Pocas estampas del siglo XX resultan tan desconcertantes como aquella que muestra a Saddam Hussein posando con la llave de la ciudad de Detroit. No es una broma pesada ni el fruto de un malentendido diplomático: sucedió en 1980 y, bajo esa imagen improbable, se mezclan cheques astronómicos, cálculos políticos de precisión milimétrica y las inquietudes de una comunidad inmigrante que buscaba su lugar entre dos mundos.
Un dictador, una parroquia humilde y un dinero que cambia vidas
El relato arranca lejos de los salones oficiales de Washington y a una distancia aún mayor de los pasillos de Bagdad. Todo comienza en una modesta iglesia católica caldea de Detroit, el Sagrado Corazón, donde el reverendo Jacob Yasso ejercía como figura espiritual y, sin saberlo, como puente involuntario hacia una historia estrafalaria.
Corría 1979 cuando Saddam Hussein ascendió a la presidencia de Iraq. Como cortesía, Yasso le envió una carta de felicitación en nombre de los fieles caldeos, muchos de ellos refugiados o emigrados desde Oriente Medio. La respuesta del nuevo líder iraquí no fue un simple agradecimiento, sino un cheque de 250.000 dólares destinado a la parroquia, asediada por deudas y necesidad de reformas.

La donación cayó como una lluvia inesperada sobre un jardín reseco. Permitió sanear cuentas, impulsar obras y apuntalar la vida comunitaria. Aunque se presentó como un gesto de apoyo a los “compatriotas” en el extranjero, nadie ignoraba el tufo a propaganda cuidadosamente barnizada que desprendía aquella generosidad tan oportuna.
Detroit, una pequeña Mesopotamia en plena Guerra Fría
Para comprender la magnitud del episodio, conviene recordar que Detroit no solo era la capital automovilística de Estados Unidos. También albergaba una de las mayores comunidades asirio-caldeas del país. Decenas de miles de personas habían rehecho allí sus vidas, levantando comercios, templos y barrios enteros como el célebre Chaldean Town.
El régimen iraquí lo sabía bien. Aquella diáspora era útil en varios frentes: permitía proyectar la imagen de un Saddam protector de minorías y, de paso, facilitaba ejercer presión y vigilancia sobre quienes habían abandonado el país, voluntariamente o no. Diversos informes estadounidenses aseguran que Iraq repartió millones de dólares entre asociaciones asirias en Estados Unidos, y Detroit figuraba como uno de los destinos predilectos.
En Washington, esos desembolsos se interpretaban con menos romanticismo. Hablaban de sobornos disfrazados de caridad y de intentos velados por controlar comunidades en el exterior. Sin embargo, para los fieles de Detroit, lo urgente pesaba más que lo geopolítico: había facturas que pagar y centros comunitarios que levantar.
La llave de Detroit: honor medieval para un huésped incómodo
Y así se llega al episodio que dispara la incredulidad. En 1980, y a propuesta del reverendo Yasso, el alcalde de Detroit, Coleman Young, accede a entregar a Saddam Hussein la llave ceremonial de la ciudad como gesto de agradecimiento por su desinteresada —o estratégicamente interesada— generosidad.
La famosa llave no abría ninguna puerta real, pero sí simbolizaba la hospitalidad municipal hacia alguien considerado “amigo” de la ciudad. El detalle vino acompañado del título de “ciudadano honorario de Detroit”, un regalo diplomático algo extravagante si se ve desde la distancia.
La entrega tuvo lugar durante una visita de Yasso y otros representantes caldeos a Bagdad, donde fueron recibidos con honores. En el propio palacio presidencial, Saddam posó sonriente con la pieza simbólica entre las manos mientras los delegados explicaban de dónde venía el obsequio.
El remate fue aún más singular. Al enterarse de que la iglesia mantenía una deuda adicional de unos 170.000 dólares, Saddam preguntó cuánto faltaba y envío otros 200.000. De pronto, lo que había empezado como un gesto de cortesía se convirtió en un flujo económico que rozaba el medio millón de dólares.
Saddam, Cousteau y Elmo: un club muy particular
La extravagancia del episodio se acentúa al revisar la lista de personas que han recibido la llave de Detroit. Durante su mandato, Coleman Young repartió más de cien. Lo consideraba un símbolo excesivamente cargado, algo rutinario, casi un gesto protocolario más en su arsenal municipal.
Entre los distinguidos figuran el oceanógrafo Jacques Cousteau, el jugador Jerome Bettis, el mítico capitán de hockey Steve Yzerman e incluso Elmo, el muñeco rojo de Barrio Sésamo, celebrado en su día por su visita a un hospital infantil. En ese mosaico de famosos, deportistas, científicos y personajes infantiles, la presencia de Saddam adquiere un tono accidentalmente cómico y profundamente incómodo.
Lo que entonces se interpretó como una deferencia hacia una comunidad agradecida se convirtió, tras la Guerra del Golfo y la caída del régimen iraquí, en una anécdota histórica imposible de justificar sin recurrir al humor involuntario.
Propaganda, diásporas y la letra pequeña de un gesto
Con el tiempo, la historia de la llave de Detroit demuestra cómo un símbolo aparentemente inocuo puede servir a tantos intereses a la vez que termina siendo un espejo de contradicciones. Iraq buscaba afianzar su imagen y vigilar a su diáspora. La comunidad caldea necesitaba apoyo para consolidar sus instituciones. Y el Ayuntamiento de Detroit utilizó un honor medieval como lubricante social sin prever el futuro ridículo que traería consigo.
De ahí que, al resumir la historia, la frase “Saddam Hussein tuvo la llave de Detroit” provoque una mezcla de sonrisa y desconcierto. Tras ella se esconde un paisaje de favores, urgencias religiosas, maniobras diplomáticas y una ciudad que, casi sin querer, terminó enlazada para siempre a un capítulo extravagante en la vida de uno de los líderes más controvertidos del siglo XX.
Vídeo: “That Time Detroit Gave Saddam Hussein the Key to the City”
Fuentes consultadas
- Moses, A. R. (2003, 25 marzo). Saddam recibió llave de Detroit hace dos décadas tras donaciones. LMTOnline. https://www.lmtonline.com/lmtenespanol/article/Saddam-recibi-llave-de-Detroit-hace-dos-10368543.php
- Wikipedia contributors. (s. f.). History of Middle Eastern people in Metro Detroit. Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Middle_Eastern_people_in_Metro_Detroit
- Aviv, R. (s. f.). Saddam Hussein’s Key to the City of Detroit. Bidoun. https://www.bidoun.org/articles/saddam-hussein-s-key-to-the-city-of-detroit
- Muñiz, F. (2025). Cayo Ernesto Thaelmann: la isla cubana “regalada” a la RDA. El Café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/cayo-ernesto-thaelmann-isla-cubana-regalo-rda/
- Isasi Arce, R. (2017, 28 diciembre). 7 curiosidades de Saddam Hussein que no sabías. The Objective. https://theobjective.com/further/espana/2017-12-28/7-curiosidades-de-saddam-hussein-que-no-sabias/
- Datos Freak. (s. f.). Saddam Hussein y las llaves de la ciudad de Detroit. Datos Freak. https://www.datosfreak.org/datos/slug/saddam-hussein-llaves-ciudad-detroit/
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






