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Refranes y dichos de Ecuador

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de Ecuador

  • No hay bebé feo, ni muerto malo.
  • Quien juega con fuego, sale quemado.
  • A caballo regalado no se le miran los dientes.
  • Oro guardado, no da ganancias.
  • Se cosecha lo que se siembra.
  • A buen amigo, buen abrigo.
  • Padre no es el que engendra, sino el que cría.
  • Quien ama el peligro, en él perece.
  • A buen entendedor, pocas palabras.
  • Quien dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
  • A buen hambre, no hay pan malo.
  • Paga lo que debes, y sabrás lo que tienes.
  • Más pronto se coge al mentiroso que al ladrón.
  • A caballo regalado, no se le miran los dientes.
  • Pasajero de segunda, y exigente.
  • Nadie come gallina gorda por mano ajena.
  • A Dios rogando y con el mazo dando.
  • Santo alabado, santo acabado.
  • Agua que no corre y cuchillo que no corta, poco importa.
  • A falta de pan, buenas son las tortas.
  • Sarna con gusto no pica, y si pica no hace roncha.
  • De lo bueno, poco.
  • A grandes males, grandes remedios.
  • Primero es la camisa que el sayo.
  • Un perro menos, un hueso más.
  • A la larga, todo se sabe.
  • Grano a grano, llena la gallina el buche.
  • A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
  • Unos calientan el horno, y otros se comen el pan.
  • Por la plata baila el perro, por el oro perro y perra.
  • A la tercera va la vencida.
  • El vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo.
  • A la vejez, viruelas.
  • Échate en la cama, y verás quien te ama.
  • A los enemigos, bárreles el camino.
  • El muerto se hace más pesado cuando hay quien lo cargue.
  • A los tontos no les dura el dinero.
  • Menos boca, más me toca.
  • A otro perro con ese hueso.
  • El día que el pobre lava la camisa, llueve.
  • A palabras necias, oídos sordos.
  • Ningún comedido sale con la bendición de Dios.

