Refranes y dichos cordobeses

Autor: El café de la Historia

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Dichos y refranes de Córdoba y su provincia

  • Córdoba cerrada y Guadiana abierta, agua cierta.
  • Córdoba, ciudad bravia, que entre antiguas y modernas, tiene trescientas tabernas y una sola librería.
  • Si por allá llueve por aquí no escampa.
  • Adamuz, pueblo sin luz.
  • Lucena la de los velones, mujeres malas y hombres peores.
  • Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
  • Eres como el sastre de Campillos, que cosía de balde y ponía el hilo.
  • Más perdido que cucaracha en baile de gallinas.
  • Como el enfermo de Rute, que se comía los pollos piando.
  • De Alcolea, ni mujer ni suegra.
  • Córdoba, cordobeses; aguas frías, mujeres calientes; caballos corredores, hombres traidores; los de caballo, mas no los peones.
  • El marqués de Santa Cruz hizo un palacio en El Viso, porque quiso.
  • San Marcos, San Marquillos y apurar los canastillos.
  • A los de La Granja, naranja, y a los de Fuenteovejuna, aceituna.
  • Cordobés y hombre de bien no puede ser.
  • Más contento que marica con dos culos.
  • A primeros de noviembre, quien no sembró, que no siembre.
  • Una huerta es un tesoro si el que la cuida es un moro.
  • Quien en Córdoba ha de morar, ha de poder cavar y arar, cabalgar a la jineta y vivir a la falseta y oír, ver y callar.
  • Tres cosas tiene Zuheros que no las tiene Madrid: Charco-hondo, la Atalaya, y la Peña de Parir.
  • Con la vara que midas serás medido.
  • Si la perdiz toca la guitarra, el agua no marra.
  • Mientras el martillo va y viene descansa la cabeza del clavo.
  • En Fuenteovejuna, poca aceituna, por no decir ninguna.
  • Por donde salta la cabra, salta la chiva.
  • Ca uno es ca uno.
  • Donde pasara el “Rebañas” no vayas, que no encontrarás ni telarañas.
  • A un tumbao no hay quien lo trepe.
  • Viento a Berbería, Levante al otro día.
  • Bueno es el cilantro pero no tanto.
  • En Lucena, desde que fracasaron los veloneros, no quedan más que rateros.
  • No hay peor cuña que la del mismo palo.
  • Priego del agua, pueblo de brutos, muchas tabernas, ningún instituto.
  • Por la tarde arreboles y por la mañana soles.
  • Ser más desgraciado que el postigo de San Rafael.
  • Déjate de avemarías y agárrate al taraje.

