Cada tarde del 5 de enero, en España y en buena parte del mundo hispanohablante, tres personajes con barba postiza, coronas que brillan más de lo razonable y capas de colores imposibles paralizan ciudades enteras. Se autoproclaman Reyes Magos, aseguran venir de Oriente, reparten caramelos sin medida y, con una soltura admirable, deciden qué niño merece regalo y a quién le cae carbón.
Bajo esta ceremonia tan doméstica late una historia bíblica sorprendentemente breve, toneladas de tradición acumulada y una imaginación popular que nunca ha conocido el freno.
Los magos del Evangelio: ni reyes, ni tres, ni Melchor
La única fuente que menciona a estos célebres visitantes es el Evangelio de Mateo. Allí no aparecen como reyes, ni se precisa su número, ni se les llama Melchor, Gaspar o Baltasar. Son simplemente “unos magos de Oriente” que siguen una estrella, preguntan por el “rey de los judíos que ha nacido” y acaban postrándose ante el niño Jesús en Belén con tres regalos: oro, incienso y mirra.
El término magos no hacía referencia a ilusionistas de salón, sino a sabios o sacerdotes orientales, diestros en astronomía y en interpretar señales celestes. En la Antigüedad, observar el cielo era una mezcla de ciencia, religión y política, así que estos visitantes serían más bien expertos en descifrar los supuestos mensajes del firmamento.

El relato incluye además un episodio menos entrañable que una cabalgata: la entrevista con Herodes. Los magos llegan a Jerusalén, anuncian que ha nacido un rey y alarman al monarca. Herodes disimula piedad, les pide que vuelvan para informarle “y así ir él también a adorarlo”, mientras planea eliminar al recién nacido. Un ángel alerta a los visitantes durante la noche, que emprenden el camino de regreso por otra ruta. Herodes, frustrado, ordena la matanza de los inocentes.
Poco más: el texto es sobrio y nada espectacular. Todo lo demás —nombres, número, coronas, razas, camellos y el despliegue moderno de carrozas— llegaría siglos después.
De sabios sin nombre a reyes con corona y biografía
La evolución de unos magos anónimos a tres reyes perfectamente caracterizados es un ejemplo de cómo la tradición cristiana rellena huecos con entusiasmo.
El primero en fijar el número en tres fue Orígenes, en el siglo III, probablemente porque los presentes eran tres. Más adelante, el papa León I reforzó esta idea. Antes hubo representaciones con dos, cuatro e incluso doce magos.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar surgieron ya en la Alta Edad Media. Un mosaico muy conocido de la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, los muestra vestidos a la manera persa, con gorro frigio y sus nombres inscritos sobre la cabeza.
Con el tiempo se afinó el reparto iconográfico:
- Melchor, anciano y de piel clara, rey de Europa.
- Gaspar, más joven, asociado a Asia.
- Baltasar, de piel negra, representante de África.
Pasaron así a simbolizar las tres partes del mundo conocido, las tres edades del hombre y, de paso, la universalidad del mensaje cristiano.
La minuciosidad llegó al extremo de localizar sus supuestas reliquias, que la tradición sitúa en la catedral de Colonia, dentro de un relicario de orfebrería gótica considerado una de las grandes joyas medievales.
De los sabios históricos apenas se sabe nada, pero el edificio simbólico levantado en torno a ellos revela cómo Europa moldeó su propio imaginario: piadoso, universal y proclive a la solemnidad procesional.
Oro, incienso y mirra: regalos con mensaje oculto
Los tres presentes mencionados en el Evangelio tampoco son fortuitos. El oro era un obsequio propio de la realeza; el incienso se empleaba en los rituales sagrados; la mirra servía, entre otras cosas, para embalsamar.
La lectura tradicional convirtió estos regalos en una especie de resumen teológico:
- Oro, para indicar la realeza de Jesús.
- Incienso, para subrayar su divinidad.
- Mirra, para anunciar su destino humano y mortal.
Narrativamente, el gesto tiene una fuerza notable. Tres sabios extranjeros atraviesan tierras lejanas, interpretan mejor que nadie el cielo, encuentran a un niño inesperado y, además, presentan en tres cofres la sinopsis de su vida futura.
Desde una óptica más terrenal surge, inevitable, la comparación humorística: si al Mesías le tocó incienso y mirra, ¿qué esperanza queda para un mortal a quien cada año le caen calcetines?
