El café de la historia - Refranes sobre las sardinas

Dichos y refranes sobre las sardinas

Autor: El café de la Historia

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Refranes y dichos de las sardinas

  • Quien de joven come sardinas de viejo caga las espinas.
  • Cada uno arrima el ascua a su sardina.
  • Por Santa Catalina, en cada malla una sardina.
  • La sardina y el huevo, a dedo.
  • Sardina que lleva el gato, tarde o nunca vuelve al plato.
  • Los gatos hartos de sardinas no cazan ratones.
  • Arrimar el ascua a tu sardina, no siempre da alegría.
  • En viniendo la golondrina, ni migas, ni sopas, ni sardinas.
  • Lo que la sardina requiere es: pica y bebe.
  • Por San Juan, la sardina pringa el pan.
  • La sardina arencada, debajo del sobaco se asa.
  • Arroyos en mes de mayo, sardina pa todo el año.
  • Corriente de levante, sardinas de palmo.
  • La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
  • El que en la juventud come sardinas, en la vejez le salen las espinas.
  • Primero la sardina que la gallina, que si es primero la sardina, será después la gallina.
  • Sardina que el gato lleva, vendida va.
  • Quien en mayo come la sardina, en agosto caga la espina.
  • La mujer y la sardina, pequeñina.
  • Más vale ser cabeza de sardina que cola de ballena.
  • No hay sardina mala, ni lo puede ser, que la que es mala para comer, es buena para beber.

Más refranes de sardinas

  • Por Santa Marina, boga y sardina.
  • Si no hay sardina, la foca no trabaja.
  • Estar como sardinas en lata.
  • En casa no tienes sardina y en la ajena pides chacina.
  • Entre Pascua y Pascua, tres cosas hay que no tienen sazón; sardinas y puerros y predicación.
  • Por Santa Catalina, pesca la sardina.
  • Más vale ser cabeza de víbora que cola de sardina.
  • La mujer y la sardina, las más pequeñas son las más finas.
  • a sardina de Flandes, que huyendo de las llamas dio en las brasas.
  • En Santander, un pez cada mes pero si quieres sardina y mujer fina, santanderina.
  • Primero la sardina, después la gallina.
  • En tu casa no tienes sardina, y en la ajena pides gallina.
  • Sardina entre gatos, arañazos.
  • La sardina gallega y el pescado de Irlanda.
  • Si dieres de comer al diablo, dale trucha en verano y sardinas en invierno.
  • De la Virgen del Carmen a la Virgen de agosto, la sardina está en sazón.
  • Está mi hacienda entre letrados, como sardina entre gatos.
  • Con una sardina, pescar una anguila.
  • La sardina por abril, cógela por la cola y déjala ir; por mayo, ásala en el rescoldo, y por san Juan ya pringa el pan.
  • Cada cual arrima la sardina a su brasa.
  • La mujer y la sardina, de rostros al fuego.
  • Caldo sin jamón ni gallina, no vale una sardina.
  • La colación de la Luisa, siete panes y una sardina.
  • Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
  • Entre tres una sardina, entre cuatro un pie de anguila.
  • En viniendo la golondrina, ni migas, ni sopas, ni sardinas.
  • El viejo que no adivina, no vale una sardina.
  • Cuando llueve por Santa Lucía, no hay sardina.
  • Por santa Úrsula, la sardina al sarmiento, sabe a cuento.
  • La sardina de Blanes saltó de la sartén y dio en las brasas.
  • El puerco y la sardina, si volaran en mucho más se estimaran.
  • Por Santa Catalina, la buena sardina.
  • Niebla a mar, sardina a tierra..
  • Una por una, la de la aceituna; vez por vez, la de la nuez; y alta y de peso, la del queso; y para más aina, la de la sardina; y vegada por vegada, la de la ensalada.
  • Mujer y sardina, ni la mayor, ni la más pequeñina.
  • Con una sardina, pescar una trucha.
  • La sardina y la longaniza, al calor de la ceniza.
  • Comprar tres sardinas y vender cinco fritas.
  • Torico de Medina, que no vale una sardina.
  • Cada uno huelga llegar la brasa a su sardina puesta a asar.
  • Las sardinas frescas, fritas y frías.
  • Una vieja se comió siete kilos de sardinas y toda la noche estuvo del culo sacando espinas.
  • Cuando se come mucha sardina, la casa está en la ruina.
  • Echa otra sardina, que otro ruin viene.
  • Hasta la cabeza de una sardina puede convertirse en un dios, cuando se le reza con fervor.
  • La mujer y la sardina, de rostros en la ceniza.
  • Cague la espina quien se comió la sardina.
  • La sardina por san Juan, al pan.
  • Quien quiera mal a su vecina, dele en mayo una sardina.
  • Sardinas en mayo, cómalas el diablo.
  • La sardina en la llama, y la moza en la cama.
  • La sardina por abril, cógela por la cola y déjala ir.
  • Más vale ser cabeza de sardina que cola de trucha.
  • La sardina de Blanes, que por huir del fuego dio en las brasas.
  • Ni sardina arencada, ni vieja encorozada.
  • Si con peras vino bebes, con sardinas qué facieres,
  • La mujer y la sardina, cuanto más saladas, más dañinas.
  • Más vale ser cola de sardina que cabeza de víbora.
  • Arrimar el ascua a su sardina, suele ser mala tremolina.
  • Todos comen una sardina, y no me dan sino la espina, pecado habrán.
  • Una buena sardina es mejor que una mala langosta.
  • La mujer, como la sardina, cuanto más vieja, más indina.
  • Si la candela se apaga, no arrimes el ascua a tu sardina.
  • Las tres efes de la sardina: frescas, fritas y frías.
  • Si tuvieres al diablo por convidado, dale truchas de invierno, y sardinas de verano.

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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