Más dichos cordobeses

  • Cuando el grajo grajea, si no es mediodía, poco le queda.
  • Tener más malaje que Punsones.
  • Abril tiene cara de beato y uñas de gato.
  • Cuanto más bravo sea el toro, es mejor la corrida.
  • Lo que dice el cordobés, entiéndelo al revés.
  • Legua por legua, la de Montoro, cerca de Écija.
  • Guadalquivir con montera y Málaga abierta agua cierta.
  • De tal palo tal astilla.
  • Madrugar más que los astilejos.
  • De Lucena, el vino y las hembras; porque los hombres todos son a cual peores.
  • En Fuenteovejuna falta aceite y el vino suda.
  • El que ensilla su burro sabe pa’ donde va.
  • Al andaluz, hazle la cruz, si es sevillano, con la una y la otra mano, si es cordobés, hasta con los pies.
  • El juego del Potro: mientras yo hurto a éste, hurta tú al otro.
  • Hay los que creen que el mundo es de ellos y los demás viven alquilados.
  • Ya está el gato en la talega.
  • El buen vino se ha de beber en cristal fino.
  • De marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
  • De gente de Lucena no esperes acción buena.
  • A quien Dios quiere mal, en Córdoba le dio un lugar.
  • Cordobés, falso y cortés.
  • El que partió su palo redondo que se lo eche al hombro.
  • Espada toledana y broquel barcelonés, puta valenciana y rufián cordobés.
  • Va, que va, dijo la cocobolo.
  • Más largo que la legua de Montoro.
  • Ni hombre cordobés, ni cuchillo pamplonés, ni mozo burgalés, ni zapato de Valdés.
  • O eres cordobés o has pasado por Uclés.
  • Ser más tonto que Abundio que fue a vendimiar y se llevó uvas de postre.
  • De Lucena, ni una es buena.
  • Ese es el golpe dijo el de la trompa.
  • Ojos que no ven corazón que no siente.
  • Jarras de Andújar y alcarrazas de La Rambla hacen fresquísima el agua.
  • De Cabra, ni el viento, ni el pimiento, ni el casamiento.
  • De las aguas mansas, líbrame Señor, que de las turbulentas me cuido yo.
  • Cuando marzo vuelve el rabo, todavía al invierno no se le ve el cabo.
  • San Raimundo trae la golondrina del otro mundo.
  • Todos a una, como en Fuenteovejuna.
  • Del ahogao el sombrero.
  • No es que el zorro sea atrevido, sino que las gallinas se van lejos.
  • En la casa el hombre reina y la mujer gobierna.
  • Guadiana abierta y Córdoba cerrá, lloverá o no lloverá.
  • De golosos y tragones están llenos los panteones.
  • Pan con hartura y vino con mesura.
  • A la entrada de Lucena lo primero que se ve, son las ventanas abiertas y las camas sin hacer.
  • La carne no está en el garabato por falta de gato.
  • La cuestión es bien sencilla: o Moriles o Montilla.
  • Come niño y crecerás, bebe viejo y vivirás.
  • Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
  • Pides más que los hermanos de la Aurora.
  • Menos trabajo para el perro, si la perra es mocha.
  • Lucena, si no la conoces, no tengas pena.
  • Hay que saber buscarle la comba al palo.
  • Tres cosas tiene Priego que no las tiene Sevilla: la Fuente Rey, el barroco y las calles de la Villa.
  • Más pelú que chucha de guerrillera.
  • Guadalquivir atrancado y Málaga abierta, agua en tierra.
  • Si La Tiñosa se toca, ¡aguárdate, poca ropa!
  • Hijo de tigre sale pintao.
  • De Luque, ni el aire quiero.
  • De Montoro, ni el polvo.
  • Viejo que vino bebe, tarde muere.
  • Más delito que la Chinchorra de Puente Genil que vendió el coche para comprar gasolina.
  • Caminas más que loco nuevo.
  • Aguilar y Montilla, Cabra y Lucena; estos cuatro lugares son de la reina, y respondió la reina muy enfadada: Aguilar y Montilla no valen nada.
  • Para curar el catarro no hay como el jarro.
  • Cuando Camarena se retoca, arrecógete, poca ropa.
  • Más tragado que tanga de loca.

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¿Qué es un refrán?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza, particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.


«Cualquiera sentencia popular repetida tradicionalmente de forma invariable, particularmente, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonante o asonante, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma y de sentido figurado». (María Moliner)


Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)



¿Qué son los refranes?

Un refrán es un frase de origen popular repetida tradicionalmente de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; particularmente la que está estructurada en verso y rima en asonancia o consonancia.

Los refranes son paremias tradicionales de uso y origen popular y, en general, de autoría anónima.

El refrán nace con intención didáctica, moral o, incluso en ocasiones, filosófica.

Puede encontrarse algunas veces como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral, comprende un significado bastante más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso.

También, en ciertas ocasiones, encierra una ocurrencia chistosa.

​Por otro lado, el proverbio, igual que el adagio, suelen ir asociados a lo bíblico y/o lo culto.

En definitiva, y sin lugar a dudas, en el ámbito de la lengua castellana, el refrán es, de manera indiscutible, la paremia más representativa y extendida de la sabiduría popular.

Dicho agudo y sentencioso de uso común. (Diccionario de la RAE)

El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o, incluso, filosófica. En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio, si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.

Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

En el uso de la lengua española, el término refrán (del francés refrain, sentencia corta) ha conocido una gran difusión hasta el punto de desplazar al proverbio, idea que se asocia a una paremia culta como los proverbios bíblicos u orientales. Así, el refrán, paremia popular o popularizada, aparece en obras de autores clásicos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Alfonso X el Sabio o el propio Miguel de Cervantes, que en el Quijote asegura por boca de Quijano que «los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos ancianos», y hablando con Sancho Panza le dice que «cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento» (Segunda parte, capítulo XVII); o cuando le hace decir al cautivo que «el refrán es sentencia breve sacada de la luenga y discreta experiencia».​

Sentencias breves y anónimas que «señalan qué actitud conviene adoptar en cada situación, definen la razón de una determinada conducta, o extraen las consecuencias de una circunstancia, entrañando en cualquier caso un fin didáctico y aleccionador y convirtiendo la anécdota humana en tema de reflexión».​ No obstante, muchas frases literarias y bíblicas han pasado a formar parte del refranero popular. La mayoría de los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas que van desde la meteorología hasta el destino invariable y fatalista de existencia. Constituyen el bagaje cultural del pueblo en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Su estructura suele ser pareada y recurren tanto a la prosa y verso como a figuras literarias (antítesis, elipsis o paralelismo) para facilitar su perpetuación oral.

Fuente: Wikipedia

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