Un trabajador social de St. Catharines (Ontario) tecleó en Google el nombre que le acababa de dar uno de los hombres a los que atendía, y le salió una ficha de desaparecidos de 1986. Era enero de 2016. Aquel hombre llevaba casi treinta años viviendo allí con otro nombre, y de repente había empezado a recordar que se llamaba Edgar Latulip. Ese Edgar Latulip, un joven de 21 años con una discapacidad intelectual, había salido de su residencia en Kitchener, a 130 kilómetros, el 2 de septiembre de 1986, y nunca volvió. Una prueba de ADN confirmó que era él.
Kitchener, 1986
Edgar Latulip tenía 21 años en 1986 y vivía en un hogar tutelado de Kitchener (Ontario), una ciudad industrial del suroeste de la provincia conocida por sus fábricas y por su Oktoberfest. Tenía una discapacidad intelectual y problemas de salud mental (la ficha de desaparecidos hablaba de la capacidad mental de un niño de 12 años), lo que le hacía especialmente vulnerable si se perdía lejos de casa.
El 2 de septiembre de 1986 salió de la residencia sin su medicación, y la última vez que lo vieron fue en la estación de autobuses de Kitchener. La policía creyó que había cogido un autobús hacia las cataratas del Niágara, pero allí no lo encontró nadie. Su madre, Silvia Wilson, temió durante años que alguien se hubiera aprovechado de él, o algo peor.
La policía y su familia lo buscaron y se repartieron carteles, pero no apareció. En 2002, la Red de Niños Desaparecidos y la Policía Montada prepararon nuevos carteles con su cara y los enviaron a albergues para personas sin hogar y a centros de salud, por si alguien lo había visto. Tampoco.
Un golpe y otro nombre
Según la policía, al poco de llegar a St. Catharines sufrió un golpe en la cabeza que le dejó muy pocos recuerdos, aunque nadie sabe cómo ni cuándo exactamente. El resultado fue una amnesia retrógrada: perdió buena parte de su memoria autobiográfica, y con ella su nombre.
St. Catharines es una ciudad tranquila a 130 kilómetros de Kitchener, famosa por sus viñedos y por estar a tiro de piedra de las cataratas del Niágara. Allí vivió casi treinta años con otro nombre y, según la policía, de forma independiente. Sobre esa vida no se sabe mucho más: las autoridades prefirieron no dar detalles para proteger su intimidad.
A principios de enero de 2016, Latulip empezó a tener destellos de memoria que le hicieron sospechar que vivía con un nombre que no era el suyo. El día 7 se lo contó al trabajador social que lo atendía, y este hizo lo que cualquiera haría en el siglo XXI: buscó en Google el nombre que le había dado. Le salieron un caso de desaparición sin resolver y un reportaje de 2014 de un periódico de la zona que coincidía con lo que Latulip recordaba.
ADN, bases de datos y el milagro burocrático
Cuando alguien llega diciendo que en realidad es otro que lleva décadas desaparecido, lo normal es dudar. Esta vez el sistema funcionó. Los detectives de la policía del Niágara lo interrogaron, y él siguió recordando cosas que llevaba treinta años sin recordar. Su ADN viajó al Centro de Ciencias Forenses de Toronto, y el 5 de febrero de 2016 coincidió con el de un familiar que la policía de Waterloo tenía archivado. Edgar Latulip estaba vivo y había pasado todo ese tiempo en la misma provincia, probablemente comiendo las mismas tartas de mantequilla que en casa.

La noticia sorprendió hasta a los policías. «No creo que nadie con quien haya hablado haya oído hablar de un caso así, salvo en una película para la tele», dijo el agente Philip Gavin, de la policía regional del Niágara. Edgar tenía ya medio siglo. La policía avisó a su madre, que vivía en Ottawa y, según Gavin, se puso «muy contenta, como cabe esperar después de treinta años sin ver a un familiar». Quedaba el reencuentro, que la policía preparaba con calma: «Son muchos nervios», reconoció Gavin.
Treinta años a 130 kilómetros
El caso Latulip retrata el olvido en el que pueden caer las personas con discapacidad intelectual: durante casi treinta años, Edgar vivió con otro nombre a 130 kilómetros de su casa sin que nadie conectara las piezas, y eso que en 2002 su cara llegó en un cartel a los albergues.
