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Refranes de Cuenca

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de Cuenca y su provincia

  • Con los de Cuenca ni trato ni cuenta.
  • El miedo guarda la viña.
  • Los de Villarta, perra que cogen perra que gastan.
  • Por golosina de Cuenca no dejes tu rueca.
  • Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
  • La Alcarria sólo da dos productos: miel y brutos.
  • El convite de Alcantud: invito yo y pagas tú.
  • La hogaza no embaraza.
  • La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
  • Ni viña en Cuenca, ni pleito en Huete.
  • En Ciudad Real el tasajo y en Cuenca el zarajo.
  • De Leganiel, ni ella ni él.
  • Alcalá de la Vega, fama de mozos; pero, entrando la quinta, mancos y cojos.
  • A caballo corredor, cabestro corto.
  • Las mozas de Cañamares, sienten la hierba crecer, y las de Santa María, la pisan y no la ven.
  • Mozos de Cuenca y potros de Carboneras, hasta las eras.
  • Buenas truchas, en Cuenca hay muchas.
  • San Clemente, mal pueblo y peor gente.
  • La manta que más abriga es el perder.
  • Los de Leganiel pagan tarde, pero pagan bien; por pagar a Pedro pagan a Juan, y dos veces tienen que pagar.
  • La vendimia de Uclés, que empieza a la una y termina a las tres.
  • Borrico de Huelves y mujer de Uclés, no me des.
  • La procesión de Algarra, dos por delante y dos a la zaga.
  • Al que amasa, una le pilla y ciento le pasa.
  • A cada pajarillo parécele bien su nido.
  • La mejor amiga es la cocina.
  • Morteruelo y ajoarriero son en Cuenca lo primero.
  • Albalate está fundada en el culo de una taza, todo son cuestas arriba hasta llegar a la plaza.
  • A Huete, míralo y vete.
  • Castillejo del Romeral, mucha leña y poco pan.
  • La oveja de muchos, el lobo la come.
  • Las mozas de Castejón están pálidas y amarillas, de beber agua del pozo y de mear en cuclillas.
  • A casa de su tía, más no cada día.
  • Las mozas de Cardenete, son pocas y bailan bien, pero tocante a la aguja, ninguna sabe coser.
  • Júcar y Huécar, y Cuenca en medio. Y júntanse en el Remedio.
  • Las mocitas de Alcázar, son muy troteras, pero todas las putas, son forasteras.
  • Chillarón, cuatro casas y un ladrón.
  • Lo poco agrada y lo mucho enfada.
  • En Cañamares no te pares.
  • De Palomera ni moza ni leña.
  • A la hora mala, no ladran canes.
  • Manos heladas, manos de enamorada.
  • Di que eres de Cuenca y entrarás de balde.
  • Venimos de Belinchón, donde no hay campana ni reloj.

