El café de la historia - Refranes sobre el mes de abril

100 Refranes de Abril

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes sobre el mes de abril

  • Abril, los almendros en flor, los pájaros al sol, los jovencitos al amor.
  • Abril no se llame abril, sino ¡ah, vil!
  • Tras abril que sale lloviendo, entra mayo sonriendo.
  • Abril, aguas mil.
  • Si marzo no marcea, abril ventisquea.
  • Llueva para mí en abril y para ti todo el año.
  • Abriles y condes, los más traidores.
  • El invierno no es pasado mientras abril no es terminado.
  • La niebla en marzo no hace daño, pero la de abril se lleva el pan, el vino y el barril.
  • Abril y mayo, llaves de todo el año.
  • Todas las aguas de abril caben en un candil.
  • Teme al invierno sutil mientras diga el calendario: abril.
  • Del garbanzo te sé contar, que por abril ni ha de estar nacido ni por sembrar.
  • Quien no merienda las tardes de abril nunca su madre lo debiera parir: y las de mayo, ni parirlo ni criarlo.
  • Si quieres saber cuándo es abril, la golondrina te lo vendrá a decir.
  • Si no hubiera abril, no habría año vil.
  • Abril tronado, viene buen verano.
  • Cebada para marzo, leña para abril, flores para mayo y trigo para junio.
  • Pan para mayo, leña para abril.
  • Si marzo ventea, abril aguanevea.
  • Si el cuco no ha venido para el quince de abril, o se ha muerto o se ha ido a otras tierras a vivir.
  • Al que ha de madurar en agosto, en abril se le ve el rostro.
  • En abril, cada gota vale mil.
  • Marzo es loco, y abril no poco.
  • Nunca vi abril que no fuera ruin, ora al entrar ora al salir.
  • Sale marzo y entra abril, nubecillas a llorar y campitos a reír.
  • Abril hace a las puertas cerrar y abrir y a los cochinos gruñir.
  • Marzo ventoso y abril lluvioso, del buen colmenar hacen astroso.
  • Abril, abril, mucho cantar y poco venir.
  • No hay abril que deje de ser vil, ya a la entrada, ya al salir; o bien al medio, por no reñir. Hace a las puertas cerrar y abrir; a los cerdos gruñir; a las viejas encoger, y a las mocitas llorar porque les mandan ir a arar.

Refranes de abril

🌼 Más refranes de abril 🌼

  • ¿Quién barbecha en abril?, el labrador ruin.
  • Más valen las aguas de abril, que los bueyes y el carro de David.
  • Buenos amigos y buenos abriles, uno entre miles.
  • Abril abrilero, o el pastor pide ayuda al barquero o las ranas mueren en el sequero.
  • Boñiga de marzo, tira manchas cuatro; boñiga de abril, tira manchas mil.
  • Marzo ventoso, abril aguanoso, sacan a mayo florido y hermoso.
  • Yemas de abril, pocas al barril.
  • Abre abril las puertas del Santo Rocío y no abras las del abril abrilero, cada día un aguacero.
  • En abril no hay granizada a que no siga la helada.
  • Marzo mató a su padre, y abril lo sacó a la calle.
  • Abril frío y mojado hincha el granero y hasta el ganado.
  • A abril con sus chaparrones, sigue mayo con sus flores.
  • En abril quemó la vieja el mandil, y en mayo, el escaño.
  • Las aguas de abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
  • La viejecita que supo vivir, pan para marzo, leña para abril.
  • Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
  • Un abril del todo bueno, los antepasados no lo conocieron.
  • En llegando abril, cada uno con su fusil.
  • A abril alabo, si no vuelve el rabo.
  • Abril, si bueno al principio, malo al fin.
  • No pasa un mes de abril, sin que granizos caigan mil.
  • Entre abril y mayo haz harina para todo el año.
  • A los tres días de abril, el cuclillo ha de haber vuelto; si no ha llegado a los ocho, o lo cogieron o ha muerto.
  • Abriles y hombres viles, desde que el mundo es mundo, los hubo miles.
  • Abril es vil, si no lo es al entrar es al salir y si no al medio por no mentir.
  • Abril, abril, de cien en cien años debieras venir.
  • Por abril corta un cardo y nacerán mil.
  • Abril sin granizar, ni se vio ni se verá.
  • Abril puede traer rocío, y otras veces helada y frío.
  • Abril, abril, cogollos mil.
  • Por abril, habitas en el mandil.
  • Abril, abrilero, de ciento, uno bueno; la vieja que lo decía tenía ciento uno y no conoció bueno ninguno.
  • Enero las quita el sebo, febrero las descoyunta, ellas mueren en abril, y mayo lleva la culpa.
  • Abril, el de los charquillos mil.
  • Frío de abril, helado y sutil.
  • Hasta que no pase abril, no aligeres el vestir.
  • Abril, abrilete y el mes que se entremete.
  • Agua en abril, granos mil.
  • Abril abrilero, cada día dos aguaceros.
  • Abril, tan pronto llorar como reír.
  • Abril lluvioso, mayo pardo y junio claro, valen más que los bueyes y el carro.
  • Abriles buenos y buenos hidalgos, muy escasos.
  • Abril mata a un hombre, y después se ríe.
  • Agua en abril, apaña tu camarín.
  • Los espárragos de abril, para mi; los de mayo, para el amo y los de junio, para el burro.
  • Ni abril sin flores, ni juventud sin amores.
  • Abriles y jornaleros, pocos buenos; pero el que es bueno, es bueno.
  • De tus leños mil, guarda alguno para abril, y por si acaso, guarda alguno para mayo.
  • Los años que vienen buenos, por abril lo anuncian truenos.
  • Abril concluido, invierno ido.
  • Abril no es padre, que es compadre.
  • Abril es lluvioso y señoril.
  • Abril siempre será ruin, al entrar o al salir, o al medio, por no mentir.
  • Abril es un embeleso, si trae pan y queso.
  • Agua de enero, cada gota vale un dinero; en marzo toda en un paellazo; en abril ruixadetes mil; en mayo más que en todo el año; en junio más que en ninguno.
  • Al mes cuarto sale el lagarto.
  • Dijo mayo a abril; aunque te pese, me he de reír.
  • Si abril fuere frío, habrá pan y vino; y si frío y mojado, seguro está el año.
  • Abril llovedero, llena el granero.
  • En febrero busca la sombra el perro; en marzo el perro y el amo; en abril el perro y el barril; en mayo de sueño me caigo y en San Juan no digo na.
  • Amaña pan para mayo y paja para abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
  • Cuando el cuco no ha venido a primeros de abril, está cojo o está manco, o está en día de venir.
  • En marzo, asoma la cabeza el lagarto; en abril, hasta el cuadril; y en mayo, hasta el rabo.
  • El que quiera tener ovejas mil, líbrelas de las heladas de marzo y de los orbajos de abril.
  • En abril quemó la vieja el celemín, en mayo quemó el escaño y en junio porque no lo tuvo.
  • Frío de abril, a las peñas vaya a herir; que a las viñas suele ir.
  • En abril, el arco del sol moja al pastor, y el de la luna, le enjuga.
  • Frío de abril, peor que el eneril.
  • Agua abrileña baña las hierbas; así las quiere el ganado lanar, pero no el de cerda.

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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