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Refranes de Murcia

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de Murcia y su provincia

  • Octubre, de lluvias Murcia cubre.
  • Pescao seguro, el del cesto.
  • Arrancás de caballo y parás de burro.
  • El maestro de Algodor, que no sabía leer y daba lección.
  • Al mal tiempo, buena cara.
  • Dichoso mes que encomienza en Tosantos y remata en San Andrés.
  • Favor con favor se paga.
  • Mayo reglado ni frio ni achicharrado, ni muy seco ni muy mojado.
  • Amigo, te guardé un higo, pero como no te vi, me lo comí.
  • Sarandilla de la vieja, que unos la toman y otros la dejan.
  • Desde que te vi venir te conocí las ventajas; tu serás buen albañil pero a mí no me trabajas.
  • De manojillo, desnudo y con las manos en los bolsillos.
  • Más vale pájaro en mano que ciento volando.
  • Comer por haber comío, no hay na perdío.
  • Más vale feo rimiendo que boniquio bujero.
  • Mayo hace el trigo y agosto hace el vino.
  • Tiempo cargado y aire maestral, agua hasta nadar.
  • Mejor no hacer que arrepentirse después.
  • Estar como mierda y meaos.
  • Hacer leña del árbol caído.
  • Las que no han dado están al caer.
  • Del color de la cara tienes el culo, aunque no te lo he visto me lo figuro.
  • Leo, leo, cuanto más leo, más tonto me queo.
  • Casa, viña y potro, hágalo otro.
  • Por San Blas, hora y media más.
  • Que cada perrico se lama su pijico.
  • Así en la tierra como en el suelo.

Más refranes murcianos

  • Hacendado en olivos, un año en terciopelo y cinco en cueros vivos.
  • Con el tiempo y una caña, hasta las verdes caen.
  • El que se junta con un cojo, si al año no cojea, ranquea.
  • Estar en el plato y en las tajás.
  • Er que de trapo allega a toballa, no encuentra clavo ande golgal.la.
  • Entre dos que bien se quieren, con uno que coma basta.
  • El diente miente, la cana engaña, pero la arruga no ofrece duda.
  • El abad, de donde canta, yanta.
  • Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
  • Cuando las barbas del vecino veas afeitar pon las tuyas a remojar.
  • Demasiado o demasiado poco vino prohíbe la verdad.
  • Quedarse enlosao como una tutuvía.
  • La misma de ayer a estas horas, ya dieron las todas.
  • La hebra de marimoco, que cosió un camisón y le sobró pa otro.
  • El que se acuesta con zagalicos mojado se levanta.
  • Arreboleras por la mañana, para la tarde agua.
  • El cerdo y el avariento solo dan un día bueno.
  • Mateo, Mateo, el culo te veo, si no te lo tapas, te lo agujereo.
  • Falla más que una escopeta de caña.
  • Cada uno arrima el ascua a su sardina.
  • Marzo airoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso.
  • Día de mucho, víspera de nada.
  • El vino agrada y el agua enfada.
  • Aurora rubia, o viento o lluvia.
  • Sano sanote, de puro machote.
  • Cuando seas padre, comerás huevos.
  • Bueno estaba, y se murió, pues no estaría tan bueno cuando se murió.
  • Quién mucho abarca, poco aprieta.
  • Lentejas, si quieres las tomas y, si no, las dejas.
  • Cuando tu novio te bese, no te acerques al balcón, que el amor es ciego, pero los vecinos no.
  • Lo mucho amansa y lo poco espanta.
  • No hay tales amigos como mi pan y mi vino.
  • Al más ruin puerco, la mejor bellota.
  • En ca villa hay su maravilla, y en ca lugar su forma e platicar.
  • A enemigo que huye, puente de plata.
  • Madrugá del tío Conejero, que le daba el sol en el culo y decía que era el lucero.
  • Un palo al candil y todo el mundo a dormir.
  • Días de mucho, vísperas de na.
  • Año de neblinas, año de harinas.
  • Boira en la mañana, tarde muy galana.
  • Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
  • Lo que dure, dure, como cuchara de pan.
  • El que se enfada tres males tiene: ni come, ni bebe, ni amigos tiene.
  • Si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas.
  • Perico Pericales, que se caga en los bancales y les echa la culpa a los zagales.
  • No compares a Dios con los gitanos.
  • De tal cepa tal vino.
  • La palabra y la piedra suelta no tienen vuelta.
  • Abuela, ¿Dónde te daré que no te duela?
  • El tambor también es tropa.
  • En septiembre, quien tenga grano, que siembre.
  • Más vale avenencia que buena sentencia.
  • Cabeza gorda, Napoleón, mató un chiquillo de un coscorrón.
  • En la mano tuviste la cadernera, tú tuviste la culpa que se te fuera.
  • Con el aire lebeche, no hay gusano que aproveche.
  • Lo primero y principal es oír misa y almorzar.
  • Abril que sale lloviendo, a mayo llama riendo.
  • El vino por el color, y el pan por el olor, y todo por el sabor.
  • Madrugás del bueno de Juan Romero, que al darle el sol en los güevos va y dice que es el lucero.
  • Como el tío Miñarro, que no veía mujer fea ni vino amargo.
  • Quien ríe del mal de su vecino, el suyo viene de camino.
  • El sordico e la Ñora, que oyía los cuartos, pero no las horas.
  • Vieja que baila, mucho polvo levanta.
  • No pasa nada, y si pasa, se le saluda.
  • Como el sastre del Hornillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
  • Sobre un buen cimiento se puede levantar un edificio.
  • Mala cama tiene el perro.
  • Arco por la tarde, buen tiempo aguardes.
  • El que en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
  • La sartén le ice ar cazo: «Asepárate que me mancho».
  • Dime con quién andas, y te diré quién eres.
  • Me cago y me queda gana.
  • Procura lo mejor, espera lo peor y toma lo que viniere.
  • El maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela.
  • Aire solano, malo en invierno y peor en verano.
  • Muy bueno es mi perrico, pero pan poquico.
  • Estar como el que se cayó de culo y se rompió la nariz.
  • Las señoritas del piopío, muertas de hambre y helás de frío.
  • La culpa del asno no se ha de echar a la albalda.
  • No digas sape hasta que pase el último gato.
  • Hoy, putas; mañana, comadres.
  • Dios te de salud y gozo, y casa con corral y pozo.
  • Por sus frutos los conoceréis.
  • El que se pela, se estrena y por la noche no cena.
  • No es na lo del ojo, y lo tenía en la mano.
  • El buen boticario cuatro «ces» ha de tener: ciencia, conciencia, capital y cojera.
  • En abril, aguas mil.
  • No es lo mismo bajar a llevar palos, que subir a coger brevas.
  • Deuda vieja no comerás de ella.
  • Murcianos y gitanos, primos hermanos.
  • Pan con pan, comida de tontos.
  • Perico pelao, que t´han bautizao con agua y meaos.
  • Alábate pollo, que mañana te matan.
  • Marido rico y necio, no tiene precio.
  • A la vieja y al bancal, lo que se le pueda sacar.
CAMISETA-ORGULLO-MURCIANO
  • Diseño en el que se puede leer Orgullo Murciano acompañado del escudo de la Comunidad Autónoma de Murcia con un estilo...
  • Ligero, Encaje clasico, Manga de doble puntada y bastilla baja

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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