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Baldomera Larra y la primera estafa piramidal

Autor: El café de la Historia

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Baldomera Larra y Wetoret, hija del famosísimo escritor, político y periodista español (amén de uno de los máximos exponentes del Romanticismo del siglo XIX) Mariano de Larra, fue en su tiempo casi tan famosa como su padre aunque por motivos muy diferentes.

Unos motivos que vamos a exponer a continuación.

Los Larra, una familia de celebridades

El 13 de agosto de 1829 se formalizaba en la Iglesia de San Sebastián, sita en la calle Atocha de Madrid, el enlace de dos jóvenes de veinte años que, aunque ilusionados y optimistas aquel día, no podían ni imaginar lo desastroso que iba a resultar el futuro inmediato en común.

El joven es Mariano José de Larra y la novia se llama Josefa Wetoret, aunque es más conocida como Pepita.

Los testigos de aquella boda fueron el Duque de Frías, Manuel Bretón de los Herreros e Inocencio Chico, y el enlace se celebró ante la severa mirada de los padres de la novia que desaprobaban aquel matrimonio, ya que intuían que aquello no acabaría en buen puerto.

Y no se equivocaban en absoluto.

El matrimonio Larra tuvo tres hijos que pasarían a la historia por diversas razones…

Luis Mariano de Larra

El hijo mayor, Luis Mariano de Larra, se convirtió en un prestigioso zarzuelista, dramaturgo y novelista.

Luis Mariano de Larra
Luis Mariano de Larra

Suyo es el libreto de una de las zarzuelas más famosas de todos los tiempos: El barberillo de Lavapiés, con música del maestro Barbieri.

Adela Larra

Adela, la hija mediana, pasaría a la historia por ser la amante del rey Amadeo I de Saboya, el cual llegó a regalarle una casa en el madrileño Paseo de la Castellana.

Adela conoció a Amadeo I a través de su hermana Baldomera, ya que su esposo Carlos de Montemayor, era el médico de palacio. El romance acabaría repentinamente al enamorarse perdidamente el monarca de la esposa del director del periódico londinense The Times que estaba de vacaciones en España.

Adela Larra
Adela Larra

Adela no se lo tomó muy bien y amenazó con publicar toda la correspondencia íntima que le había enviado el rey lo que hubiera supuesto un escándalo de proporciones mayúsculas, y recibió una visita de un enviado de Amadeo que le ofreció la nada despreciable cantidad de 100.000 pesetas para pasar página a todo el asunto.

Adela se negó y el enviado desenfundó una pistola y le volvió a ofrecer la misma cantidad mientras le apuntaba a bocajarro a la cabeza.

Antes tales argumentos, Adela aceptó y a partir de aquí adoptó un perfil bajo hasta el punto de que se le pierde la pista hasta su fallecimiento.

Baldomera Larra

Baldomera era la pequeña de los tres hermanos.

Baldomera Larra
Baldomera Larra

Tenía cuatro años cuando su padre se voló los sesos por el amor no correspondido de su amante Dolores Armijo, muriendo el Larra padre ausente y desastroso marido, y naciendo el Larra como mito romántico que perdura hasta nuestros días.

Pistola con la que suicidó Larra
Pistola con la que suicidó Larra

Baldomera no escribió novelas ni zarzuelas. Tampoco fue amante de ningún rey.

Pero ha pasado a la historia y por la puerta grande: Baldomera Larra fue la autora de la primera estafa piramidal de la que hay noticia.

La primera estafa piramidal

Para conocer este asunto hemos de irnos a 1876 para asistir a la apertura de un banco nuevo, la Caja de Imposiciones, en la Plaza de la Paja en pleno Madrid de los Austrias, que ofrecía a sus clientes unos intereses nunca antes vistos: Por cada duro depositado en la entidad, un real al mes de interés.

En pocas palabras, un 60 % de interés anual.

Todo ello respaldado por los beneficios de una mina ubicada en Sudamérica.

Una mina que -adivinen- nunca existió.

Al poco tiempo de abrir sus puertas había colas gigantescas de incautos que entregaron a la entidad los ahorros de toda la vida, viviendas hipotecadas y los más desfavorecidos vendieron todo lo que tenían deslumbrados por unos intereses fabulosos.

Dicen que hasta se vieron niños llevando sus huchas.

Como en toda estafa piramidal que se precie, Baldomera Larra cumplió puntualmente con los pagos de intereses los primeros meses; no hay mejor publicidad que un cliente contento vociferando a los cuatro vientos el milagro que obraba esa entidad bancaria.

Siete meses después de abrir sus puertas el banco quebró.

Baldomera huyó con los siete (algunas fuentes los elevan a veintidós) millones de reales que estafó a miles de ingenuos a Francia en una escapada de película donde estuvo lejos de las garras de la ley viviendo bajo una falsa identidad, hasta que dos años después pudo ser extraditada y puesta a disposición de la justicia.

Fue condenada a seis años de prisión, ningún afectado recuperó su dinero y Baldomera murió enferma, sola y repudiada por todos, incluida su familia que rompió lazos con ella tras todo el escándalo de la que es considerada la primera estafa piramidal de la historia.

«¿Mi negocio? Es tan simple como el huevo de Colón«

Baldomera Larra

Baldomera Larra fue una mujer peculiar, reencarnación perfeccionada de los héroes de la mejor literatura picaresca del Siglo de Oro que tuvo tres sueños: hacerse rica, que la trataran de «Doña» y conseguir un amante «excepcional».

Realizó los tres y pasó a la historia como la creadora de la primera estafa piramidal o «Esquema de Ponzi» sirviendo de inspiración a personajes tan siniestros como Bernie Madoff, que a lo largo de varias décadas desplumó a 40.000 personas (incluidas celebridades como Kevin Bacon o Steven Spielberg) en 136 países por más de 68.000 millones de dólares, siendo condenado a 150 años de cárcel en el año 2009.

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