminables, apilaron colchones para amortiguar ecos y convirtieron habitaciones desiertas en salas de grabación.

Allí, en ese escenario casi espectral, terminaron Machine Head entre el 6 y el 21 de diciembre de 1971. Incluía canciones como “Highway Star” y esa “Smoke on the Water” que, en un principio, ni siquiera estaba destinada a ser uno de los temas principales.

Hubo dudas sobre incluirla. Claude Nobs insistió en que sería un error histórico descartarla. Y, una vez más, tenía razón.

La letra como crónica del incendio

La letra de “Smoke on the Water” es casi una crónica periodística en verso. No necesita metáforas complicadas: narra exactamente lo que ocurrió.

Habla del plan de grabar junto al lago con un estudio móvil. Describe al responsable del incendio con una frase que ha pasado a la historia: “un idiota con una pistola de bengalas”. No menciona su nombre, quizá por misericordia histórica.

También aparece “Funky Claude”, ese héroe local que corría dentro y fuera del casino ayudando a los atrapados. La canción lo retrata con precisión, como si fuese un reportaje musical.

Después llegan las referencias al desalojo, al pánico y a la búsqueda desesperada de un lugar alternativo para grabar. El final de la letra menciona el Grand Hotel, vacío y helado, y el camión aparcado fuera mientras la banda trata de sacar adelante el disco.

En cinco minutos, resume todo: llegada a Montreux, concierto de Zappa, incendio, ruinas, improvisación y creación.

El riff, el mito y algunas curiosidades

Si la letra es una crónica, el riff es directamente un idioma. Es uno de los primeros que aprende cualquier guitarrista aficionado, para desesperación de vecinos y profesores. Está construido sobre cuatro notas muy simples, pero suena como si contuviera toda la esencia del rock.

Ritchie Blackmore siempre reconoció una influencia lejana de Beethoven en su diseño, combinada con su propia visión electrificada. Otros han señalado parecidos con melodías brasileñas de los años sesenta, aunque el guitarrista siempre negó cualquier copia.

Sea como sea, el riff superó la fama de la propia canción. Décadas después, “Smoke on the Water” sigue apareciendo en listados de temas esenciales del rock, en recopilatorios, en radios clásicas y en manuales de guitarra.

Cuando Machine Head salió a la venta en 1972, nadie sospechaba que ese tema, grabado casi a contrarreloj, se convertiría en un himno mundial. La versión abreviada publicada un año después disparó su popularidad y ayudó a consolidar a Deep Purple como referente del rock duro.

Con el tiempo, Montreux y la canción se han reencontrado muchas veces. Deep Purple ha actuado en el festival local en numerosas ocasiones, y cada interpretación del tema tiene un peso simbólico evidente. En algunas ediciones incluso han participado músicos relacionados con Zappa, cerrando de algún modo un círculo histórico.

La ciudad tampoco ha dejado atrás aquel incendio. La prensa local lo recuerda constantemente, y cada aniversario se repiten reportajes, rumores, recuerdos y nuevas versiones de aquella noche en la que un casino ardió, un festival resistió y una banda, casi sin proponérselo, creó una canción inmortal.

Vídeo:

Fuentes consultadas

Nuevas curiosidades cada semana →

Únete a El Café de la Historia y disfruta una selección semanal de historias curiosas.

Únete a El Café de la Historia y disfruta una selección semanal de historias curiosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *