El café de la historia - Refranes vascos

Refranes vascos

Autor: El café de la Historia

Dichos, refranes y proverbios del País Vasco

  • Bruma en el Bidasoa, viento en el mar.
  • Cencerro sin badajo se gasta en la pared.
  • Riñeron los pastores, aparecieron los quesos.
  • La nuera no es sabrosa, aunque sea de miel.
  • El buen vasco, después de comer se enfría.
  • Para el que está sediento no hay agua sucia.
  • Criados los hijos, comienzan los trabajos.
  • Si quieres que te cante, la peseta por delante.
  • Para cualquier pájaro su nido es bonito.
  • Lo visto en casa es lo que los niños aprenden.
  • Amanecer rojo, por la tarde viento o lluvia.
  • La familia y la pesca, a los tres días apesta.
  • Los perretxicos de marzo, valen un cuarto; los de abril, valen mil.
  • San Simón y San Judas, las habas ya orejudas.
  • El que come huevo sin sal, se come a su padre y a su madre si se los dan.
  • Mañana roja, lluvia; tarde roja, sol.
  • La oveja perdida se puede atrapar, el tiempo perdido no se puede recuperar.
  • No hay pan que no requiera esfuerzo.
  • Tras pared y seto no digas tu secreto.
  • Quien no quiera bailar, que no vaya al baile.
  • Madrastra, el nombre le basta.
  • No hay peor cuña que la de la misma madera.
  • El último que cierre las puertas.
  • Tres casas tengo en Vitoria, y si me quejo es de vicio; la cárcel, el hospital, y la mitad del hospicio.
  • Adonde el viento, allá la capa.
  • Por Todos los Santos, la nieve en los altos por San Andrés la nieve en los pies y por Santa Catalina la nieve hasta la cocina.
  • El que con vino cena, con agua se desayuna.
  • El luego, el canto del vago.
  • Alavés, falso y cortés. Guipuzcoano, embustero y aldeano.

Más refranes vascos

  • Con buenos amigos, el tiempo pasa rápido.
  • El que de servilleta llegó a mantel; Dios nos libre de él.
  • El agua de San Juan quita vino y no da pan, y la de San Pedro dan pan vino y carnero.
  • En el mes de enero, se heló el agua en el puchero.
  • Colorau por Navarra, o aire o agua.
  • Caracoles sin picante, no hay quien los aguante.
  • Cuando hay ganas no hay cuesta.
  • Como las medias de Tolosa: hasta la cosa.
  • No hagas el mal y no tendrás miedo.
  • El cura de Lasarte, y el de Betoño y el de Belustayeta, son tres demonios.
  • Hijo mimado, mal educado.
  • Aire de puerto, a los tres días muerto; pero si almuerza y cena durará una quincena.
  • Por San Antón el besugo al montón y por San Blas déjalo atrás.
  • La Señora de Amboto, siete hijos para la tierra, ninguno para el cielo.
  • Todo lo negro no es carbón.
  • A buey viejo, cencerro nuevo.
  • Necesario, necesario, la marmita y el cántaro.
  • Quien tiene el culo de estopa, teme al fuego.
  • En casa del músico, todos bailarines.
  • Trabajo lento, trabajo bueno.
  • Sin fuego, no hay humo.
  • Cada cosa en su tiempo, y los nabos en Adviento.
  • Enero helado; febrero trastornado; marzo airoso, y abril lluvioso: sacan a mayo florido y hermoso.
  • Primero San Juan, después Santa Isabel, según te portes, me portaré.
  • No es lo mismo ‘Gabino ven’, que ‘venga vino’.
  • Agua de lluvia no quita riego.
  • La nieve de diciembre es de hierro, la de enero de acero, la de febrero de madera, y la de marzo de agua es.
  • Al que se viste de verano por Navidad, no le preguntes cómo le va.
  • El yerro del médico, la tierra lo tapa.
  • Helada nublada, o llovida o nevada.
  • Buen trigo hay en Babio, falta les hará a los de Izoria.
  • El vino de Elvillar, beber y pagar.
  • La criada del cura de Montevite tiene el culo redondo como un confite.
  • En esta tierra cuca, el que no trabaja, no manduca.
  • Antoñana, antoñanón, largos de comida, cortos de sermón.
  • Enero quita el sebo, febrero y marzo lo descoyuntan, y abril y mayo se llevan la culpa.
  • Hielo y nieve, el trigo traen.
  • Es mejor que truene que hacer rogativas.
  • Anda despacio si quieres llegar lejos.
  • Aunque haga buen tiempo, si la yegua baja del monte, al día siguiente nevará.
  • Por la peana se adora el santo.
  • La mujer vieja, si no sirve de olla, sirve de cobertera.
  • A bebedor fino, primero agua y luego vino.
  • Cuando la puerca lava, el sol se nubla.
  • Al pepino vino, y al melón con más razón.
  • Lo que ha de comer el rato, que lo coma el gato.
  • Cuando las nubes van por el puerto, coge el arado y métete dentro; cuando las nubes van al mar, coge el arado y ponte a arar.
  • A gran hueso, gran tuétano.
  • Con un buen amigo, las horas se hacen cortas.
  • Tres cosas tiene Bilbao que no las tiene Madrid: Achuri, Bilbao la Vieja, y el campo de Volantín.
  • De Genevilla salieron y por Laguardia pasaron y en Labastida comieron los que a Cristo sentenciaron.
  • Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque lo pierda no importa.
  • Mañana roja de Navarra, te ha de remojar la zamarra.
  • Cuando uno está de suerte, hasta la mujer le pare de otro.
  • El lobo viejo a la tarde aúlla.
  • El pescador donostiarra, lo mejor de su lancha lo destina a su casa.
  • Todo el que venga a Bilbao y coma merluza frita, aunque de viejo se muera el gusto no se le quita.
  • El buen paño en el arca se pica.
  • Nariz larga y poco culo, vasco seguro.
  • Ir como cuco y mariposa.
  • Como el asno de Heredia, que valía menos en cada feria.
  • Cuando Babio amasa, el agua en casa.
  • Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
  • Más vale un agua en mayo que chipirri chiparra en todo el año.
  • Coloráu por Navarra, los pastores que se pongan la zamarra.
  • El cinturón de Larrun a las veinticuatro horas lluvia trae.
  • Bilbaíno que no subió al Pagasarri, es que se pasó la vida larri.
  • Calleja vive en el portal de Arriaga.
  • El joven si supiera, el viejo si pudiera.
  • Cuando sopla norte oscuro, quédate al abrigo de cabo seguro.
  • Al hombre devoto, lo mismo le agrada ir a la iglesia en San Sebastián que en Biriatu.
  • El vago caga a menudo, va lejos y vuelve tarde.
  • Olaso, pocos son como tú.
  • Nunca es tarde, si la dicha es buena.
  • Pensar ir a Oñaz y dar en Gamboa.
  • No hay en España puente colgante más elegante que el de Bilbao.
  • Oñacinos y gamboínos ¡qué buenos vecinos!
  • Alavés, linda res.
  • De lo que come el grillo, poquillo.
  • Cuando el sol sale cucurucho y la luna clara, lloverá poco mucho o nada o se quedará el tiempo conforme estaba.
  • Sobre caracoles, higos y brevas agua no bebas; y vino tanto, que caracoles higos y brevas anden nadando.
  • La lapa por el trigo arriba escapa.
  • El perrico de San Roque no tiene cola, porque se la ha comido la Caracola.
  • Santo Cristo de Lezo, tres cosas pido: salud, mucho dinero y un buen marido.
  • En casa del vago la esposa siempre está preñada y la vaca es estéril.
  • Cuando hay, se gasta en abundancia: cuando no hay se aguanta.
  • Cada cual con su igual.
  • La cabra tira al monte.
  • Mas vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
  • Abuelo minero, hijo ingeniero y nieto pordiosero.
  • Con ballestrinque y cote, no se zafa ningún bote.
  • Ojo que no ve, no se avergüenza.
  • ¿Es usted de Bilbao?… Bastante hemos hablao.
  • Como el perro de Escoriaza, que huía el Carnaval, y volvía el Miércoles de Ceniza.
  • Si por San Marcos hay mucha lluvia, ese año habrá mucha cereza.
  • Francés, cortés; navarro, ni de barro; vizcaíno, tonto y mohíno.
  • Del mal pagador, avena.
  • Rabudos los de Laguardia, judíos los de Elvillar, que vendieron a San Roque por un currusco de pan.
  • El que labra la tierra en el mes de la mora, cuando va labrar canta, pero cuando va a recoger llora.
  • A caracoles picantes, vino abundante.
  • Arreboles a la mañana, a la noche son con agua; arreboles a la noche, a la mañana son con sol.
  • El undécimo, no estorbar.
  • Cuando la perdiz canta, nubada viene, no hay agua más segura que cuando llueve.
  • Quien va a San Sebastián y en La Concha no se baña, no sé cómo se las apaña.
  • Alavés, afable y cortés.
  • Con razón o sin razón, cuidado con los de Oyón.
  • En el pueblo de Arcaute, de arriba a abajo, no hay mujer que tenga marido y majo.
  • Dije una mentira en Guetaria, y estaba en el portal antes que yo.
  • Cada moneda tiene dos caras.
  • La angula de Aguinaga, y la merluza de lancha.
  • Ser más donostiarra que la barandilla de La Concha.
  • Cuando Serantes veáis nublao, probable lluvia en Bilbao.
  • En nave y castillo no más de un vizcaíno.
  • En la mar se crían peces y en la orilla caracoles, y en la ría de Bilbao hay muchachas como soles.
  • Beire no es Beire, que Beire es Bilbao, con la Estación, el Convento y un cachito junto al Prado.
  • Quisiera que me enterraran en medio del Arenal, para que las bilbainitas me pisaran al pasar.
  • Los de Bilbao nacen donde quieren.
  • Entre San Juan y San Pedro, entre San Pedro y San Juan, abre su perfumería el tilo del Arenal.
  • Cuando Serantes fuma, agua segura.
  • Quisiera ser arenita, arena del Arenal, para que las bilbainitas me pisasen al pasar.
  • Marinero vizcaíno, y mercader florentino.
  • Otayo con capelera, marino, guinda la vela.
  • A la Virgen de Begoña diera mis trenzas de pelo; si no es que las necesito para atar a un marinero.
  • En boca cerrada no entran moscas.
  • Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
  • Cocina apagada, fábrica de broncas.
  • Biriquí comen los de Bilbao; los de Vitoria, buena tajada de carne asada y de bacalao.
  • Alavés, falso y cortés.
  • El que de lejos lo parece, de cerca lo es.
  • En enero y febrero busca la sombra el perro; en marzo búscala el asno.
  • Al borracho fino, ni basta el agua ni le basta el vino.
  • Ni casa sin vino, ni olla sin tocino.
CAMISETA-EUSKADI
  • Ligero, Encaje clasico, Manga de doble puntada y bastilla baja

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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