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Refranes de Aragón

Autor: El café de la Historia

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Dichos, refranes y proverbios de Aragón

  • Con la familia comer y beber, pero no comprar ni vender.
  • Amigos sí, pero la cabra por lo que valga.
  • De abuelos ahorradores, hijos trabajadores y nietos gastadores.
  • El aragonés fino, después de comer tiene frío.
  • Empeñar es enfermar, pero vender es morir.
  • El melón en ayunas es oro, al mediodía plata y por la noche mata.
  • El que guarda cuando tiene, coge cuando quiere.
  • Un médico cura, dos dudan y tres muerte segura.
  • Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas.
  • Vino añejo, es leche para el viejo.
  • A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
  • Ni manjar recalentado ni enemigo reconciliado.
  • El que sea fraile que tome candela.
  • Medir muchas, cortar una.
  • La gota es mal de rico y se cura cerrando el pico.
  • Aragonés, ¡ay de la casa que está un mes, y si está un año, ése con daño.
  • Aragonés tozudo, mete el clavo en la peña, y dale para que entre, en la punta con su cabeza.
  • Si truena en enero, apontona el granero.
  • Arco de San Juan a la tarde, prevén la capa para el aire; arco de San Juan por la mañana, prevén la capa para el agua.
  • Jueves lardero, longaniza pal puchero.
  • Más vale un gusto que cien panderos.
  • Alba rubia, viento o lluvia.
  • A labrador tonto, patata gorda.
  • Cuando seas padre comerás huevos.
  • Truenos tempranos, fríos tardanos.
  • De padres zoquetes hijos tarugos.
  • No es lo mismo predicar que dar trigo.
  • Por Todos los Santos campos verdes y montes blancos.
  • Cielo encrespao, monte regao.
  • Llovida de mañana, no quita jornada.
  • Por San Marcos, el calabazar, ni nacidito, ni por sembrar.
  • Contra más cochina la criada, más gordo el amo.
  • A la prima se le arrima y a la prima hermana con mejor gana.
  • Casamiento y mortaja, del cielo baja.
  • Nubes de mosquitos, agua prontito.
  • De molinero cambiarás, pero de ladrón no escaparás.
  • Por San Blas, la cigüeña verás; y si no la vieres, mal año esperes.
  • Aire morellano, ni paja ni grano.
  • Si hace viento por San Matías, hace viento cuarenta días.
  • En setiembre apuntala el puente.
  • Noche clara y sosegada, habrá escarcha o rociada.
  • Gallina que cacarea, o pone huevo o algo ventea.