Más refranes de Cuenca

  • Navalón, en cada casa un ladrón; en casa del alcalde, el hijo y el padre, y en casa del alguacil, hasta el candil.
  • De Leganiel, ni borrico ni mujer.
  • A la mujer y a la cabra, soga larga.
  • Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo.
  • A Huete, que no hay justicia.
  • No la hagas y no la temas.
  • Las mozas de Castejón están pochas y amarillas, de chupar el paloduz y de mear en cuclillas.
  • Ni huerta sin riego ni hombre de Priego.
  • En Carrascosa, borricos y cabezones, que a la Virgen de la Rubia, le quieren poner calzones.
  • A la par es negar y tarde dar.
  • Persona envidiosa no puede ser dichosa.
  • Si vas a Beteta, echa pan en la chaqueta.
  • Me vi y me deseé, pero al final le mojé la oreja.
  • No consienten nuestras leyes hidalgos, frailes ni bueyes.
  • ¿A Carboneras vas? Echa pan y comerás.
  • El soldado de Gabaldón, alto flojo y comilón.
  • Una buena capa todo lo tapa.
  • A la zorra y al galgo la vejez aguardo.
  • Arre burra catalana, no te comas el centeno, que las mozas de Buciegas, tienen el culo moreno.
  • Para animales, Cañete, para borrachos, Campillos, para gandulas La Huerta y para putas, Tejadillos.
  • Que yo te vea llegar a ser arriero en Almodóvar del Pinar.
  • Quien escucha su mal oye.
  • Si vas a Vindel, echa pan en el fardel, pues en caso contrario te quedarás sin comer.
  • A nuevos hechos, nuevos consejos.
  • En Cañamares, cuatro huevos son dos pares.
  • Vale más rodear que malpasar.
  • En Barajas, pepinos; en Belinchón, sal, y en Tarancón borrachos, no pueden faltar.
  • Si vas a Torrejoncillo a la fiesta de San Blas, echa pan en el bolsillo, pues, si no, no comerás.
  • A unos da Dios ovejas; a otros, orejas.
  • Cañaveras tiene un barrio, que le llaman San Antonio, que tiene unas chavalas, con tetas como repollos.
  • Verdelpino, pepinos; Huete, cebollas, y Carrascosa, garbanzos para las ollas.
  • Fruta nueva en Rozalén, pepinos por San Miguel.
  • Al agradecido, más de lo pedido.
  • A Roma llevó Tiberio, oro, plata y bellas damas, que quitó a Cañaveruelas, cuando en su castro acampara.
  • Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor; cuando llueve y hace frío, sale el arco del judío.
  • Los de Navalón le pusieron pleito al sol.
  • Las mozas de Castillejo, cuando se van a dormir, se dejan el culo fuera para apagar el candil.
  • Alarcón y Valhermoso, están muy cerca los dos, cuando se juntan las mozas, se bailan un charlestón.
  • Marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.
  • Si quieres ver maravillas, entra en la cueva de Pedro Cotillas.
  • Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
  • Las mozas de Castejón tienen el culo podrido, de comer tantos tomates y beber agua del río.
  • En Cañete, el que más larga la tiene, más la mete.
  • En enero, se hiela el agua en el puchero.
  • Abad de Zarzuela, comisteis la olla y aún queréis la cazuela.
  • Alegría secreta, candela muerta.
  • Gabaldón, por el culo te meten el morcón.
  • Cardenetera, puta y embustera.
  • Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
  • La procesión de Algarra, tres por cuatro calles.
  • Anda bien zorra que no faltará quien te corra.
  • El que se casa en La Graja, la Puebla o La Pesquera, más vale que su madre no lo pariera.
  • Carrascosa la piojosa, lugar de pocos vecinos, el cura guarda los bueyes y el sacristán los cochinos.
  • La luna de octubre, siete lunas cubre.
  • Es más corta la de El Acebrón, que comienza a la una y termina a las dos.
  • Antes que acabes no te alabes.
  • En Casas de Haro, en el barrio de arriba y en el de abajo, no hay mujer que no tenga marido y majo.
  • Las chicas de Castejón, todas mean a chorrete, excepto la del alcalde, que mea en un pucherete.
  • Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
  • Bien canta Marta, después de harta.
  • Agua de agosto, azafrán, miel y mosto.
  • El sacristán de La Peraleja, que ni canta ni deja.
  • Comida hecha, compañía deshecha.
  • Las muchachas de Castillejo, se han comprado una romana, para pesarse las tetas, dos veces cada semana.
  • Castillejos del Romeral, echan pedos en un morral.
  • Marzo, marzueco, déjame uno para manso y otro pa mureco, y otro para que lleve el cencerro hueco.
  • Con las glorias se olvidan las memorias.
  • Del Cubillo, ni mujer ni gorrinillo, y si puede ser, ni gorrino ni mujer.
  • Tiene mayo la clave del año.
  • Cuando no hay lomos, tocino como.
  • Las mozas del Cañavate, como son caracoleras, tienen la panza pelá, de subir a la risquera.
  • Si en enero oyes tronar, ensancha el granero y agranda el pajar.
  • De los escarmentados, nacen los avisados.
  • Días de mucho, vísperas de nada.
  • El Cubillo se quema y Alcalá llora porque no se ha quemado antes de ahora.
  • Adiós Gascueña redonda, pueblo de las espinacas, que me voy a Portalrubia, a aprender a hacer capachos.
  • Borreguno hay en Minaya.
  • Mes de la concebida, nieve pa to la vida.
  • De mala higuera, mal higo.
  • Enguídanos es famoso, comparado con Valencia, donde se crían los nabos, y la gente sinvergüenza.
  • Buena es Cuenca para ciegos, y Villalón para mantenellos.
  • Vaca desollada a saliente, agua a poniente.
  • Del mal el menos.
  • Todas las mozas de Fuentes, tienen la cara bonita, y las de Collado Carrascas, desconsolada y marchita.
  • En Montalbo, el que no tiene pelo está calvo.
  • Corra Júcar por do suele.
  • Cielo encabricao, a los tres días mojao.
  • Del viejo el consejo.
  • En Fuertescusa no tienen ni aceite ni alcuza.
  • Cuenca de cabezas, y Valencia de piernas.
  • Si truena en marzo, prepara la pala y el rastro.
  • Después de irse la liebre palos en la cama.
  • La Higa con montera, anuncia gotera.
  • El amo imprudente hace al mozo negligente.
  • El cebo es el que engaña, que no la caña.
  • Si quieres vivir soltero, en La Graja no hagas noche forastero.
  • Dale, dale, y chápate en Cuenca.
  • El golpe de la sartén, aunque no duele tizna.
  • Las mocitas de Henarejos, de las mejores que había, se les perdieron las bragas, y aún les parecía mentira.
  • El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
  • Menos duchas comen truchas.
  • Hombre de muchos oficios, pobre declarado.
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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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