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100 Refranes castellanos

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes castellanos

  • A caballo corredor, cabestro corto.
  • Cuando el burro mueve la oreja, resguárdate bajo teja.
  • Sale pronto la mentira si de la cuerda se tira.
  • Yegua apeada, prado halla.
  • La ingratitud es la hija de la soberbia.
  • Oveja que bala, bocado pierde.
  • En el tiempo de los higos no hay amigos.
  • Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
  • El tiempo es oro y quien lo aprovecha tiene un gran tesoro.
  • El que nísperos chupa, bebe cerveza y besa a una vieja, ni chupa ni bebe ni besa.
  • El que se mete debajo de hoja dos veces se moja.
  • Suegras, nueras y cuñadas son asas de caldero mal pegadas.
  • En marzo, pega el sol como un pelmazo; al abrigo, que no al raso.
  • Ni fíes, ni porfíes, ni cofradíes, ni arriendes; así vivirás bien entre todas las gentes. Si fías no cobras y si cobras no tal y si tal, enemigo mortal.
  • Si marzo vuelve el rabo, no quedará oveja ni pastor enzamarrado.
  • Muchos ajos en un mortero, mal los maja el majadero.
  • A cada pajarillo parécele bien su nido.
  • Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
  • La oveja de muchos, el lobo la come.
  • ¿Cuñados en paz y juntos? No hay duda de que son difuntos.
  • Lo poco agrada y lo mucho enfada.
  • Hielo sobre lodo, agua sobre todo.
  • El melón y el casamiento, ha de ser con tiento.
  • Necio que sabe latín, doble rocín.
  • Un zapatero, un sastre, y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
  • Quien ha sido cocinero antes que fraile, sabe lo que pasa en la cocina.
  • El aire solano y el agua en la mano.
  • Prometer, hasta meter y una vez metido, olvidado lo prometido.
  • El que va a por leña verde, si más anda más pierde.
  • Lo que en la leche se mama, en la sepultura se derrama.

Más refranes castellanos

  • En enero, toma la sombra el perro.
  • Dios me dé contienda con quien me entienda.
  • Antes quiero ver el lobo entre mis carneros, que los hombres en camisa en el mes de enero.
  • El mandamiento del pobre, primero reventar que no que sobre.
  • No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
  • Manos heladas, manos de enamorada.
  • Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
  • A la mujer y a la cabra, soga larga.
  • El aseo en la persona muchos bienes proporciona.
  • Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
  • Huevo de una hora, pan de un día, vino de un año, mujer de quince, amigo de treinta y echarás bien la cuenta.
  • Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada va mal.
  • Quien tiene vergüenza ni come, ni almuerza.
  • Cien damas en un corral, todas en un cantar.
  • Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
  • Hombre casado, asno estropeado.
  • Lo que cuesta poco se estima en menos.
  • El trigo le dijo al centeno: cañas vanas, cañas vanas, mucho medras, poco granas. El centeno al trigo dijo: cállate tú, porretudo, que a las faltas bien te ayudo.
  • De fuera vendrán y a la calle nos echarán.
  • En febrero, un rato al sol y otro al brasero.
  • Más vale migaja de rey que merced de señor.
  • Cuando las grullas van al mar, coge el arado y vete a arar; y cuando las grullas van a Castilla, coge el hacha y haz astillas.
  • En martes ni gallinas eches ni hijas cases.
  • Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
  • Beber hasta poder, y en no pudiendo, seguir bebiendo.
  • Comer sin vino, comer mezquino.
  • Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
  • El aire de marzo, quema las damas en el palacio.
  • Quien escucha su mal oye.
  • Cuando llueve y hace sol, hace la vieja el requesón.
  • Los caracoles de abril, para mí; los de mayo, para mi amo; los de junio, para ninguno.
  • A nuevos hechos, nuevos consejos.
  • Besos y abrazos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
  • Vale más rodear que malpasar.
  • Matrimonio que en la calle parecen el gato en enero, si los ves dentro de casa, parecen el gato y el perro.
  • Al buen pagador no le duelen prendas.
  • Marzo revín reveja, no queda cabra ni oveja, ni pastor con su pelleja, ni lobo con sus zancas ni perro con sus carrancas.
  • De la familia y del sol, cuanto más lejos mejor.
  • Por San Martino, el invierno viene de camino; si le dicen detente, llega por San Clemente; y aunque venga retrasado, por San Andrés ya ha llegado.
  • Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor; cuando llueve y hace frío, sale el arco del judío.
  • Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
  • Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
  • El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
  • Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
  • Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
  • No hay sábado sin sol ni doncella sin amor.
  • Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
  • El pato y el lechón, del cuchillo al asador.
  • Quien maltrata a un animal no muestra buen natural.
  • Dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma opinión.
  • De dinero y santidad, la mitad de la mitad.
  • No se sabe cómo es el burro hasta que no muere el arriero.
  • Necio por natura, sabio por escritura.
  • Siete virtudes tiene la sopa: es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
  • Quien hace un cesto, hace ciento.
  • Alegría secreta, candela muerta.
  • El que cambia su bota por otra, es que sabe a pez o es que está rota.
  • Madre e hija caben en una misma camisa.
  • Haz ciento yerra una, y será como si no hicieras ninguna.
  • Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata un puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
  • Lo que no quieras para tus dientes, no lo quieras para tus parientes.
  • Quien su bien usurpa al dueño, no espere tranquilo sueño.
  • Para este camino no hacían falta alforjas.
  • No hay hacienda sin contienda.
  • El día que te casaste, buena cadena echaste.
  • Donde las dan las toman y callar es bueno.
  • Quien no tiene cabeza tiene pies.
  • Palabras y plumas el viento las tumba.
  • Antes que acabes no te alabes.
  • El buey donde pace y el hombre donde nace.
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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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