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Baldomera Larra y su estafa piramidal en el Madrid de 1876

Fachada del Teatro de la Zarzuela, en la calle de Jovellanos de Madrid

Quien le prestaba una onza de oro tenía la promesa de recuperarla duplicada al cabo de un mes. Con promesas así, Baldomera Larra, la hija pequeña del escritor Mariano José de Larra, montó en 1876 en la plaza de la Paja de Madrid una Caja de Imposiciones que ofrecía un 30 % de interés al mes y pagaba a los primeros clientes con el dinero de los siguientes. Duró unos meses, dejó sin ahorros a miles de madrileños y terminó con su fundadora escapando de un palco del Teatro de la Zarzuela. No fue la primera estafa piramidal de la historia, como se repite a menudo, pero sí una de las primeras de las que hay noticia.

Los hijos de Larra

Mariano José de Larra se casó con Josefa Wetoret el 13 de agosto de 1829 en la iglesia de San Sebastián de Madrid (la Wikipedia de Baldomera da el día 14). Él tenía veinte años, y el matrimonio fue un desastre: acabaron separados pocos años después, mientras Larra vivía una relación tormentosa con Dolores Armijo, una mujer casada. Tuvieron tres hijos, Luis Mariano, Adela y Baldomera. El 13 de febrero de 1837, cuando los tres eran niños, Larra se quitó la vida en su casa de Madrid, poco después de que Dolores Armijo pusiera fin a la relación.

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Retrato al óleo de Mariano José de Larra, joven, con patillas y levita oscura
Mariano José de Larra, retratado por José Gutiérrez de la Vega hacia 1835. Museo del Romanticismo, Madrid (dominio público).

Luis Mariano de Larra (1830-1901) fue un dramaturgo y libretista de éxito: suya es la letra de El barberillo de Lavapiés, con música de Barbieri, estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 18 de diciembre de 1874. Adela, nacida en 1833, se casó joven, tuvo tres hijos y, con más de treinta y cinco años, se convirtió en la amante del rey Amadeo I de Saboya, que le puso casa en el paseo de la Castellana. La conoció, por cierto, a través de Baldomera.

Según se contó después, el romance terminó en Santander, cuando el rey se encaprichó de la esposa del director de The Times, que veraneaba allí. Adela amenazó con publicar las cartas del rey, un enviado de Amadeo le ofreció cien mil pesetas, ella se negó y el hombre se las volvió a ofrecer con una pistola en la sien. Esta vez aceptó. Años más tarde, la prensa contó que la habían condenado a año y medio de cárcel por intentar estafar al duque de Santoña.

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Baldomera, la pequeña, se casó con el médico Carlos Montemar, que entró en palacio con Amadeo de Saboya. Cuando el rey abdicó, en 1873, el marido se marchó a América y la dejó en Madrid con hijos pequeños y deudas. Ella tuvo que recurrir a prestamistas que cobraban intereses altísimos, y probablemente de ahí le vino la idea: si otros ganaban dinero prestando caro, ella podía ganarlo pidiendo prestado y prometiendo más.

La Caja de Imposiciones de la plaza de la Paja

Empezó en 1876 con pequeños préstamos de vecinos y conocidos, a los que prometía devolver una onza de oro duplicada al cabo de un mes. Corrió la voz y empezó a recibir dinero de otros ahorradores a cambio de un recibo y de una promesa: un 30 % al mes. Con lo que entraba pagaba los intereses de los primeros, que se encargaban de hacerle la mejor publicidad posible. Pronto abrió su Caja de Imposiciones en la plaza de la Paja, en el Madrid de los Austrias, y delante de la puerta se formaban colas. A quienes le preguntaban cómo lo hacía les respondía que era «tan simple como el huevo de Colón». La llamaban la Patillas, por los tirabuzones que le caían junto a las orejas.

Grabado de Baldomera Larra con el pelo oscuro y largos tirabuzones sobre los hombros
Baldomera Larra en un grabado de La Ilustración Española y Americana, en 1879. Dominio público (no hay una versión de mayor tamaño).