Más dichos ecuatorianos

  • A pan duro, diente agudo.
  • La necesidad tiene rostro de hereje.
  • A rey muerto, rey puesto.
  • Lo que hace un tonto, no lo hace un terremoto.
  • Yo te ofrezco, pero busca quien te dé.
  • A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
  • Nadie sabe para quien trabaja.
  • Adelante con los faroles.
  • La ropa sucia se lava en casa.
  • Afortunado en el juego, desgraciado en amor.
  • El tono hace la canción.
  • Agua que no haz de beber, déjala correr.
  • Por el hilo se saca el ovillo.
  • Al buen pagador no le duelen prendas.
  • Donde manda capitán, no manda marinero.
  • Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
  • Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto.
  • Al mal tiempo, buena cara.
  • No hay peor sordo que el que no quiere oir.
  • Al pan, pan; y al vino, vino.
  • Mal de muchos, consuelo de bobos.
  • Al que Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.
  • La ocasión hace al ladrón.
  • Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
  • Guerra avisada, no mata gente.
  • Al que le sirva el sombrero, que se lo ponga.
  • Quien tiene boca, se equivoca.
  • Al que madruga Dios le ayuda.
  • Del agua mansa líbreme dios, que de la brava me libro yo.
  • Al saber le llaman suerte.
  • Quien canta la copla, te la sopla.
  • Al que al cielo escupe en la cara le cae.
  • Donde hubo brasas, cenizas quedan.
  • Algo busca en tu casa, quien te hace visitas largas.
  • Una golondrina no hace verano.
  • Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
  • Cada uno sabe como mata sus pulgas.
  • Amistad por interés, no dura porque no lo es.
  • Con ambas manos se lava una cara.
  • Amor con amor se paga.
  • El que no te conzca, que te compre.
  • Amor con casada, solo de pasada.
  • En todas partes se cuecen habas.
  • Amor con casada, vida arriesgada.
  • El que calla, otorga.
  • Amor de lejos, amor de pendejos.
  • Amor no correspondido, tiempo perdido.
  • Quien mucho abarca, poco aprieta.
  • Más vale maña que fuerza.
  • Amor no quita conocimiento.
  • Barriga vacía, no tiene alegría.
  • Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
  • Tras la leche, nada eches.
  • Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza.
  • El que se pica, ajos come.
  • Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
  • Quien tiene un amigo, tiene un tesoro.
  • Ayúdate que yo te ayudare.
  • Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
  • Barriga llena, corazón contento.
  • Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
  • Bicho malo, nunca muere.
  • Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
  • Bien ama quien nunca olvida.
  • Cree el ladrón que todos son de su condición.
  • Bueno es cilantro, pero no tanto.
  • Cuando una puerta se cierra cientos se abren.
  • Bueno y barato, no caben en un zapato.
  • Cuanto más alto se sube más grande es la caída.
  • Lo bueno, si es breve, es bueno dos veces.
  • Las cuentas claras y el chocolate espeso.
  • Caballo viejo, no aprende trote nuevo.
  • A la luz de la vela, no hay mujer fea.
  • Cada medalla tiene dos caras.
  • Barco parado, no gana flete.
  • Cada oveja con su pareja.
  • Baraja, mujer y vino, sacan del buen camino.
  • Cada palo que aguante su vela.
  • Barre por donde pasa la suegra.
  • Como pez en el agua.
  • Bien contado, no hay cuento malo.
  • Cada uno sabe donde le aprieta el zapato.
  • Burro que no tiene dientes, no masca hierba.
  • Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
  • De cuero ajeno, correas largas.
  • Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
  • De la casa propia a la ajena, con barriga llena.
  • Cantando se van las penas.
  • El adulador y el traidor, nacieron en el mismo huevo.
  • Caras vemos, corazones no sabemos.
  • El apuro, trae cansancio.
  • Carta echada, no puede ser retirada.
  • El avaro ni el mendigo, no tienen parientes ni amigos.
  • Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
  • El comedido come de lo escondido.
  • Con esos amigos, para que quiero enemigos.
  • El flojo, trabaja dos veces.
  • Cría cuervos y te sacarán los ojos.
  • El hijo de tigre, pintado nace.
  • Cuando el río suena, piedras trae.
  • El mono sabe a que palo trepa.
  • Cuando hay hambre, no hay pan duro.
  • Gallinazo, no come gallinazo.
  • Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
  • Gato viejo, ratón tierno.
  • Cuando viene la golondrina, el verano esta encima.
  • Indio comido, indio ido.
  • Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia.
  • Hablando se entiende la gente.
  • Cuanto más tienes, más quieres.
  • Hablar con el dueño del circo, no con los payasos.
  • Cuenta cerrada, no vale nada.
  • Hay que hacerle creer a los cojudos, que uno es cojudo.
  • De aquellos polvos vienen estos lodos.
  • Hierba mala nunca muere.
  • De la discusión surge la luz.
  • La calentura no está en las sabanas.
  • De músico, poeta y loco todos tenemos un poco.
  • La mejor fotografía de una persona, es su trabajo.
  • De sabios es variar de opinión.
  • Maldición de perro flaco, no mata caballo gordo.
  • De tal palo tal astilla.
  • Manos que dan, reciben.
  • De todas maneras, aguaderas.
  • Más cara sale la mecha, que el candil.
  • Del árbol caído, todos hacen leña.
  • Más tranquilo duerme el deudor, que el acreedor.
  • Del cuero sale la correa.
  • Nadie es profeta en su tierra.
  • Del dicho al hecho, hay mucho trecho.
  • Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
  • Nadie habla por ciencia, sino por experiencia.
  • Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
  • Nadie más que la cuchara, sabe el mal de la olla.
  • Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
  • No da el que tiene, sino el que quiere.
  • Después de la tormenta viene la calma.
  • No hay boda sin borracho.
  • Dios los cría y ellos se juntan.
  • No hay bonito sin pero, ni feo sin gracia.
  • Dime con quién andas, y te diré quien eres.
  • No hay palabras mal dichas, sino mal comprendidas.
  • Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
  • Muchacho malcriado, encuentra padre en la calle.
  • En arca abierta hasta el justo peca.
  • La desgracia de uno, es la felicidad de otro.
  • En casa de herrero, cuchillo de palo.
  • La codicia rompe el saco.
  • La alegría dura poco, en la casa del pobre.
  • En boca cerrada, no entran moscas.
  • Juegos de manos, juegos de villanos.
  • En boca de mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
  • Jornal adelantado, jornal abandonado.
  • El hábito no hace al monje.
  • Hijo de culebra fina, no sale sapo ni rana.
  • El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
  • Dame pan, y dime tonto.
  • El pez grande se come al pequeño.
  • Bienaventurados los mansos, por que los castran parados.
  • El que menos corre, vuela.
  • Caído el rayo, no hay magnífica que valga.
  • El ojo del amo engorda el caballo.
  • Cada gallo, canta en su gallinero.
  • El que la sigue la consigue.
  • Cada cual, lleva su cruz.
  • El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
  • Cada cosa se parece a su dueño.
  • Gallo que no canta, algo tiene en la garganta.
  • Caballo garañón, no respeta yegua sarnosa.
  • Genio y figura hasta la sepultura.
  • El necio cree que todo lo sabe.
  • Haz el bien y no mires a quien.
  • El hombre propone y Dios dispone.
  • Ir por lana y volver trasquilado.
  • Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
  • La cabra tira al monte.
  • De noche todos los gatos son pardos.
  • Marido celoso, no tiene reposo.
  • A río revuelto, ganancia de pescadores.
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer.
  • Aprendiz de mucho, maestro de nada.
  • Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
  • A la cama no te irás, sin saber una cosa más.
  • Más vale pájaro en mano que cien volando.
  • A cada cerdo le llega su San Martín.
  • Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
  • Abril, aguas mil.
  • Muerto el perro, se acabó la rabia.
  • A las diez en la cama estés.
  • Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas.
  • Del lobo, un pelo.
  • Niño que no llora, no mama.
  • Amigo no quita amigo.
  • No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague.
  • Hoy por ti, mañana por mí.
  • Nunca es tarde para bien hacer; haz hoy lo que no hiciste ayer.
  • Del mal, el menor.
  • Nunca es tarde si la dicha es buena.
  • De la calumnia, algo queda.
  • Quien a hierro mata, a hierro muere.
  • Comprar lo que no ha menester, forma segura de empobrecer.
  • Quien a lobos se junta, a aullar aprende.
  • Lo cortés no quita lo valiente.
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • El que no madruga, no entra en el cielo.
  • Quien da primero, da dos veces.
  • Franqueza es nobleza.
  • Quien todo lo quiere, todo lo pierde.
  • Lo mal adquirido, el diablo se lo lleva.
  • Quien adelante no mira, atrás se queda.
  • No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
  • Ni ojo en carta, ni mano en plata.
  • Quien siembra vientos recoge tempestades.
  • El perezoso trabaja por dos.
  • Quien bien gane, bien gaste, pero no malgaste.
  • Hombre prevenido vale por dos.
  • Tanto tienes tanto vales.
  • No hay que decir zape hasta que la tierra te tape.
  • Todos los caminos conducen a Roma.
  • La ignorancia es atrevida.
  • Zapatero a tus zapatos.

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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