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Refranes y dichos de México

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de México

  • El que se fue a la villa, perdió su silla.
  • El león no es como lo pintan.
  • Más vale malo conocido, que bueno por conocer.
  • Haz el bien sin mirar a quién.
  • La suerte de la fea, la bonita la desea.
  • Nadie escarmienta en cabeza ajena.
  • Tarde pero sin sueño.
  • Todo por servir se acaba y acaba por no servir.
  • Si el niño es chillón, ¿para qué lo pellizcan?
  • Solo el que carga el cajón, sabe lo que pesa el muerto.
  • No todo lo que brilla es oro.
  • Olla que mucho hierve, sabor que pierde.
  • Candil de la calle, oscuridad en su casa.
  • A fuerza, ni los zapatos entran.
  • Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata.
  • Al que no habla ni Dios lo escucha.
  • Al mal tiempo, buena cara.
  • Más vale prevenir que lamentar.
  • Cuando te toca, aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas.
  • Dios aprieta pero no ahorca.
  • Se me va a juntar el lavado con el planchado.
  • El león cree que todos son de su condición.
  • Lo que no fue en tu año, no es tu daño.

Más dichos mexicanos

  • Entre broma y broma, la verdad se asoma.
  • ¡Hasta el mole a diario aburre!
  • De todo hay en la villa del Señor.
  • Un vaso de agua no se le niega a nadie.
  • Lo comido y lo bailado nadie me lo quita.
  • Otra vez la burra al trigo.
  • Quiso hacer mole y le salió caldillo.
  • Eres como la chinche, comes y te vas.
  • Ya comí, ya bebí, ya no me hallo aquí.
  • Esa es harina de otro costal.
  • Es más mexicano que el mole.
  • Estoy pariendo chayotes.
  • A chillidos de marrano, oídos de carnicero.
  • Dios los hace y ellos se juntan.
  • Ése no da paso sin huarache.
  • La mula no era arisca, la hicieron.
  • Más vale tarde que nunca.
  • El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
  • A caballo dado no se le ve colmillo.
  • Cuando el río suena es que agua lleva.
  • Chocolate que no tiñe, claro está.
  • Donde quiera se cuecen habas.
  • Donde come uno, comen dos.
  • Agua que no has de beber, déjala correr.
  • Por la boca muere el pez.
  • Dando y dando, pajarito volando.
  • El que es perico dondequiera es verde.
  • Se comieron la torta antes del recreo.
  • No por mucho madrugar, amanece más temprano.
  • Al buen entendedor, pocas palabras.
  • Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas.
  • El que con lobos anda, a aullar se enseña.
  • No quieras matar pulgas a balazos.
  • A cada guajolote le toca su Navidad.
  • Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
  • Guajolote que se sale del corral, termina en mole.
  • Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
  • El hombre propone, Dios dispone, llega el diablo y todo lo descompone.
  • Árbol que nace torcido, jamás su rama endereza.
  • A falta de amor, unos tacos al pastor.
  • Al que obra mal, se le pudre el tamal.
  • El que nace para tamal del cielo le caen las hojas.
  • Más vale llegar a tiempo que ser invitado.
  • Te quedaste como el perro de las dos tortas.
  • El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
  • Para todo mal mezcal, para todo bien también.
  • El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • El que tiene más saliva, traga más pinole.
  • Este hueso es duro de roer.
  • Gallina vieja hace buen caldo.
  • Hasta lo que no comes te hace daño.
  • El muerto al pozo y el vivo al gozo.
  • Barriga llena, corazón contento.
  • Solo la cuchara sabe lo que hay en el fondo de la olla.
  • Del plato a la boca, se puede caer la sopa.
  • A todo se acostumbra uno menos a no comer.
  • De gordos y tragones están llenos los panteones.
  • Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas.
  • Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
  • El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
  • A marido ausente, amigo presente.
  • Anda tu camino sin ayuda de vecino.
  • A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
  • El carbón que ha sido brasa, fácilmente vuelve a arder.
  • No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
  • Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión.
  • La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
  • El que siendo servilleta llega a mantel, ¡Dios nos libre de él!
  • Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
  • Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
  • Chocolate que no tiñe, claro está.
  • El que ha sido cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien sabe.