Epifanía y día de Reyes: dos nombres para la misma celebración
El 6 de enero es, en el calendario litúrgico, la Epifanía, la manifestación de Jesús a los pueblos no judíos, representados en este caso por los magos. Con el paso del tiempo, en los países de tradición católica, la Epifanía y el día de Reyes se fundieron como si siempre hubieran sido la misma fiesta.
El Martyrologium Romanum recoge el 6 de enero como día en que el Niño es adorado por los magos, y el 24 de julio como la fecha del traslado de sus reliquias a Colonia.
Existen numerosos países —España, Cuba, México, Puerto Rico, República Dominicana, Paraguay, Uruguay, Colombia o Venezuela— en el 6 de enero es festivo civil, lo que convierte la jornada en una mezcla de misa, roscón y juguetes.
En el mundo anglosajón, en cambio, la fecha marca el final oficial de la Navidad: toca desmontar el árbol y guardar los adornos, siempre bajo la amenaza de la mala suerte si el espumillón se queda más tiempo del debido.
En el ámbito hispano, sin embargo, la Epifanía ha sido absorbida por los Reyes Magos. Basta preguntar por una u otra para comprobarlo: “Epifanía” provoca desconcierto; “día de Reyes” activa inmediatamente la memoria del agua para los camellos, los zapatos ordenados en fila y ese ruido sospechoso que se oye en el pasillo de madrugada.
España: cabalgatas, rituales domésticos y el reinado del roscón
En la España contemporánea, la fiesta se mezcló con antiguas costumbres de regalos como el aguinaldo o la estrena. La Iglesia intentó encauzar estas prácticas y reforzar a los Reyes como repartidores oficiales del obsequio cristiano.
La víspera, el 5 de enero, terminó por convertirse en un espectáculo multitudinario. La Cabalgata de Reyes de Alcoy, documentada desde 1866, presume de ser la más antigua del país. Con el tiempo ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural. Su puesta en escena destaca por los pajes que suben a los balcones por largas escaleras para entregar los regalos directamente.
El modelo se imitó en toda España. Cada año, ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Sevilla organizan cabalgatas retransmitidas por televisión, con carrozas temáticas, música, caramelos aptos para todas las dietas y espacios reservados para quienes necesitan un entorno más tranquilo o accesible.
A escala doméstica, la tradición se completa con la carta a los Reyes. Los niños escriben sus peticiones, que entregan en mano, depositan en buzones reales o envían simbólicamente por correo. Y en muchas casas se sigue dejando agua para los camellos, algo de comida para Sus Majestades y los zapatos bien alineados, en un ritual que no se salta ni el más despistado.
Y llega, inevitable, el roscón. Este dulce, heredero de antiguas tortas festivas quizá vinculadas a las Saturnales romanas, se documenta en Navarra y otros lugares desde la Edad Media, cuando quien encontraba el haba era proclamado “Rey de la Faba”.
El roscón moderno combina dos sorpresas:
- Una figura que convierte a quien la encuentra en “rey” o “reina” de la casa.
- Un haba que, según manda la tradición, obliga a pagar el dulce o a soportar estoicamente las bromas familiares.
Curiosamente, el haba suele visitar el plato de quien decía tomar “un trocito pequeño, solo por probar”. Los Reyes, en asuntos culinarios, tienen un humor particular.
Reyes Magos en América Latina: rosca, tamales y herencias coloniales
La tradición viajó a América con la colonización española y se adaptó al paisaje cultural local. En países como Argentina, México, República Dominicana, Puerto Rico, Paraguay o Uruguay, los niños reciben regalos de los Reyes bien en la noche del 5 o bien en la mañana del 6.
En México, la Rosca de Reyes es un evento gastronómico en sí misma. Se comparte el 5 o el 6 de enero, acompañada de chocolate caliente o atole. En lugar de un haba, esconde varios muñecos que representan al Niño Jesús, y quien encuentra uno queda comprometido a preparar tamales el 2 de febrero, día de la Candelaria.
Durante la época colonial, en varios territorios, el 6 de enero era también día festivo para la población esclavizada de origen africano. En Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México o Uruguay, las calles se llenaban de tambores, bailes y procesiones que dieron origen a lo que se conoció como la Pascua de los Negros. En lugares como Paraguay se mantiene la devoción a San Baltasar, con celebraciones que mezclan tradición cristiana y raíces afroamericanas.
