En enero de 1973 Elvis Presley no se limitó a ofrecer otro concierto más en su incansable itinerario escénico; presentó un experimento mediático que con los años se ha transformado en un pequeño folklore de cifras gigantescas y recuerdos embellecidos. El especial, bautizado con solemnidad casi científica como Aloha from Hawaii via Satellite, tuvo lugar el 14 de enero en el Honolulu International Center (actual Blaisdell Center) y nació con vocación de proeza tecnológica: quería demostrar que la televisión podía llevar a Elvis más lejos que cualquier avión y que Estados Unidos podía presumir de músculo cultural en la era del satélite. Curiosamente, la emisión en su propio país no llegó hasta el 4 de abril, víctima de reajustes, estrategias y un calendario televisivo que nunca entendió de épica.
Desde la perspectiva técnica y publicitaria, el proyecto desprendía aroma de acontecimiento histórico. Bajo la dirección de Marty Pasetta, el equipo se dejó la piel en coordinar una retransmisión para Asia y Oceanía que se vería en directo la noche del 14 de enero, al tiempo que preparaba una versión pulida y lista para llegar más tarde a Europa y Estados Unidos. La intención era clara: no bastaba con sonar de maravilla; había que poner en evidencia que el entretenimiento podía medirse en fibras ópticas, antenas parabólicas y presupuestos mareantes. Aquel presupuesto, cercano a los 2,5 millones de dólares, incluía permisos, logística, satélites y una puesta en escena diseñada para que ninguna cámara perdiera el más leve gesto del cantante.
Audiencias desorbitadas y mitos que crecen solos
Uno de los pilares del aura legendaria del especial es la estimación de 1.500 millones de espectadores. Una cifra que se repite con alegría, como si fuera el primer mandamiento de la fe elvisiana. Pero las investigaciones más serias sugieren que la realidad fue menos descomunal. La retransmisión en directo llegó a numerosos países de Asia y Oceanía, sí, pero la audiencia real se movió en cifras más razonables de cientos de millones. Aun así, el número oficial, heredado de la maquinaria promocional de la época, caló entre fans y prensa, y así permanece. No resta mérito al experimento, aunque invita a acercarse al dato con cierto escepticismo.
Un álbum doble, cuadrafónico y dispuesto a arrasar
El disco surgido del especial vio la luz en febrero de 1973 y se convirtió rápidamente en un objeto de deseo. Además de su atractivo comercial, tuvo vocación de laboratorio doméstico: RCA decidió presentarlo en sonido cuadrafónico, la gran promesa de los setenta para recrear en casa la sensación de estar en primera fila. El doble vinilo escaló hasta lo más alto de las listas y se mantuvo allí con la facilidad de quien sabe que juega con ventaja. Cuando el cuadrafónico se desinfló como tendencia, la compañía sacó ediciones estéreo tradicionales. Las certificaciones llegaron en cascada: oro pocas semanas después, varios niveles de platino a lo largo de los años y una presencia que nunca ha abandonado los catálogos. Era la prueba de fuego definitiva de que la marca Elvis seguía vendiendo sin pestañear.
Lo que el disco dejó fuera: grabaciones a puerta cerrada
El especial televisivo incluyó cinco canciones grabadas sin público tras el segundo concierto de aquel 14 de enero. Esas tomas no pasaron al álbum principal. La discográfica decidió reservarlas para una recopilación posterior, Mahalo from Elvis, publicada algunos años después. Aunque a veces se han vendido como interpretaciones en directo, lo cierto es que su atmósfera es otra: sin público, sin esa electricidad que recorre un escenario cuando hay miles de ojos observando. La decisión de dejarlas fuera respondió al deseo de mantener un flujo narrativo coherente en el álbum, pero también a la lógica comercial de espaciar contenidos y seguir alimentando el mercado.
Un concierto benéfico que también jugó a ser escaparate
Aquel despliegue monumental no quiso presentarse solo como un prodigio técnico, sino como un acto solidario. Parte de los ingresos se destinó a la Kui Lee Cancer Fund, una fundación hawaiana creada en memoria del compositor Kui Lee, cuyo prestigio local daba al evento un barniz emocional y cívico. La cifra de recaudación se movió en torno a los 75.000 dólares, cantidad nada desdeñable para la época y que reforzó la narrativa de un Elvis comprometido con la comunidad hawaiana.
El traje y la escenografía: iconos que hablan solos
La estética del concierto es casi tan recordada como su música. El traje blanco diseñado por Bill Belew, adornado con una gran águila, se convirtió en imagen de marca instantánea. Tenía todo lo necesario para triunfar en televisión: brillo, simbología patriótica y una presencia que llenaba el plano. La escenografía, con pasarelas y juegos de luz, estaba pensada para acercar al artista a la cámara y convertir cada gesto en una postal. El público presente, unas seis mil almas, quedó relegado a la oscuridad, como si su función fuera simplemente dar calor mientras la auténtica audiencia —la que estaba al otro lado del satélite— recibía el espectáculo.
Lo que suele olvidarse cuando se habla de esta noche hawaiana
Los relatos más festivos suelen omitir algunos detalles sustanciosos. La figura del coronel Tom Parker, por ejemplo, supo moldear la retransmisión como el golpe publicitario perfecto, más que como una celebración altruista. Las ediciones y retoques posteriores del sonido, habituales en discos presentados como “en directo”, también han quedado desdibujados en la memoria colectiva. El formato cuadrafónico, por su parte, prometió revolución y terminó como nota a pie de página. Y, finalmente, está la distancia entre las audiencias proclamadas y las verificables, una brecha que demuestra cómo la industria es experta en fabricar mitologías.
Vídeo: “Elvis Presley dio el primer concierto vía satélite hace 48 años”
Fuentes consultadas
- RTVE. (2016, 14 de enero). El canto del grillo — Aloha from Hawaii. https://www.rtve.es/play/audios/el-canto-del-grillo/canto-del-grillo-aloha-from-hawaii-14-01-16/3443809/
- La Vanguardia. (2023, 14 de enero). 50 aniversario del ‘Aloha from Hawaii’ de Elvis, el primer concierto emitido por satélite. https://www.lavanguardia.com/vida/20230114/8683147/50-aniversario-aloha-from-hawai-elvis-primer-concierto-emitido-satelite-historia.html
- Graceland (The Official Elvis Presley Estate). (2018, 10 de enero). The Concert Seen Around the World: ‘Aloha from Hawaii’. https://www.graceland.com/blog/posts/the-concert-seen-around-the-world-aloha-from-hawaii
- Muñiz, F. (2022, 25 de abril). Torrebruno y Elvis y otras fotografías curiosas. El café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/torrebruno-y-elvis-fotografias-historicas/
- Legacy Recordings / Sony Music. (2023, 9 de junio). Elvis Presley’s ‘Aloha from Hawaii via Satellite’ 50th Anniversary Edition—announcement. https://www.legacyrecordings.com/2023/06/09/elvis-presleys-aloha-from-hawaii-via-satellite-50th-anniversary-edition-out-august-11-2023/
- Booth, M. (2023, 8 de agosto). Elvis Presley’s ‘Aloha From Hawaii via Satellite’ turns 50. Los Angeles Times. https://www.latimes.com/entertainment-arts/music/story/2023-08-08/elvis-presley-aloha-from-hawaii-satellite-50th-anniversary

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