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Refranes de Soria

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de Soria y su provincia

  • En Soria hiela cuando Sevilla quema.
  • En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
  • Como el maestro de Ciruela, que no sabía leer y puso escuela.
  • En Lumías pega el sol en las umbrías.
  • En el campo de Barahona más vale mala capa que buena azcona.
  • Antes pierde el viejo el diente que la simiente.
  • Se le cayó el culo al cesto, y se acabó el parentesco.
  • No hay mejor desprecio que no hacer aprecio.
  • Contigo pan y cebolla, pero si es jamón, mucho mejor.
  • Muchos ajos en un mortero, mal los maja el majadero.
  • Lo olvidado, ni agradecido ni pagado.
  • Quien sanjuanea, marcea.
  • El mucho ofrecer y el poco dar, juntos suelen estar.
  • No hay refrán que no sea verdadero.
  • Lo que de noche se hace, a la mañana aparece.
  • Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano.
  • Todo lo que corre, nada o vuela a la cazuela.
  • Allí donde fueres, haz lo que vieres.
  • El verano en la alta montaña comienza en Santiago y acaba en Santa Ana, y a veces sólo por las mañanas.
  • La que no está acostumbrada a llevar bragas, las costuras le hacen llagas.
  • De Soria, ni aire, ni novia.
  • Del pensar al hacer, hay cien leguas que correr.
  • El que parte y bien reparte, se queda con la mejor parte.
  • En julio es gran tabarra, el canto de la cigarra.
  • De padres gatos, hijos misinos.
  • Nube madrugadora, piedra traidora.

Más refranes de Soria

  • Cada mochuelo a su olivo.
  • Ser como el perro de San Benito, que ni come ni bebe y está muy gordito.
  • El que da lo que tiene antes de la muerte, merece que le den con un canto entre los dientes.
  • El que se sienta en piedra, sabe lo que trae y no lo que se lleva.
  • La abeja y la oveja en abril dejan la pelleja.
  • Con pan y vino se hace el camino.
  • Por la festividad del Carmen, todo el mundo trabaja y come carne.
  • Amor con casada, solo de pasada.
  • Abril saca la espiga a relucir.
  • Si quieres matar al fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
  • A la mesa y a la cama a la primera llamada.
  • Por Santiago los calores te agobiaran en un mar de sudores.
  • Dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición.
  • Abriga bien el pellejo, si quieres llegar a viejo.
  • Si en Moncayo hay ventana, no lloverá mañana.
  • Domingo de Ramos: al que no estrene algo, se le caerán las manos.
  • Quien hace un cesto, hace ciento.
  • Si quieres vivir muchos años: poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
  • Aceituna: una es oro, dos plata y la tercera mata.
  • Para Las Candelas, las gallinas ponen: igual las malas que las buenas.
  • Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierdan, no importa.
  • Por San Joaquín y Santa Ana pintan las uvas; para la Virgen de Agosto ya están maduras.
  • Agua por la mañana y concejo por la tarde, no son durables.
  • Truenos de marzo, aprieta las uvas con un mazo; truenos de abril, cuélgalas en el allarín.
  • Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
  • Hay tres días en el año que relucen como el sol: Jueves Santo, Corpus Christi, y el día de la Ascensión.
  • Quien de joven no trotea, de viejo galopea.
  • Del decir al obrar, mil pasos hay que dar.
  • No me importa que mi hijo enfermó, sino la mala maña que le quedó.
  • Si quieres vivir sano, la ropa de invierno no la quites en verano.
  • A un burro le hicieron obispo y lloraba.
  • El que nísperos chupa, bebe cerveza y besa a una vieja, ni chupa ni bebe ni besa.
  • Cuando Moncayo se acerca, el agua se aleja.
  • Suegras, nueras y cuñadas son asas de caldero mal pegadas.
  • Si quieres ver tu cuerpo sano, mata un marrano.
  • El hombre es fuego, la mujer estopa; llega el diablo y sopla.
  • Viendo la garita, se sabe el cochino que la habita.
  • Sol madrugador, y cura callejero: ni el sol calentará ni el cura será bueno.
  • Agua corriente no mata a la gente, agua detenida mata la vida.
  • Con ayuda del vecino, mató mi padre el cochino.
  • A misa no voy porque estoy cojo, pero a la bodega voy poquito a poco.
  • La lluvia de San Fermín, en unas horas da fin.
  • Dios me dé contienda con quien me entienda.
  • Lo que en la leche se mama, en la sepultura se derrama.
  • Por bueno que sea el caballo, necesita espuelas.
  • Prometer, hasta meter y una vez metido, olvidado lo prometido.
  • Mezcladas andan las cosas; junto a las ortigas nacen las rosas.
  • Los caracoles de abril, para mí; los de mayo, para mi amo; los de junio, para ninguno.
  • De lo que no veas, ni la mitad te creas.
  • Madre e hija, en una camisa; y suegra y nuera ni en camisa y media.
  • Regañón, ni agua ni sol, ni abrigo en ningún rincón.
  • Cillo en Moncayo, ponte a caballo.
  • Besos y abrazos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
  • De las aguas mansas líbreme Dios, que de las bravas me libro yo.
  • Más sabe el tonto en su casa que el listo en la ajena.
  • De concejo de mañana y nublado de tarde, Dios nos libre y guarde.
  • Arco por la mañana, señal de agua.
  • Matrimonio que en la calle parecen el gato en enero, si los ves dentro de casa, parecen el gato y el perro.
  • Caga más un buey que cien golondrinos.
  • ¿En julio dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
  • Panza llena y corazón contento que todo lo demás es cuento.
  • Lo que no quieras para tus dientes, no lo quieras para tus parientes.
  • Haz ciento yerra una, y será como si no hicieras ninguna.
  • En julio normal, seco todo manantial.
  • El que cambia su bota por otra, es que sabe a pez o es que está rota.
  • Cuando nos aman, señora nos llaman; y cuando nos tienen, ya no nos quieren.
  • Treinta días trae noviembre con abril, junio y septiembre, los demás treinta y uno, excepto febrero el mocho que sólo trae veintiocho.
  • Carga en Moncayo, luego verás lleno o vallo.
  • Marzo, marcero, por la mañana rostro de perro y por la tarde valiente mancebo.
  • Berza en enero, es carnero.
  • El agua del bobo: parece que no llueve y lo moja todo.
  • Teta que mano no cubre, no es teta, que es ubre.
  • Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
  • Si quieres estar fuerte y sano, madruga en invierno y en verano.
CAMISETA-SORIA
  • ¿Es usted de Soria? ¿Amas a tu tierra y estás orgulloso de Soria? Entonces coge esta camiseta de Soria. La palabra Soria y...
  • Para todos los patriotas orgullosos de España y de Soria. Para los españoles de Soria, Almazán, Burgo de Osma-Ciudad de...
  • Ligero, Encaje clasico, Manga de doble puntada y bastilla baja

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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