La fama de la Caja llegó a Le Figaro de París y a L’Indépendance Belge de Bruselas. Pero en diciembre de 1876, después de devolverle los ahorros a un cliente que los reclamó, empezaron los rumores sobre su solvencia, y una pirámide no resiste que muchos clientes pidan su dinero a la vez. El domingo 2 de diciembre de 1876, según el trabajo de fin de grado de Eduardo Abad sobre su proceso, Baldomera fue al Teatro de la Zarzuela, se sentó en su palco y, antes de que acabara la función, se marchó; la recogió un carruaje y salió de Madrid con sus hijos Carlos y Luis. Según algunas crónicas que cita El Confidencial, se llevó ocho millones de reales. Se calcula que había reunido 22 millones de reales; el escritor Juan Eduardo Zúñiga cifró los afectados en unos cinco mil.

Fuga, juicio y absolución

Dos años después la localizaron en Auteuil, a las afueras de París, donde vivía con el nombre de Varela, y la extraditaron. El Español, El Confidencial y la Cadena SER dicen que había huido a Suiza, y Galdós, según la Wikipedia, también la hace pasar por Suiza antes de su detención en Francia. El proceso fue largo y dio para tres sentencias. El 24 de mayo de 1879 un juez de Madrid la condenó a seis años de prisión por alzamiento de bienes (la noticia fue portada de El Imparcial y La Época), y el 28 de mayo de 1880 la Audiencia de Madrid confirmó la condena. Su abogado recurrió al Tribunal Supremo con un argumento muy del siglo XIX: como mujer casada, Baldomera no podía firmar contratos sin permiso de su marido, así que ni sus impositores eran legalmente sus acreedores ni ella había alzado nada. El 1 de febrero de 1881, el Supremo la absolvió.

Lo que pasó después no está claro. Hay quien dice que vivió con su hermano Luis Mariano, quien la sitúa en Cuba con su marido y quien la hace morir en Buenos Aires. La Wikipedia en español y la Cadena SER sitúan su muerte en La Habana en 1915.

¿La primera estafa piramidal?

Se repite a menudo que Baldomera inventó la estafa piramidal, más de cuarenta años antes de que Charles Ponzi le diera nombre en Boston. No es exacto. Entre 1869 y 1872, una actriz y cantante venida a menos, Adele Spitzeder, había montado en Múnich un banco privado, el «Banco de Dachau», que pagaba intereses altísimos a los primeros clientes con el dinero de los nuevos. Cuando las autoridades la llevaron a juicio en 1872, 32.000 personas habían perdido 38 millones de florines; como aquellas estafas todavía no eran delito, la condenaron por mala contabilidad a tres años de cárcel.

Grabado de Adele Spitzeder, la banquera de Múnich, con vestido oscuro, cuello blanco y una cruz al pecho
Adele Spitzeder, la banquera de Múnich, en un grabado de la revista Die Gartenlaube (dominio público).

Baldomera llegó después, pero con un apellido que garantizaba titulares. Benito Pérez Galdós la convirtió en personaje de Cánovas, uno de sus Episodios nacionales, y Valle-Inclán la sacó en Baza de espadas; su proceso ha sido objeto, por ejemplo, de un trabajo de fin de grado en Derecho en la Universidad Pontificia Comillas (2023). Bernard Madoff, autor de la mayor estafa piramidal conocida, estimada en unos 65.000 millones de dólares (las pérdidas directas de los inversores se calcularon en 18.000 millones), fue condenado en 2009 a 150 años de cárcel.

Vídeo: la Caja de Imposiciones de Baldomera Larra

El divulgador Lord Draugr cuenta la historia de Baldomera en este vídeo de su canal. El título habla del «primer Ponzi de la historia», aunque, como se ha visto, Adele Spitzeder se le adelantó.

Cómo una mujer creó el PRIMER PONZI de la historia | Baldomera Larra

La segunda, no la primera

Baldomera Larra no inventó la estafa piramidal, pero su caso es uno de los primeros documentados y el primero conocido en España. Su condena por alzamiento de bienes acabó anulada porque, como mujer casada, no podía contratar sin permiso de su marido, y la estafa piramidal no se tipificó como delito en España hasta el Código Penal de 1995, según el trabajo de Comillas.

Otras historias del blog: el reino de Poyais, el país inventado de Gregor MacGregor, y el falso capitán de Köpenick. Años después, el director de ese mismo Le Figaro moriría a tiros en su despacho a manos de Henriette Caillaux, la mujer del ministro de Finanzas.

Lee también: Timo del prisionero español, abuelo de la estafa nigeriana y El timo del nazareno: cómo funciona la estafa y sus casos

Fuentes consultadas

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