Más refranes aragoneses

  • Mujer bigotuda, fuerte y aguda.
  • El que no acude a la gotera, tiene que acudir a la casa entera.
  • No hay palabra bien dicha si está mal entendida.
  • Sol de las doce, a pocos conoce.
  • El paso que coge la mula, le dura todo el día.
  • Febrero, busca a sombra el perro.
  • Un tonto tira una piedra a un pozo, y entre cien listos no la sacan.
  • A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
  • Cierzo y serenera a principios de luna, de cien veces llueve una.
  • El perro y la moza, de jóvenes se doman.
  • El melón y la mujer, por el rabo se han de conocer.
  • Bochorno frío y tabernera vieja nunca mueren de sed.
  • El recadero, ni perezoso ni embustero.
  • Balcones al mediodía te aseguran media vida.
  • Febrero el curto, que mató a su hermano a hurto.
  • El mayor cosechero siempre es el amo.
  • Cuando la corneja va rasante, ponte bufanda y guantes.
  • Tronada de culo, temporal de mierda.
  • No hay mejor ahorrar que el no gastar.
  • El burro del molinero siempre se nombra el primero.
  • Ni dejes la manta por calor ni el almuerzo por harto.
  • Mujer chiquita, siempre es jovencita.
  • Aire de puerto, a los tres días muerto; pero si almuerza y cena, una quincena.
  • La ribera nubla, la sierra rasa, coge tu capa y márchate a casa.
  • Media vida es la candela, pan y vino la otra media.
  • Carne y unto todo junto.
  • A ningún marrano le quitan la baraja de la mano.
  • Noviembre acabado, invierno empezado.
  • Ventana en Cataluña, agua en Aragón segura.
  • San Antón, viejo y tristón, convida a las muchachas a la oración.
  • En la puerta de la rezadera no pongas el trigo a secar porque rezando, rezando el trigo va entrando.
  • De esta vida sacarás tripa llena y nada más.
  • De Aragón, ni buen viento, ni buen varón.
  • Cuando las ranas veas brincar coge la caña y ves a pescar.
  • Quien hace un cesto hace ciento si le dan mimbres y tiempo.
  • Si en octubre sientes frío, a tus animales da abrigo.
  • Agua corriente no mata a la gente, agua sin correr puede suceder.
  • Después de muerto el burro, cebada al rabo.
  • En diciembre, sale el sol con tardura, y poco dura.
  • No hay caballo más maldito que de pobre se vuelva rico.
  • Por San Antonio, un frío del demonio.
  • Las cosas claras y el chocolate espeso.
  • Si en once de marzo rocío vieres, espera buen año; mejor si lloviere.
  • Quien come lentejas no las masca todas.
  • Al que le ven caído le señalan con el pie.
  • En diciembre el pastor y el labriego, descuidan las ovejas y atizan el fuego.
  • Lobo que la presa no halla, come la tierra con rabia.
  • Marzo que empieza bochornoso, pronto se vuelve granizoso.
  • No comer sin beber ni firmar sin leer.
  • Oveja que bala, bocao que pierde.
  • Aragonés, vuelve la puerta como la ves.
  • En diciembre, la tierra duerme.
  • Come para ti y cena para tu mujer.
  • Noviembre dichoso mes, que comienza en Todos Santos y termina en San Andrés.
  • Abril, abriladas, cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor; el pastor baila con zamarra, y el perro con zurrón.
  • Uvas y queso saben a beso.
  • En el momento en el que nacemos pa la muerte caminamos. No hay cosa más olvidada y que más cierta tengamos.
  • La otoñada mas segura, San Francisco la inaugura.
  • Del pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
  • Más vale vergüenza en cara, que dolor de corazón.
  • Hablen cartas y callen barbas.
  • Quien va a Castilla y deja a Aragón, trae dolor de corazón.
  • Como el burro del gitano, que aprendió a no comer y se murió cuando ya había aprendido.
  • Hacia la virgen del Pilar, comienza el tiempo a cambiar.
  • El cardo y el queso, al peso.
  • Aire cenador, aire volvedor.
  • Negar que negarás, que en Aragón estás.
  • ¡Siempre llueve cuando no hay escuela!
  • El labrador para octubre, sus deudas cubre.
  • Más valen dos bocados de vaca que siete de patata.
  • Sol de marzo pone la cabeza como un mazo.
  • Aire serrano, agua en la mano.
  • Luna llena brillante, buen tiempo por delante.
  • Después de beber, cada uno dice su parecer.
  • En Aragón una boca no se abre sola.
  • Lo que los médicos yerran, lo paga la tierra.
  • Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
  • Si tienes hijas en casa y fruta en la huerta, no dejes la puerta abierta.
  • Bochorno, agua en torno.
  • Luna nueva inflamada, presto mojada.
  • De aire regañón, ni agua ni sol.
  • Mas vale huelgo de madre que leche de ama.
  • En mi casa me dicen y yo les digo que predicar en desierto es sermón perdido.
  • Amor y viento, por uno que se va vienen ciento.
  • Todos de un vientre y cada uno de un temple.
  • A días claros, oscuros nublados.
  • En los meses de erre, en piedras no te sientes.
  • A puerco fresco y berenjenas, ¿quién tendrá las manos quedas?
  • La viejecita que supo vivir, pan para marzo, leña para abril.
  • Si en el sol hay redor, no se le moja la capa al pastor.
  • Ni sol madrugador ni cura callejero, ni el sol calentará ni el cura será bueno.
  • Casa entrampada, nunca tiene buena añada.
  • No te quites la ropa hasta la Ascensión, y después quita y pon.
  • Enfermedad de estudiante, cojera de perro y lágrimas de mujer, déjalas correr.
  • Labrador lunero no llena el granero.
  • Al médico, confesor y letrado no le traigas engañado.
  • Octubre lluvioso, año copioso.
  • Más vale un porsiacaso que un quien iba a pensar.
  • Una malla con otra, se hace la cota
  • El que con miedo vive, con miedo le hacen la sepultura.
  • Oír cantar las ranas, buena señal de agua.
  • Al hombre mayor, darle honor.
  • Amor, viento y ventura, poco dura.
  • No hay ninguna puta ni ningún ladrón que no tengan su devoción.
  • Mayo frío, cría trigo; pero si es muy frío, ni paja ni trigo.
  • Ajo pío y vino puro pasan el puerto seguro.
  • Puertas y ventanas cerrarás, pero bocas no taparás.
  • Hombre pequeñín, embustero, rabioso o bailarín.
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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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