  • La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
  • El que conoce lo excelente, lo bueno le parece regular.
  • Los cobardes mueren muchas veces los valientes solo una.
  • El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo.
  • El que mata a puñaladas no puede morir a besos.
  • El ignorante grita, el inteligente opina, y el sabio calla.
  • Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
  • En el modo de partir el pan, se conoce al que es tragón.
  • El que a dos amos sirve, con uno queda mal.
  • El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
  • La verdad no peca pero incomoda.
  • El melón, por la mañana, oro; por la tarde, plata, y por la noche, mata.
  • Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
  • El que mucho mal padece con poco bien se conforma.
  • A buen comer o mal comer, tres veces beber.
  • Detrás de un gran hombre hay una gran mujer.
  • El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
  • No hay mal que dure cien años, ni quién los aguante.
  • Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
  • Vino tinto con la vaca y blanco con espinaca.
  • En cuestión de puercos todo es dinero, y en cuestión de dinero todos son puercos.
  • Vida sin fiestas es como largo camino sin posadas.
  • De lo que más comas, come la mitad y de lo que comas poco come lo doble.
  • Uvas y queso, saben a beso.
  • El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
  • La amistad sincera es un alma repartida en dos cuerpos.
  • Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, se rompe.
  • Cuando el ratón está lleno, hasta la harina le sabe amarga.
  • Riñe cuando debas, no cuando bebas.
  • La casa no se reclina sobre la tierra, sino sobre una mujer.
  • Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
  • Reunión de zorras, perdición de gallinas.
  • La conversación es el pasto del alma.
  • Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.
  • Con azúcar y miel hasta los caracoles saben bien.
  • Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?
  • La mujer como la carabina: cargada y detrás de la puerta.
  • Quien come peras con el patrón no come las mejores.
  • Cena larga vida corta, cena corta vida larga.
  • Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
  • Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
  • Persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
  • Cada cuba huele al vino que tiene.
  • Para todo mal, mezcal; para todo bien, también; y si no hay remedio, litro y medio.
  • No hagas cosas buenas que parezcan malas.
  • Para dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
  • Cada cosa en su momento y los nabos en adviento.
  • Olla cada día, aun siendo buena hastía.
  • No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
  • Nuestra mayor gloria no consiste en evitar las caídas, sino en levantarnos cada vez que caemos.
  • Busca y hallarás; guarda y tendrás.
  • Nada es verdad ni nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.
  • No hay que andarse por las ramas, estando grueso el tronco.
  • Más el hambre enseña que diez maestros de escuela.
  • Bonito es comer con hambre, bonito es beber con sed.
  • El amor de una madre no contempla lo imposible.
  • No le busques mangas al chaleco, ni tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro.
  • Una madre puede tomar el lugar de todos los demás, pero su lugar nadie más puede tomar.
  • Barriga y con poca vista, desalmado y prestamista.
  • Los hombres y las gallinas, poco tiempo en las cocinas.
  • Que bonito es lo bonito, lastima que sea poquito.
  • La vida es como un columpio: unas veces estás arriba y otras abajo, pero lo importante es no perder impulso.
  • Bajo una mala capa, se esconde un buen bebedor.
  • La venganza es dulce al paladar, pero amarga para la garganta.
  • Quien más mira menos ve.
  • La semilla de la verdad puede tardar en florecer, pero al final florece, pase lo que pase.
  • Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
  • La comida reposada y la cena paseada.
  • Si no quieres sufrir sinsabores, no tengas amores.
  • Gallina todos los días, amarga la cocina.
  • Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
  • Fruta prohibida, más apetecida.
  • Si quieres a alguien conocer, dadle poder.
  • Flores contentan pero no alimentan.
  • Al hablar, como al guisar, su granito de sal.
  • Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
  • Olla que mucho hierve, sabor pierde.

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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