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Ghostwatch: El falso documental que traumatizó a Reino Unido

La broma televisiva que se les fue de las manos

En la noche de Halloween de 1992, la BBC emitió Ghostwatch, un programa especial que pasó a la historia por motivos que nadie en la cadena esperó. Diseñado como un falso documental sobre actividad paranormal en una casa británica, su realismo logró un efecto devastador: miles de espectadores lo creyeron verdadero y el caos se desató en los hogares británicos. ¿Un hito en la televisión o una pifia monumental? Un poco de ambas cosas.

Génesis de una travesura televisiva

A finales de los 80 y principios de los 90, la televisión británica experimentaba con nuevos formatos narrativos. La BBC, siempre sobria y comedida, no era ajena a estos experimentos. Ghostwatch fue idea del guionista Stephen Volk, quien inicialmente propuso una serie sobre lo paranormal, pero los ejecutivos decidieron condensarlo en un especial de 90 minutos, camuflado como una investigación en vivo.

Con un reparto que incluía a Michael Parkinson, un periodista serio y respetado, y Sarah Greene, presentadora infantil muy conocida, el programa tenía la credibilidad asegurada. La narrativa se basaba en la supuesta investigación de la casa de los Early, una familia atormentada por un fantasma apodado «Pipes«. El nombre, según decía la hija menor, venía del sonido de cañerías resonando en la casa.

El realismo era la clave. Se incorporaron llamadas del «público» (interpretadas por actores) con testimonios de sucesos paranormales, cámaras en directo dentro de la casa y expertos en parapsicología. Pero lo más brillante fue la sutil aparición de «Pipes» en varias escenas, escondido en los rincones de la casa. Muchos espectadores ni siquiera lo vieron conscientemente, pero su presencia subliminal aumentó la tensión.

La gran noche: El efecto dominó de la credulidad

La emisión comenzó como un especial de investigación sereno. Parkinson, con su habitual calma, guiaba el evento mientras Greene exploraba la casa junto a la familia Early. Pero a medida que avanzaba la noche, los sucesos se tornaban cada vez más perturbadores: golpes inexplicables, una figura oscura en las sombras y manifestaciones cada vez más agresivas.

Los espectadores fueron cayendo en la trampa. Aunque el programa comenzó con un tono racional, pronto se convirtió en una pesadilla televisada. Un momento cumbre fue cuando un espejo se hizo añicos sin razón aparente y las luces comenzaron a parpadear. La tensión escaló hasta que Parkinson, en el estudio, quedó atrapado en la aparente posesión del ente. Con un último plano a oscuras y su voz susurrando en la nada, la BBC cortó la emisión. Fundido a negro. Fin del show.

Las consecuencias: Llamadas de pánico y teorías de la conspiración

Si la intención de la BBC era causar impacto, lo lograron con creces. La emisora recibió entre 20.000 y 30.000 llamadas de espectadores aterrorizados. Muchas quejas venían de padres furiosos porque sus hijos habían quedado traumatizados. No ayudaba que la presentadora Sarah Greene hubiera desaparecido «en directo«, lo que llevó a algunos a creer que realmente había muerto. Un niño de 18 años con discapacidad mental, según informes, se suicidó días después, convencido de que «Pipes» lo perseguía.

La BBC se apresuró a explicar que todo era una dramatización, pero el daño ya estaba hecho. En la era previa a Internet, donde la verificación de noticias no era instantánea, el boca a boca alimentó la leyenda. Algunas personas insistían en que el programa había desencadenado actividad paranormal real. Otros, más pragmáticos, exigieron la cabeza de los responsables.

ghostwatch

El escándalo fue tal que la BBC prohibió su retransmisión durante una década. No se volvió a emitir hasta 2002, cuando el culto en torno a Ghostwatch ya había crecido en foros de terror y teorías conspirativas. Para muchos, este programa marcó un antes y un después en la televisión de terror.

El legado: Pionero del found footage y precursor de Blair Witch

Si bien Ghostwatch fue un desastre para la BBC en su momento, con el tiempo se convirtió en una obra de culto. Su técnica influyó en el cine de terror posterior, especialmente en el subgénero de found footage (técnica cinematográfica que presenta una historia como si fuera material de vídeo real y previamente grabado, generalmente de forma amateur). The Blair Witch Project (1999), por ejemplo, usó estrategias similares para generar realismo y viralidad.

En 2008, la película Paranormal Activity también adoptó la idea de que lo aterrador es aquello que parece cotidiano y plausible. Ghostwatch demostró que el terror más efectivo es el que juega con la percepción del espectador, haciéndole dudar de lo que está viendo.

En la actualidad, el falso documental de la BBC es recordado como un ejemplo de la delgada línea entre la ficción y la manipulación mediática. Un recordatorio de que, incluso en nuestros tiempos de redes sociales y fake news, la gente sigue siendo vulnerable a lo que la televisión le presenta como real.

«Pipes» sigue acechando

Treinta años después, Ghostwatch sigue dando de qué hablar. Cada Halloween, nuevos espectadores descubren este experimento social disfrazado de show televisivo. La paranoia generada en su día demuestra el poder de los medios para manipular emociones colectivas. La BBC, eso sí, aprendió la lección y nunca ha vuelto a intentar una broma similar.


Ghostwatch en vídeo

Fuentes:

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