Así, Baltasar pasó de representar simbólicamente a África en la iconografía europea a convertirse en referente cultural y religioso de comunidades que reinventaron la fiesta según su propia identidad.
Iconografía y arte: del gorro frigio al teléfono móvil
Los Reyes Magos han sido, durante siglos, un motivo artístico inagotable. Desde mosaicos bizantinos hasta los belenes de plástico que sobreviven en cajas de cartón, Melchor, Gaspar y Baltasar han posado en todas las épocas.
Las primeras imágenes los muestran con túnicas orientales y gorro frigio, sin corona. No es hasta la Baja Edad Media cuando adoptan la iconografía real y, ya en época moderna, cuando uno de ellos aparece representado con piel negra.
En Soria, la portada románica de Santo Domingo conserva una escena singular: el sueño de los Reyes, tallado en piedra. Tres hombres barbados duermen, mientras un ángel les advierte del peligro que supone Herodes.
La devoción medieval inspiró obras tan deslumbrantes como el relicario de la catedral de Colonia, cubierto de oro y gemas y con forma de basílica.
Fuera de Europa, la iconografía se reinterpretó con intención política. En el ámbito andino, los jesuitas promovieron escenas en las que un rey inca sustituía a uno de los magos, integrando simbólicamente a América en la revelación cristiana.
En tiempos recientes, los Reyes han pasado por el cine, la publicidad y cualquier producto imaginable: desde figuritas de chocolate hasta anuncios en los que Baltasar parece más un modelo de pasarela que un peregrino venido de Oriente.
Reyes Magos frente a Papá Noel: una convivencia ajustada
En la España actual, los Reyes Magos compiten con Papá Noel, cuya presencia se ha fortalecido gracias al cine y a la publicidad. Su ventaja es evidente: reparte regalos antes, lo que permite disfrutarlos durante más días de vacaciones.
Aun así, las encuestas revelan que los Reyes continúan siendo la opción preferida en muchas familias, aunque crece el modelo combinado: Papá Noel trae algunos presentes y los Reyes otros, generalmente reservados a los niños.
El panorama es diverso:
- En muchos hogares, los regalos principales llegan el 6 de enero.
- En otros, se adelantan a Nochebuena y se deja el día de Reyes como segunda ronda.
- En algunas regiones, los magos conviven con figuras locales como el Olentzero, el Tió de Nadal o el Apalpador, que añaden un toque propio a la temporada navideña.
Como símbolo, los Reyes conservan un peso emocional difícil de sustituir. La cabalgata, la noche de rumores en el pasillo, los zapatos alineados y el despertar lleno de paquetes conforman un teatro íntimo que ninguna entrega urgente puede imitar.
Y así, pese a la competencia, estos tres señores de Oriente siguen apareciendo cada año con su mezcla de tradición, teología y cartón pintado, dispuestos a mantener viva esa ilusión colectiva que, al menos durante una noche, logra que lo cotidiano parezca pura magia.
Vídeo: “Historia de los Reyes Magos | Origen y evolución de Los Reyes”
Fuentes consultadas
- Wikipedia. (s. f.). Reyes Magos. En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Magos
- El Orden Mundial. (2024, 4 de enero). ¿Cuál es el origen de la tradición de los Reyes Magos? https://elordenmundial.com/origen-tradicion-reyes-magos-navidad/
- Lado, S. (2025, 3 de enero). Oro, incienso y mirra: su importancia en la antigüedad, sus usos actuales y su simbolismo bíblico. Blog de la Universidad Isabel I. https://www.ui1.es/blog-ui1/oro-incienso-y-mirra-importancia-en-la-antiguedad-usos-actuales-y-simbolismo-biblico
- Muñiz, F. (2025, 16 de marzo). La Navidad Prohibida: cuando Inglaterra declaró la guerra a las fiestas. El café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/navidad-prohibida/
- Rodríguez Peinado, L. (2012). La Epifanía. Revista Digital de Iconografía Medieval, 4(8), 27-44. https://www.ucm.es/data/cont/docs/621-2013-11-21-EPIFANÍA.%20Laura%20Rodríguez%20Peinado.pdf
- Wikipedia. (s. f.). Roscón de Reyes. En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Rosc%C3%B3n_de_Reyes
Escritor, profesor, traductor, divulgador, conferenciante, corrector, periodista, editor.






