Una decisión sensata… que sonaba a locura
A principios de la Segunda Guerra Mundial, Turing dejó de lado las neblinas matemáticas para abrazar algo tan prosaico como la plata. Le preocupaba que, entre invasiones posibles, gobiernos nerviosos y bancos capaces de volatilizar los ahorros en una tarde, sus economías acabaran confiscadas o diluidas. Así que los convirtió en lingotes y los enterró discretamente por los alrededores de Bletchley Park. Nada de gesto romántico ni de excentricidad de genio: simple supervivencia económica envuelta en una pala y un silencio británico muy bien calculado.
Peso, valor y el baile de las cifras
El asunto, con los años, se ha transformado en un pequeño sudoku historiográfico. Las fuentes jamás han conseguido cuadrar las cuentas: algunas sostienen que eran dos barras valoradas en unas 250 libras; otras prefieren las cifras vistosas y hablan de más de 90 kilos de plata. En medio surge la imagen más pintoresca, casi cinematográfica: Turing empujando un cochecito de bebé cargado de metal precioso. Lo único que permanece inamovible es el desenlace: enterró su dinero para protegerlo y nunca consiguió recuperarlo.
Cuando el criptógrafo no pudo con su propio acertijo
Enterrar algo es sencillo; desenterrarlo años después, en un terreno modificado y con una memoria traicionera, ya entra en la categoría de desafío épico. Turing dejó apuntes, claves y cálculos que tenían sentido para él, aunque no para el mundo real. Y ahí aparece la ironía perfecta: el descifrador de Enigma no logró resolver el enigma que él mismo había creado. Tras la guerra, el paisaje había cambiado tanto que cualquier mapa o referencia perdió utilidad. Su sistema de claves, que debía ser la solución infalible, se convirtió en un laberinto sin salida.
Herramientas caseras y búsquedas desesperadas
La historia no termina con la resignación, sino con un esfuerzo que hoy se recuerda con cierta ternura. Turing, junto a un amigo, fabricó un detector de metales casero para rastrear los lingotes. Hubo excavaciones improvisadas, planes más intuitivos que científicos y una buena dosis de frustración. Se sabe que lo intentó al menos en un par de ocasiones, siempre con idéntico resultado: nada. El terreno ganó la partida, demostrando que incluso el mayor genio podía ser derrotado por un pedazo de campo testarudo.
Entre mito y documento: el origen de la leyenda
El episodio ha alimentado la imaginación de historiadores, curiosos y devoradores de anécdotas. Parte del relato se apoya en documentos serios; otra parte es puro folklore académico, alimentado por la irresistible mezcla de criptografía y tesoros perdidos. Por eso las cifras exactas del valor, el peso o la equivalencia moderna varían según quién haga los cálculos. La historia no es tanto una cronología precisa como un rompecabezas donde la verdad y la leyenda conviven sin molestarse demasiado.
Curiosidades que completan el retrato
- El famoso cochecito de bebé se ha convertido en el símbolo más simpático del episodio, aunque nadie puede asegurar con total certeza que la escena sucediera tal cual.
- Cifrar las coordenadas del tesoro fue un toque teatral que añade encanto al relato: Turing no solo escondió plata, también un acertijo personal que terminó condenado a la irresolución.
- Varias instituciones han reutilizado esta historia como base para concursos de criptografía, celebrando irónicamente el único código que Turing no pudo resolver.
La memoria y el eco de una historia mínima
Lo que nació como una maniobra práctica terminó convertido en metáfora involuntaria. El episodio muestra al científico lejos del pedestal, vulnerable a la incertidumbre y al paso del tiempo. También ilustra cómo un hecho perfectamente banal puede convertirse en leyenda cuando la imaginación popular lo atrapa y le añade el encanto irresistible de un tesoro perdido.
Vídeo:
Fuentes consultadas acerca de Alan Turing y la plata enterrada
- El País. (2019, 16 de julio). Alan Turing, el matemático que descifró el código nazi y será la cara del nuevo billete de 50 libras. El País. https://elpais.com/economia/2019/07/15/actualidad/1563206395_471308.html
- Copeland, J. (2015). A tale of buried treasure, some good estimations, and golden unicorns: The numismatic connections of Alan Turing. Myntstudier / Academia.edu. https://www.academia.edu/13683478/A_tale_of_buried_treasure_some_good_estimations_and_golden_unicorns_The_numismatic_connections_of_Alan_Turing
- The University of Manchester. (2014, 6 de noviembre). Could you break the code and find Alan Turing’s buried treasure? The University of Manchester. https://www.manchester.ac.uk/about/news/could-you-break-the-code-and-find-alan-turings-buried-treasure/
- Taylor, J. (s. f.). Bletchley — Alan Turing’s Treasure. MK Heritage. https://www.mkheritage.org.uk/archive/jt/tw/docs/198.html
- Saft, J. (2016, 20 de enero). Saft on wealth: Learning from Turing’s silver hoard. Reuters. https://www.reuters.com/article/markets/wealth/saft-on-wealth-learning-from-turings-silver-hoard-idUSKCN0UY2O9/
- Bletchley Park Trust. (s. f.). Our story. Bletchley Park. https://www.bletchleypark.org.uk/our-story/
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






