El café de la historia - Refranes sobre el mes de junio

100 Refranes de junio

Autor: El café de la Historia

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100 dichos y refranes sobre el mes de junio

  • Junio claro y fresquito, para todos bendito.
  • Mayo oscuro y junio claro, pan para todo el año.
  • Junio, juniete, nublado nublete; si no graniza agoniza.
  • Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
  • Junio brillante, año abundante.
  • Junio, julio, agosto y Puerto Mahón, los mejores puertos del Mediterráneo son.
  • En junio se le quita la mosca al buey y se le pega al burro.
  • Mayo pardo y junio claro.
  • No temas nunca el calor en junio, que tu enemiga es la lluvia.
  • La aceituna, una por San Juan y ciento por Navidad.
  • De los vientos de Junio, los de San Antonio o ninguno.
  • Lluvias en junio, infortunio.
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y si junio es ruin, hasta el fin.
  • El calor de junio tiene la lluvia por enemigo.
  • Si quieres bien a tu galán, no le des coles por San Juan.
  • Hasta San Juan todo vino es rabadán.
  • Entre San Pedro y San Juan las hierbas olores dan.
  • Junio, julio y agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
  • Por San Juan quemó la vieja el telar.
  • Al cuco, San José le da el habla y San Pedro se la quita.
  • Buen tiempo en junio, verano seguro.
  • San Juan de los cuidados, cuando los mozos dejan a sus amos, y ellos toman nuevos criados.
  • Ni que siembres, tarde, ni que siembres temprano, en junio todo es grano.
  • Campos por marzo atrasados se ven en junio colmados.
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo; y si el tiempo es importuno, hasta el cuarenta de junio.
  • El heno corto o largo, por junio ha de estar segado.
  • En junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
  • Junio hortelano, mucha paja y poco grano.

Más refranes de junio

  • Junio, julio y agosto, ni dama ni mosto.
  • En enero, el gato en celo; febrero, merdero; marzo, sol como mazo; en abril, aguas mil; en mayo, toro y caballo; en junio, hoz en puño; en julio, calentura y aullo; y en agosto, frío en rostro.
  • En junio, quemó la vieja el pescuño.
  • Barbechar de mayo y binar de junio, buenos barbechones, pero pan ninguno.
  • Los espárragos de abril, para mí; los de mayo, para el amo y los de junio, para el burro.
  • Viene mayo con sus rosas, junio con sus claveles y julio con sus espigas hermosas.
  • Hierba para el almiar, a principios de junio la has de segar.
  • En abril quemó la vieja el celemín, en mayo quemó el escaño y en junio porque no lo tuvo.
  • Cuando junio llega, busca la hoz y limpia la era.
  • El enjambre de abril, para mí; el de mayo, para mi hermano; el de junio para ninguno.
  • Mayo seco, junio aguado, todo vendrá trastornado.
  • Por junio el mucho calor, nunca asusta al labrador.
  • Agua de enero, cada gota vale un dinero; en marzo toda en un paellazo; en abril ruixadetes mil; en mayo más que en todo el año; en junio más que en ninguno.
  • Lo que en junio se moja, en junio se seca.
  • Abril lluvioso, mayo pardo y junio claro, valen más que los bueyes y el carro.
  • Mayo tiene la lomada, y junio le saca el alma.
  • En mayo, una a una las lleva el gallo; en junio, a cesto y a puño.
  • La era de mayo, vale los bueyes y el carro, y la de junio, los bueyes y el yugo.
  • Por San Juan, brevas comerás.
  • Agua de junio temprana, grandes males subsana.
  • En junio hay días para casar, enviudar y volver a casar.
  • Por San Juan, los días comienzan a acortar.
  • Al trigo mayo le hace relucir y junio le pone en astil.
  • En junio, el veintiuno, es largo como ninguno.
  • Mayo sazona los frutos y junio los acaba de madurar y en él se comienzan a coger y lograr.
  • Junio soleado y brillante, te pone de buen talante.
  • Por San Antonio, el granizo amenaza tu patrimonio.
  • Caprichoso junio, o sequía, o diluvio.
  • Treinta trae noviembre, abril y junio y setiembre; veintiocho trae uno, los otros a treinta y uno.
  • Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
  • Junio, de verde y no de maduro, en tierras tardías.
  • Juniete nubladete si no granizas no agonizas.
  • San Juan de buena estrena, buena cocina y mejor cena.
  • Junio al principio lluvioso, anuncia verano caluroso.
  • El pollo de enero, en San Juan es comedero.
  • Cielo de junio, limpio como ninguno.
  • Lluvia en el primero de junio vale más que yunta, carro y yugo.
  • El viento que corre por San Juan, todo el año reinará.
  • Será templado y seco el junio aquel que siga a un mayo de buen llover.
  • Malo si por San Bernabé no ha dejado de llover.
  • Si mayo bien llovió, seco a junio sacó.
  • Aguas en junio, ni frutos ni pastos en julio.
  • Si llueve a primeros de junio, el buen tiempo está lejos.
  • En junio si pica el sol, ni mujer ni caracol.
  • Sanjuanada venida, primavera ida.
  • En abril quemó la abuela el medio celemín, en mayo los escaños y en junio los puños.
  • En junio el sol da mucho calor; y si no lo diere guardarte debes.
  • Noche de San Juan, noche de sanjuanadas, total, nada.
  • Si junio viene solano, se va el fruto de las manos.
  • En junio, beber y sudar, y el fresco buscar.
  • Cabañuelas en febrero, en lluvias junio certero.
  • Noche de San Juan, noche de enramas, en que los mozos rondan a las enamoradas.
  • San Pedro arregla lo que San Juan estropea.
  • Venga junio fresco, Carmen claro y Santiago abrasado.
  • Ni verano hasta San Juan, ni invierno hasta Navidad.
  • En abril, espigado; en mayo, granado; en junio, segado; en julio, trillado, y en agosto, encamarado.
  • Mayo y junio hacen un mes, que el mejor del año es.
  • El mes de junio, la caña en el puño.
  • Si a tu marido quieres matar, dale caracoles en el mes de San Juan.
  • Ara por San Juan, y ara bien o ara mal.
  • Treinta días trae noviembre con abril, junio y septiembre, menos febrerillo el mocho que sólo tiene veintiocho.
  • De San Pablo en adelante no hay niebla que no levante.
  • San Pedro lluvioso, treinta días peligroso.
  • Sembrarás cuando podrás, pero en junio segarás.
  • En junio, la hoz en puño.
  • El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
  • Junio es todo día; los viejos y achacosos tienen más vida.
  • El agua por San Marcelino, buena para el pan, mejor para el vino.
  • Si en junio llueve, en invierno nieva.
  • Quien no come por San Juan, o es loco, o no tiene pan.
  • Tormenta de junio golpea como un puño.
  • Para el día de San Bernabé, la siega de prados esta bien.


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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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