Que tuviera que ser él mismo quien lo resolviera todo es tan admirable como deprimente: a Edgar Latulip le tocó ser a la vez el desaparecido y quien lo encontró.
Nada que ver, por suerte, con el caso de Nicholas Barclay, el adolescente texano desaparecido cuyo lugar llegó a ocupar un impostor francés. Y los golpes en la cabeza dan sorpresas en las dos direcciones: a la inglesa Dorothy Eady una caída a los tres años la dejó convencida de haber sido sacerdotisa en el antiguo Egipto, y a Don Karkos el cabezazo de un caballo le devolvió la vista. Y si quieres un caso reciente en el que una desaparición acabó en una investigación por asesinato, lee el crimen de Tajueco y la foto de Google Street View.
Vídeo: «El regreso de Edgar Latulip»
Para quien prefiera verlo contado en imágenes, aquí va un repaso en vídeo del caso.
Lee también: Jaeyana Beuraheng: el autobús equivocado y 25 años perdida y El testamento de Millar y la Gran Carrera de las Cigüeñas
Explora
Consulta el mapa de las historias
Con borde blanco, los países de esta historia. Pulsa cualquier país para ver lo que ocurrió allí, o viaja por épocas y décadas.
Fuentes consultadas
- Bever, L. (2016, 12 de febrero). How a man solved the 30-year-old mystery of his own disappearance. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/news/morning-mix/wp/2016/02/12/how-a-man-solved-the-30-year-old-mystery-of-his-own-disappearance
- Russell, A. (2016, 11 de febrero). Ontario man missing for almost 30 years suddenly remembers who he is. Global News. https://globalnews.ca/news/2511590/ontario-man-missing-for-almost-30-years-suddenly-remembers-who-he-is
- Associated Press. (2016, 12 de febrero). Canadian man missing for 30 years remembers real identity. The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2016/feb/12/canada-man-missing-amnesia-edgar-latulip
- CNN. (2016, 11 de febrero). Man missing for 30 years suddenly remembers who he is. https://www.cnn.com/2016/02/11/health/man-missing-for-30-years-suddenly-remembers-who-he-is/index.html
- New York Post. (2016, 12 de febrero). Canadian man remembers who he is, solves own cold case. Fox News. https://www.foxnews.com/world/canadian-man-remembers-who-he-is-solves-own-cold-case
- The Daily Telegraph. (2016, 13 de febrero). Son missing for 30 years remembers true identity. PressReader. https://www.pressreader.com/uk/the-daily-telegraph/20160213/281943131934548
- Inquirer.net. (2016, 12 de febrero). Missing Canada man to reunite with family after 30 years. https://newsinfo.inquirer.net/764358/missing-canada-man-to-reunite-with-family-after-30-years
- Wikipedia. (s. f.). Retrograde amnesia. Wikipedia, the free encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Retrograde_amnesia
- Wikipedia. (s. f.). Amnesia retrógrada. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Amnesia_retr%C3%B3grada
- Wikipedia. (s. f.). St. Catharines. Wikipedia, the free encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/St._Catharines
Siguiente historia
Cultura pop y rarezas modernasMao Sugiyama, el artista que cocinó sus propios genitales«Ofrezco mis genitales masculinos (pene, testículos y escroto completos) como comida por 100.000 yenes». Así, en Twitter y en abril de 2012, puso a la venta el ilustrador tokiota Mao Sugiyama, de…Leer la siguiente historia →¿Te quedas con ganas de más?Sorpréndeme con otra historiaTirar el dado →El boletín del Café
No te pierdas la próxima historia
Episodios reales, documentados y profundamente desconcertantes. Cada semana publicamos una nueva historia.
Quién escribe

Paseante curioso que se detiene donde la Historia tropieza consigo misma. Desde El Café de la Historia rastrea episodios reales tan absurdos que parecen inventados: juicios a animales, personajes extravagantes y anécdotas que el relato oficial suele pasar por alto. Con una mezcla de absoluto rigor histórico, barra libre de ironía y gusto por lo pintoresco, sirve pequeñas crónicas del pasado para recordarnos que la Historia, además de solemne, también sabe ser ridícula.
Síguenos en redes sociales
Curiosidades, fotos e historias insólitas también en tus redes favoritas.








